Reivindicación sanitaria de la asociación del Casco VIejo de Soria en el desfile de carnaval
El desfile de disfraces de carnaval en Soria también tuvo algún episodio reivindicativo de la mano de la asociación del Casco Viejo de la ciudad, que reclamó la continuidad y mejora del hospital Virgen del Mirón.
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En el desfile general de Carnaval de Soria, vecinos de esta zona de la ciudad se vistieron de médicos, enfermeras, auxiliares, celadores, pacientes y un sinfín de personas y servicios necesarios en torno a la sanidad.
“No era solo un disfraz: era memoria, era gratitud y era defensa”, han resaltado en su perfil de redes sociales.
Con este “disfraz” la Asociación de Vecinos del Casco Viejo ha querido recordar en el desfile de carnaval que un hospital no es únicamente un edificio de paredes blancas y pasillos interminables.
“Es el lugar donde se escucha el primer llanto y donde se acompaña el último suspiro; donde la vocación se convierte en servicio y el miedo encuentra consuelo. El Hospital Virgen del Mirón forma parte de la biografía íntima de esta ciudad: en sus salas se han tejido historias de esperanza, de cuidado silencioso y de humanidad compartida”, ha resaltado.
En este sentido han señalado que no demandan privilegios ni nostalgias vacías sino que han querido exigir, con serenidad pero con firmeza, que no se cierren servicios, que no se desmantele lo que ha costado décadas construir.
“Porque cada servicio que desaparece es un derecho que se debilita; cada planta que se apaga es una distancia más larga para quienes ya caminan con dificultad”, ha apuntado.
El carnaval soriano les ha brindado la oportunidad de alzar la voz sin estridencias, de convertir la sátira en conciencia y el color en reivindicación.
Entre serpentinas y música, la asociación del Casco Viejo ha recordado que la salud no es un lujo, sino un pilar esencial de la dignidad colectiva.
“Defender nuestro hospital es defender la igualdad, el arraigo y el futuro de Soria. Que nadie confunda la alegría con la resignación. Bajo las batas improvisadas y los fonendoscopios de plástico hay una convicción profunda: el Mirón no se toca, porque no es solo un hospital; es un símbolo de cuidado y de justicia para nuestra tierra”, ha reiterado.