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El Moncayo

TRIBUNA / Pero vamos a ver

Ángel Coronado incide en este artículo de opinión en las declaraciones de miembros del Gobierno sobre el consumo de carne, el proyecto de macrovaquería en Noviercas y la realidad de las pequeñas explotaciones ganaderas.

TRIBUNA / Pero vamos a ver

TRIBUNA / Pero vamos a ver

Pero vamos a ver. El presidente del Gobierno, de acuerdo con Luis Planas ministro de Agricultura y con Garzón ministro de Consumo, tres en uno, están de acuerdo en que los españoles debemos consumir menos carne de la que consumimos sin dejar de consumir la más conveniente a nuestra salud (punto sexto del presente texto). De acuerdo en todo los tres.

Y como además nos van a soltar mucha pasta nuestros amigos los de Europa para remediar la despoblación desoladora de nuestros campos del interior, pero como no podemos dejar de comer carne absolutamente para estar en buen estado de salud (el presidente y los ministros también tienen derecha a una dieta saludable), pues todos de acuerdo en orientar política, social, y razonablemente una producción de carne mayormente orientada al régimen extensivo en el que las ratios de animales y personas funcionan mejor, que orientarlas al régimen intensivo en que las ratios se ponen de una forma que marea. Y lo peor, el señor navarro de la macro granja de Noviercas, el de las veintitrés mil vacas y pico en pleno desierto de Gómara (Soria), se nos va a poner gordo.

Con esto no quiero decir que la salud del de Odieta me importe poco. Repito: el presidente del gobierno, el ministro de agricultura, el de consumo y el señor de Ordieta, los cuatro, tienen derecho a cuidar de su salud, pero cada uno en su casa y Dios en la de todos.

Con esto lo que quiero decir:

Primero: no hacer caso de si el presidente del Gobierno gusta de un chuletón, como si gusta de una buena chuletilla de cordero lechal de Soria, barbacoa de por medio, y en Valonsadero.

Segundo, tampoco hacerlo acerca del de Agricultura que, presuntamente puesto entre la espada y la pared, por contentar al de Odieta se olvida del Tomás (amigo mío que tiene siete vacas, cincuenta ovejas, quince gallinas y una cerda en un lugar del desierto poblacional del que huyó, menos Tomás, hasta el nombre), se olvida del Tomás a cuenta del de Consumo.

Tercero, dejar al de Consumo en paz para que nos recuerde lo del consumo de carne bla, bla, y bla… y leer el artículo que firma la plataforma Hacendera titulado “Carne sí, carne no…”

Cuarto, lo que ya dije y repito ahora, que no me llevo comisión como hacen otros a la que salta, y salta, vaya si salta, comisión de la plataforma Hacendera, pero que lean ustedes el artículo que firma con el título de “Carne sí, carne no…”, publicado recientemente en este medio, según se dice en el punto tercero del presente texto.

Quinto, no digo que lean ustedes esto porque presuntamente lo han leído y la cosa no tiene ya remedio, que de cualquier forma, siquiera menguado, tiene su aquél.

Sexto, tiene narices por no decir otra cosa peor, que alguien tergiverse, que tergiversar es pecado, un pecado mucho peor, mucho más grave, de mucho mayor castigo que el de comer carne en exceso (penitencia mayor a tres ave marías), por lo que recomiendo también que se lea otro artículo que firma FACUA sobre el plan 2050 para reducir el consumo de carne y que publica igualmente este medio, y que se vuelvan a leer, a tenor del presente sexto punto, el punto cuarto consideración primera, tiene narices.

Fdo: Ángel Coronado

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