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Manuel López Represa, un testimonio del terrorismo

Manuel López Represa y Santiago Busquet, víctimas del terrorismo, trasladarán su vivencia personal a los escolares de Soria, dentro del programa educativo “Testimonio de Víctimas de Terrorismo en las Aulas’, un proyecto con más de seis años de recorrido y que persigue que los más pequeños se acerquen a una lacra que puede afectar a cualquiera.

Manuel López Represa, hijo del coronel Manuel López, asesinado en Valladolid a manos del GRAPO en 1990, ha ofrecido este último viernes su testimonio personal en el IES San Leonardo y lo volverá a hacer el 19 de abril en el colegio Nuestra Señora del Pilar, en Soria, y el 15 de mayo, en el IES Gaya Nuño, de Almazán.

López Represa ha resaltado que algunos niños desconocen lo que es el terrorismo, entre otras cuestiones porque los últimos atentados, como los del 11-M, sucedieron hace dos décadas.

“Se trata de poner el fenómeno del terrorismo con el texto constitucional y los valores que transmite, como la libertad, la justicia o el pluralismo político, la dignidad de la persona, su integridad, el derecho a la vida, la libertad de pensamiento”, ha apuntado.

López Represa reconoce que el terrorismo te rompe por dentro y es muy difícil transmitir lo que sintió y siente. De hecho, será la primera vez que hable en público de su vivencia personal.

“No perdono porque no soy yo quien tiene que perdonar, pero el terrorismo lo ves con una distancia, después de 34 años”, ha señalado.

López Represa iba a cumplir 25 años y estaba en el último curso de la carrera de Derecho, en Valladolid, cuando su padre fue asesinado por los Grapo.

La mañana del 15 de junio de 1990, el coronel Manuel López Muñoz salió  de su domicilio en Valladolid para ir a trabajar. Hacia las 8.20 horas, cuando cruzó el portal del edificio, un hombre y una mujer se acercaron por la espalda y le dispararon dos veces, en la nuca y la cadera. Manuel, uno de sus cuatro hijos –entonces con 25 años y estudiante de Derecho- oyó  el tiroteo y bajó a la calle corriendo. La víctima murió en el acto y los GRAPO reivindicaron el asesinato al día siguiente.

Manuel López Muñoz era coronel de Infantería y había pasado a la reserva en 1987. En el momento en que fue asesinado, se dirigía como cada mañana a sus labores de asistencia al gobernador militar de Valladolid.

 

“Fue el Grapo y coincidió con una huelga de hambre que llevó consigo la muerte de un militante de ellos en Zaragoza. Me imaginó que el atentado lo llevarían preparando desde hace tiempo. Normalmente en ese tiempo había amenazas y se cambiaba el itinerario. Ese día mi padre iba en su coche al trabajo, en Valladolid. Me imaginó que le llevarían siguiendo tiempo. Al otro lado de nuestra vivienda, estaban las casas militares pero tenían peor salida para la huida. Me imaginó que buscarían la via más fácil para escapar”, ha recordado.

López Represa ha reconocido que este golpe se va superando con el tiempo, pero al principio no se encuentra explicación, aunque ya había vivido otros atentados, sufridos por compañeros militares de su padre.

“En Valladolid era el primer atentado y no sé si es el único con muerte”, ha apuntado.

López Represa ha señalado que nunca te esperas, a pesar de todo, que seas el objetivo de un atentado terrorista.

“Cuesta mucho superarlo. Pero al final son 34 años y lo pasan mal, pero el tiempo ayuda a cicatrizarlo, aunque no lo olvidas. Al principio era peor porque veías a tu madre, que se quedó sola y sufría y la veías sufrir y tú sufrías también. No fue fácil pero con el apoyo de los amigos y la familia se va superando”, ha señalado.

López Represa ha resaltado que la constitución de asociaciones de víctimas del terrorismo, a partir de los años 80, ha servido como apoyo.

“Mi padre tenía buenos amigos y relaciones. Le conocía mucha gente y a nosotros siempre nos ha apoyado. Aunque te sentías un poco desplazado. Creo que ha evolucionado mucho y ahora el Estado ayuda más a las asociaciones y las comunidades autónomas también lo hacen”, ha señalado.

López Represa ha asegurado que en los primeros momentos tras el atentado echó en falta la ayuda de psicólogos, porque es necesario.

“El terrorismo no sirve para nada. Al final no han llegado a nada. Sí que es verdad y no te parece bien son los enfrentamientos que hay en la vida política. En su momento hubo partidos que quiso capitalizar que él había sido quien había acabado con el terrorismo. Ha sido la sociedad la quien ha acabado con el terrorismo, a partir de un determinado momento. Cuando murió Miguel Ángel Blanco fue uno de los hitos, cuando la sociedad reaccionó y las instituciones, y las fuerzas y cuerpos de Seguridad del Estado, la Judicatura y toda la sociedad… No se debe capitalizar ni instrumentalizar a las víctimas del terrorismo y a sus asociaciones”, ha resaltado.

López Represa aconsejará a los escolares que se acerquen al conocimiento del terrorismo sin miedos pero que también sean conscientes de que cualquier puede ser víctima del terrorismo. “Tienen que ponerse en el lugar de las víctimas”, ha señalado.

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