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TRIBUNA / Otro sesgo histórico

Juana Largo reflexiona en este artículo de opinión sobre los cambios que se están dando en la sociedad y las posibilidades que se le abren a las mujeres de hacer valer su poder.

TRIBUNA / Otro sesgo histórico

Si tenemos en cuenta que en el globo las mujeres predominan en población sobre los hombres, y si tenemos también en cuenta que, gracias a las mujeres, tenemos Neolítico, con todo lo que vino después, entonces podremos convenir en que, esa influencia no es banal, que, aunque ahora, algunas de ellas, pasen muchos ratos charlando y tomándose una taza de café en las cafeterías, aunque dicho así, suene feo, no debe ser tomado así. Pues esto ya son divergencias de la evolución social de los pueblos y países. Esto, en realidad, parece una frivolidad, pero no es nada de eso, las costumbres de muchos países sobre todo de Occidente, dan en estos desplazamientos del papel femenino en la sociedad porque la sociedad se ha movido y ello conlleva diversidad de ocio y sobre todo, que no es moco de pavo, algo que concierne al sistema del ocio en general en nuestras colectividades. A lo mejor es un lujo y no nos damos cuenta, no nos damos cuenta de que, en nuestro sistema, tenemos un cierto abanico de posibilidades de apertura al entretenimiento y a la convivencia, pues este caso no deja de ser un caso de convivencia.

Dicho esto, podemos ir al extremo contrario, el de, por ejemplo, las kellys, con su trabajo a destajo y a veces mal comprendido por empresarios. Si en el caso con el que hemos comenzado el artículo presente, hablábamos de ocio, ahora nos toca hablar de laborar, de trabajo. E incluso los dos aspectos pueden realizar una intersección o una tangencia. Lo cierto es que el mundo occidental que vivimos se ha dado en tanto en cuanto se da la cuestión de la libertad y de la igualdad. El dinero tanto puede dar una cosa como la otra o las dos a la vez, en un mismo espacio. Pero a lo que queríamos llegar es al asunto del anonadamiento de las mujeres por parte del sistema –que no digo los machos en particular- en el que vive el denominado patriarcalismo, eso que, en lenguaje coloquial, se puede entender como el que “ellos, los hombres, son los que mandan”…  Ah, podemos exclamar, aquí está el quid de la cuestión: ellos mandan y han construido un sistema de Estados y de instituciones acordes con su poder… Pero no nos damos cuenta bien de que ese poder, que se les ha ido de la mano a las mujeres,  es el poder real, es el poder fáctico que se da ahora, mientras el poder ideal queda en manos de los movimientos feministas y de las del café con churro y de las kellys, por poner tres ejemplos. Y, al írsenos de la mano el poder a las mujeres, sucede que ya no controlamos el sistema con sus múltiples relaciones e incluso, da la impresión de que, mirando superficialmente la cultura, todo suena a macho y a la falocracia y que todo está compuesto con esta partitura. Por eso luego se dan problemas estructurales en los que las mujeres salen perdiendo.

Personalmente, en cuanto a las manifestaciones de mujeres en España, no había conocido una tal época como la de estos últimos años. Cualquiera se puede preguntar que qué está ocurriendo aquí, por qué las mujeres se revolucionan y se mueven y se manifiestan. No tiene que ser por algo gratuito, al revés, tiene que ser porque el sistema también se les está escapando de las manos a los hombres. En esas crisis estamos. El capital se ha disparado de tal manera de lo humano, que ha construido su “nube” artificial tan compleja y tan sofisticada que, desde abajo no se entiende en sus fenómenos, mientras en esa nube, decimos, se ha enmarañado tanto la realidad que ahora la otra realidad, la de los de a pie llano, e incluso la de los capitalistas, se encuentran confusas. Si hay un mundo platónico de Capital arriba, abajo hay un mundo fenoménico que es el reflejo o la consecuencia de que, en el mundo de abajo o humano, se den las concreciones que en el mundo de las alturas son las abstracciones, que se nos ha ido de la mano de tal forma que ni los matemáticos y los economistas, pueden hacer mucho.

Pero este mundo es suicida. No solo se ha formado a raíz de nuestros cálculos más elementales, sino que, también, ha tergiversado el empleo o la utilidad de las cosas de las personas de todas partes. No es normal que haya, por ejemplo, tantos televisores en los usos personales, que la tecnología nos ordene hacer las cosas, que dependamos de lo artificial, como se habla ahora, de la IA, o en todos estos sentidos que nos influyen en la vida cotidiana y que condiciona a las mujeres a unos papeles y a los hombres a otros… La deformación a la que las leyes económicas someten a las personas, es algo evidente con solo darse cuenta un instante de la realidad. Y, lo que termina por pasar es que se da la confusión y el estupor en nuestras colectividades ante esta adversidad, aunque lo malo de ello no es solo eso, sino el que “solicite” todavía, para aparentemente solucionar estos problemas, la ayuda del chamán de turno que tiene poder sobre la tribu. Es decir, que se torne al jefe, y solamente al jefe, para guiar a una humanidad inconclusa y cerrada en sus sistemas sociales, y tenga que ser siempre, “EL” jefe, cuando las mujeres tenemos, como estamos tratando de exponer aquí, el poder de verlo claro todo esto y la posibilidad de un nuevo sesgo de la Historia. Sería positivo el aprovecharlo.

Fdo: Juana Largo

 

 

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