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El año con más víctimas mortales en vivienda

2021 ha sido el año con más víctimas mortales en vivienda desde 2010, fecha de la primera edición del Estudio de Víctimas de Incendios y Explosiones en España elaborado por Fundación MAPFRE y la Asociación Profesional de Técnicos de Bomberos (APTB).

El estudio completo está disponible en:  https://documentacion.fundacionmapfre.org/documentacion/publico/es/media/group/1118213.do

El año con más víctimas mortales en vivienda

Es el principal dato que ha dejado 2021, en el que se estima que se produjeron más de 127.600 fuegos o explosiones.

De estos siniestros, casi 17.400 tuvieron lugar en viviendas, a los que hay que sumar los fuegos originados en el exterior: en industrias, hospitales, residencias, hoteles o establecimientos comerciales, entre otros.

La suma de todos esos incendios y explosiones acabó con la vida de un total de 204 personas, 40 más que en 2020, lo que sitúa a 2021 como el segundo año con más muertes por fuego, sólo superado por 2017 con 212 fallecidos.

De nuevo, y tras la excepción de 2019, los mayores de 64 años vuelven a ser el grupo de mayor riesgo, con el 46,6% del total de víctimas y 95 fallecidos, en lo que a la cifra total de muertes se refiere. 

El dato más importante de este estudio son los 152 fallecidos en vivienda (33 más que en 2020), con los mayores de 64 años acumulando más de la mitad de las muertes, con 80 víctimas y el 52,6 por ciento del total.

Este llamativo aumento de 2021 rompe por completo el apunte de tendencia a la baja que se había registrado en los dos años anteriores, tanto en cifras totales como en las referidas a vivienda. De hecho, es el mayor valor registrado en viviendas desde el año 2010.

Respecto al sexo de las víctimas mortales en vivienda, el 62 por ciento eran varones.

Además, el inicio de 2022 hace presagiar que el presente año volverá a registrar unas cifras provisionales muy por encima de la media de los años 2010-2020, pues en enero y febrero de este año se han producido 46 víctimas mortales en el hogar, frente a las 38 del mismo periodo de este trágico 2021 (más de un 20% de incremento).

Los miércoles

En el hogar, los incendios han cambiado de día con respecto a años anteriores y ya no son los fines de semana los que más víctimas registran: en 2021, los peores datos se han dado los miércoles (29 muertes).

Los días con menos fallecidos, en el otro extremo, son los jueves y los viernes (con 17 fallecidos cada uno)

La franja horaria con más siniestros de este tipo fue el mediodía, entre las 12:00 y las 16:00, en la que fallecieron 33 personas, y casi al mismo nivel que la franja entre las 00:00 y las 4:00 horas de la madrugada (31 fallecidos). Aunque, en general, se produce prácticamente un empate entre las horas diurnas y las nocturnas: 73 muertos, frente a 71.

Un año más, las viviendas que se encuentran dentro de un bloque de edificios son las que sufren más fuegos (58%), frente al 42% de las unifamiliares. Llama la atención aquellas que se encuentran en la planta baja, que es en las que se registra mayor número de víctimas mortales, en concreto 53, de las que 38 se produjeron en viviendas unifamiliares.

El salón sigue siendo la dependencia de la vivienda en la que se origina el mayor número de incendios mortales (47,4%), seguido del dormitorio (34%) y ya muy lejos, pese a lo que pueda pensarse, la cocina (11,4%).

El peor índice de fallecidos en vivienda en 2021 se repite en los municipios más pequeños, los de menos de 1.000 habitantes, donde la cifra se sitúa en 6,2 fallecidos por millón, frente a los 3,8 de las ciudades con más de 500.000 habitantes.

Intoxicaciones y productores de calor 

Entre las causas de fallecimiento por incendio en la vivienda, destaca la intoxicación, que produjo la muerte a 101 personas (66,4%), y las quemaduras, que quitaron la vida al 23%.

En 2021, los incendios y explosiones en viviendas se originaron principalmente por dispositivos productores de calor (39,7%), que provocaron 31 víctimas mortales, tales como radiadores, estufas y braseros, entre otros.

La segunda causa de muerte fue la eléctrica, principalmente debido al uso inadecuado de enchufes, regletas y baterías, entre otros, que se cobraron la vida de 13 personas. Fuegos y explosiones, relacionados con fugas de gas y el tabaco, como origen del fuego, se cobraron 12 víctimas por cada una de esas causas.

Meses más fríos

Durante el año 2021, un total de 97 personas (el 63,8% de los fallecidos en vivienda), perdieron la vida en los meses de enero a marzo y de octubre a diciembre, es decir, los meses más fríos. Si rescatamos los mismos datos de las víctimas totales, estos mismos se cobraron la vida de 117 personas, el 57%.

