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TRIBUNA / Más cerro. Ni Gólgota ni manco

Ángel Coronado incide este artículo de opinión sobre la ética y la estética en la vida pública, al hilo del expediente urbanístico del Cerro de los Moros y la postura del Ayuntamiento de Soria.

TRIBUNA / Más cerro. Ni Gólgota ni manco

Tribuna / Más cerro. Ni Gólgota ni manco 

Cuando se dice que no basta con ser bueno sin parecerlo se quiere decir, aunque de otra manera, que ambas cosas son diferentes pero se cruzan.

Antes diremos, sin embargo, que no está mal ser discreto, y que la celda del monje luce más en soledad. Y desde luego recordar que al amigo de lo ajeno cuadra, como anillo al dedo, las gafas, la gorra, la solapa del abrigo y una carpeta en la cara, puro estilo Villarejo, el de antes, que al de ahora ni se le conoce. Pero es verdad que algunas veces conviene recordar eso de lo bueno y lo bien que le viene, lo bestialmente bien que le viene a lo bueno parecerlo.

El secreto de todo esto es como ese que, atento a guardarlo mejor, lo guarda en voz alta y a voces, que hay cosas que se ponen unas encima de otras siendo distintas y otras que siendo muy parecidas se distancian, y que vale lo de juntos pero no revueltos, eso sobre todo, juntos pero no revueltos. Por ejemplo en una familia. Todos juntos, pero solo padre y madre, solo ellos (y además) revueltos. Y los hermanos nunca, acaso revoltosos pero nunca revueltos, aunque siempre juntos hasta que ya, volanderos, a volar del nido. Los ejemplos podrían multiplicarse, pero también podrían hacerlo ejemplos de lo contrario, según decía.

¿Cuándo se dice, como ahora, que no basta con ser bueno sin parecerlo?

Pues muy fácil. Cuando la ética y la estética (vaya par de palabras, tan viejas y todavía pitas) se crucen porque deban cruzarse. O cuando deban cruzarse porque se cruzan. Cuando ser bueno deba tender la mano a parecerlo. Cuando ser bueno deba tender la mano a otra cosa diferente, cuando ser bueno sea cosa de más de una mano. Cuando el asunto deba ventilarse con cuatro manos al menos, si no más y contra más mejor. Contra más mejor, pero nunca todas. Porque si todos a una, Fuenteovejuna, se acabó eso de cruzarse, que para que algo se cruce necesita de otro algo. Para cruzarse con la estética necesitamos la ética. Vale también decirlo del revés, aunque ahora preferimos hacerlo del derecho. Necesitamos la ética. La ética lo primero. Ser bueno lo primero. Lo de bello (vaya otra, ya ni pita, cualquier día va un Académico y nos la quita)) vendrá después.

Pero la cosa política, por ejemplo, entra de lleno en el encuentro que comentamos. Esto es muy curioso. En Roma lo político y lo casero estaban furiosamente reñidos. Ni una senadora, solo tribunos, cónsules, procónsules y emperadores en la tribuna de la cosa política. Cleopatra no cuenta porque la historia nos habla en ella de una faraona (faraona hoy es puro folklore, pero en Roma no) y no de una mujer. O dicho de otra forma, que las cosas hay que decirlas de frente y de perfil, Cleopatra era faraón. Como mujer no cuenta, o lo hace tan solo para decirnos discretamente que César no era maricón, porque otros dicen que sí. Eso en Roma y en lo político. Pero en casa, siendo rico, podías tener, en propiedad, hasta cinto cincuenta mil esclavos, aparte mujeres libres y cientos de hijos por ahí correteando, igualmente tuyos. Hoy día justo del revés. Hoy sabes (si quieres) lo que desayuna un ministro mientras el ministro, si quiere, sabe lo que desayunas tú. Toda la cosa política cabe de lleno en casa mientras la casa se abre a la red para llegar al Congreso y al Senado como Pedro (apóstol) abre la puerta de su casa, o Pablo (el otro) hace igual. La historia, más que dejar al tiempo que pase, hace del tiempo vaivén.

