Los vecinos del centro de Soria defienden su derecho al descanso y denuncian incoherencia municipal
La Asociación Centro de Soria ha explicado en un comunicado los motivos que le han llevado a los tribunales para defender su derecho al descanso y ha denunciado la incoherencia del Ayuntamiento de Soria, que lleva muchos años haciendo oidos sordos a sus reclamaciones.
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La Asociación de Vecinos Soria Centro ha remitido un comunicado para explicar a la ciudadanía los motivos que les han llevado a interponer una reclamación contencioso-administrativa contra el Ayuntamiento.
Lejos de ser una decisión precipitada, es el resultado de años de reclamaciones ignoradas y de una situación que se ha vuelto insostenible para quienes viven en el centro.
La reciente decisión municipal de autorizar una nueva verbena para el próximo jueves 12, víspera de jornada laborable, justo después de presentar esta demanda, demuestra la escasa voluntad de diálogo del equipo de gobierno, ha criticado la citada asociacion, que expone en los siguientes párrafos sus razones:
El alcalde habla de "molestias": nosotros hablamos de ilegalidad
Los niveles de ruido de verbenas y eventos musicales superan reiteradamente los límites legales en materia de contaminación acústica.
El alcalde minimiza la situación hablando de "molestias", pero estamos ante la vulneración del derecho fundamental al descanso, la intimidad familiar y la inviolabilidad del domicilio, reconocidos constitucionalmente.
El impacto es especialmente grave en hogares con personas mayores, dependientes o enfermas que no pueden desplazarse, en familias con niños pequeños, y en trabajadores con responsabilidades críticas —conductores profesionales, operarios de maquinaria, sanitarios— donde la falta de sueño aumenta el riesgo de accidentes.
Determinados vecinos del centro llegan a soportar cerca de treinta eventos ruidosos al año. Muchos se autorizan en Junta de Gobierno los viernes, sin información previa, enterándonos cuando ya es imposible reaccionar.
La falta de control municipal es sistemática
El problema no se limita a las verbenas. La falta de control sobre los niveles de ruido es constante: determinados bares y locales exceden reiteradamente los límites permitidos. Pese a numerosas llamadas a la Policía Local, la realidad es que los incumplimientos se repiten noche tras noche sin consecuencias aparentes.
Hemos presentado reclamaciones durante años sin respuesta efectiva. Hemos solicitado reunirnos con el equipo de gobierno sin éxito. Por ello, tras agotar todas las vías, hemos acudido a la jurisdicción contencioso-administrativa.
La dinamización hostelera no justifica vulnerar derechos
El Ayuntamiento justifica estas políticas como "dinamización hostelera". Sin embargo, la actividad económica no puede colocarse por encima del derecho al descanso ni de la salud de los vecinos. Existen fórmulas de compatibilización —horarios razonables, ubicaciones alternativas, cumplimiento efectivo de límites de ruido— que el Ayuntamiento ni siquiera ha contemplado seriamente
Cientos de ciudades en España demuestran que es posible tener un sector hostelero dinámico respetando el descanso de los residentes. Presentar esto como una elección entre hostelería o silencio es engañoso.
Contradicciones: medio ambiente selectivo
Mientras el Ayuntamiento plantea una Zona de Bajas Emisiones con argumentos de protección ambiental y sanitaria, tolera un modelo de ocio que ignora que el ruido es uno de los principales contaminantes del siglo XXI.
La OMS documenta ampliamente los efectos del ruido sobre la salud: trastornos del sueño, estrés, problemas cardiovasculares, deterioro cognitivo. ¿Por qué se restringe la circulación de vehículos mientras se permite sistemáticamente una contaminación acústica igual de grave?
El discurso ambiental del Ayuntamiento es selectivo: se aplica cuando conviene, pero se ignora cuando afecta a otros intereses.
Expulsión de vecinos del centro
Las políticas municipales tienen una consecuencia clara: se está expulsando progresivamente a los vecinos del centro. Cada vez más familias, agotadas por la imposibilidad de descansar, optan por marcharse. Sus viviendas se reconvierten en apartamentos turísticos.
Los residentes estables —con arraigo, vínculos sociales, hijos en el barrio— están siendo sustituidos por visitantes temporales que no contribuyen al tejido social ni económico de forma estable.
Esta deriva no es accidental: es consecuencia directa de políticas que priorizan al visitante ocasional sobre el residente permanente. El mensaje implícito es demoledor: el centro de Soria no está pensado para que viva gente. Quien quiera vivir con dignidad, que se vaya a la periferia.
Otros problemas sin control
La ausencia de vigilancia convierte las verbenas en escenarios de botellón donde menores consumen alcohol, mientras los espacios vecinales y zonas de alto valor patrimonial como el Palacio de los Ríos y Salcedo amanecen con orines y suciedad, convertidos en urinarios públicos.
Lo que pedimos es simple: vivir con dignidad
Los vecinos del centro sólo quieren vivir con la misma dignidad que cualquier otro vecino de cualquier otro barrio de Soria: con derecho al descanso, al silencio nocturno, a un entorno limpio y seguro, y a que se cumplan las leyes que nos protegen. No pedimos privilegios, pedimos normalidad.
Se ha acudido a los tribunales tras años de silencio municipal. Soria puede disfrutar de sus eventos festivos y de su hostelería, pero no a costa de vaciar el centro de vecinos ni convertir el descanso en un privilegio