Una vez más, se pone de manifiesto que el número de fallecidos en estos meses deja claro todos los años que la mortalidad por incendios está directamente relacionada con las bajas temperaturas y el uso de sistemas de calefacción. Aunque también es cierto que en los últimos años se observa un pico en los meses cálidos de junio o julio que podría asociarse al uso de aires acondicionados y la mayor demanda de electricidad en dichos meses (posibles sobrecargas de las instalaciones eléctricas).

Por comunidades

En términos absolutos, Andalucía vuelve a ser la Comunidad Autónoma con mayor número de víctimas mortales por fuego, con 56 muertos (34 más que en 2020); seguida de Cataluña, con 42 víctimas (24 más que en 2019); Comunidad Valenciana, con 17 víctimas (2 más que en 2020); Madrid (15) y Galicia (13). 

En lo concerniente a los fallecidos en incendios en vivienda, la comunidad autónoma con más víctimas en 2021 también fue Andalucía, con 41 fallecidos. La segunda fue Cataluña, con 31, seguida de la Comunidad Valenciana con 14.

De las 17 Comunidades, en 2021 no se produjeron víctimas en vivienda en Cantabria, La Rioja, coincidiendo este dato con el referido a muertes totales.

Comparativa internacional

El incremento de fallecidos por incendio en 2021 hizo que España perdiera algunos puestos a nivel mundial, pero sigue manteniéndose entre los países de Europa con menores tasas poblacionales, con 3,6 muertes por millón de habitantes.

Enchufes, velas y chimeneas

Para prevenir un incendio, Fundación MAPFRE y la APTB proponen pautas sencillas como, no sobrecargar las instalaciones eléctricas, y en concreto los enchufes, no desatender velas, sartenes o planchas; nunca dejar la chimenea ni estufas de combustión encendidas por la noche o sin apagarlas completamente, incluidas las brasas; evitar el uso de braseros y aparatos similares que sean antiguos o que no estén homologados; y no utilizar combustibles o acelerantes para avivar el fuego.

También aconsejan tener cuidado con el uso de ciertos aparatos eléctricos, como por ejemplo un radiador o un calefactor, que nunca deben cubrirse o acercarse a ropa o cortinas, y que un electricista autorizado compruebe que las instalaciones de electricidad no estén obsoletas para la carga eléctrica que actualmente exigen ciertos electrodomésticos, como las placas vitrocerámicas o de inducción, las secadoras de ropa o los sistemas de aire acondicionado.

Además, todas las instalaciones eléctricas deben contar con elementos de protección, tanto para las personas (interruptor diferencial) como para los circuitos (pequeños interruptores automáticos), y siempre sin olvidar la necesaria toma de tierra. En este sentido, es recomendable, que las instalaciones de las viviendas de más de 30 años sean revisadas por profesionales autorizados, especialmente en cuanto a la posible existencia de elementos como el empalme de los cables y los enchufes.

Cerrar la puerta al fuego

Los expertos recomiendan, además, aprender a identificar fugas de gas internas, que, aunque son poco habituales, pueden generar una explosión. En caso de que se produzca una fuga, es fácil reconocerlo por su olor (similar a huevo podrido).

En esta situación no se debe tocar ningún interruptor (para evitar generar una chispa) y es muy importante abrir la ventana para que se ventile el espacio y avisar a los bomberos.

También hacen hincapié en la importancia de aprender a utilizar un extintor, instalar un detector de humos, cuyo precio es de unos 20 euros y puede salvar la vida de los moradores, sobre todo en incendios nocturnos, enseñar a los escolares dónde están las salidas de emergencia de su edificio y que no deben esconderse debajo de camas o dentro de armarios si se produce un fuego, ya que ello dificultaría su rescate por parte de los bomberos.

Además, si no hay peligro, se debe intentar apagar el fuego, y si no se puede, conviene alertar a todos los ocupantes de la vivienda para realizar la evacuación de manera ágil y ordenada y cerrando la puerta al fuego (para que no se extienda). Se debe salir en el menor tiempo posible, sin recoger nada y sin usar el ascensor, y ya en la calle, se aconseja llamar al 112.

Si no se puede salir, por ejemplo, porque haya fuego o humo en la escalera, también se debe llamar al 112, cerrar todas las puertas a nuestro paso, tapar con paños húmedos las rendijas, dejarse ver desde la ventana y, sin perder la calma, esperar la llegada de los bomberos.

Estas son algunas de las conclusiones del estudio Víctimas de Incendios en España 2021, que han dado a conocer esta mañana Fundación MAPFRE y la Asociación Profesional de Técnicos de Bomberos (APTB), la única investigación que, desde el año 2010, recoge de forma actualizada y precisa información sobre este tipo de sucesos en España y cuyo objetivo es contribuir a reducir los incendios y las víctimas.

 

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