Consecuentemente, que lo bueno, y además de bueno deba parecerlo, es hoy casero y político a la vez. Incluso diría que es más político que casero. Incluso diría que mucho más. Por razones cuantitativas. Por razones estadísticas. Porque la política es una casa enorme. Muchos padres, muchas madres, muchas hijas, hijos, incluso esclavos a lo moderno, y senadores y diputados. Además la cosa política está organizada en plan familiar. Los partidos políticos, a fin de cuentas, son eso, familias menores dentro del gran familión. Estado, Comunidad, Provincia, Municipio, Comunidad de Vecinos, Ayuntamiento, Partido Político, Plataformas, Movimientos, Casas (la Casa Real, La Casa de Alba, y así hasta llegar a la casa de alguien o a la mía), Gremios, Círculos y Casinos, etc. Y todo este barullo es como el de una gran orquesta sin director hasta que llega éste. En nuestro caso ésta, porque se trata de una directora. Directora y se llama Estética. Y la Estética, vieja pero pita ella, batuta en mano, se dirige a todo ese barullo.

Lo habréis notado. Cuando se trata de ascender de las pequeñeces particulares de la Tierra, del mundo este de los sentidos tan engañoso hacia lo alto, siempre se tiende una escala como la de Jacob. O una carroza celeste como la de no me acuerdo quién, con caballos blancos que arrebatan al santo y se lo llevan, creo que a Elías, o como una gloriosa ascensión que levita ingrávida buscando las nubes y sube a la Virgen entre angelotes de Murillo más que de Velázquez. Pero cuando se trata de bajar a la tierra desde lo alto, lo habréis notado, todo es feo. Que si una zarza que arde con el ojo de Yahvé dentro de un triángulo con picos, que si la Virgen del Escorial sobre una carrasca (las hojas pinchan), que si Lourdes, que si Fátima sobre un olivo, me parece que sobre un olivo, y todo así. Aquí en la Tierra todo es basura. Allá en el Cielo solo hay dorado.

Bueno, pues no, aquí en la tierra también hay cosas doradas y que brillan como el sol. La directora de todo el barullo (la Estética), pone orden y concierto y hace de tal desconcierto canto. Ya hemos descendido a la tierra entre cánticos. Ya estamos en el mundo, en una parte del mundo pequeña y cada vez más pequeña y más y más. Ya estamos en Soria.

Señor alcalde. Que hoy día está todo revuelto. Y lo sabemos, y por eso no basta con ser bueno sino también hay que parecerlo, y ahí voy, al Cerro de los Moros: Ud. es bueno pero no lo parece.

Y ahora lo voy a decir de otra manera desde lo alto del Cerro: como no lo parece, de bueno solo tiene la presunción. Solo es presuntamente bueno por culpa de no parecerlo.

Y ahora de otra manera más. Lo tiene fácil. Ud. es bueno y además machadiano. Se está Ud. partiendo el pecho por Machado, por nosotros los machadianos y por ese machadiano del que hablo y al que hablo, es decir por Ud. Se está Ud. partiendo el pecho a sí mismo sin dejarnos ayudarle. Está Ud. des- envenenándose, des- intoxicándose, des- heredándose a sí mismo. Y lo tiene fácil. Aparque un poco su orgullo, súbase al Cerro con nosotros, no lleve Ud. solo la cruz a cuestas, que no somos las mujeres de Jerusalén de la Biblia ni lloramos por Ud. sino que todos los machadianos hombres y mujeres lloramos con Ud. por el Cerro que sin llegar al Gólgota tampoco es manco y todos llevamos nuestra cruz a cuestas y que dentro de todo eso lo tiene fácil porque además de bueno tiene Ud. que parecerlo y ya está.

Fdo. Ángel Coronado

 

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