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OPINIÓN: Nacionalismo golfista en Soria

El Club de Golf de Soria está inmerso en un pre-concurso de acreedores y en busca de su viabilidad. Uno de sus accionistas, Fernando García Aparicio, reflexiona en este artículo en las sombras y luces de la entidad durante su trayectoria. Y el inicio de sus problemas.

OPINIÓN: Nacionalismo golfista en Soria

OPINIÓN/ Nacionalismo golfista

Entre algunas de las características- todas injustas e inmorales- del nacionalismo, voy a destacar.  El creerse superiores, que la fiesta la paguen los otros y que la ley debe de aplicarse conforme a sus intereses.

Algo de esto ha estado pasando en el Club de Golf de Soria, S.A. de unos años a esta parte.

¿Pero cuando se jodió el Club de Golf ?

En mi opinión se inicia con el cambio del primer presidente.

Tuvieron los fundadores la virtud de aunar a mas de 350 sorianos mayoritariamente en torno a un proyecto empresarial, pues se trataba de una sociedad anónima, (algo que no había logrado años antes el empresario más mediático)  para aportar 1.559.626,14 euros, o sea  más de 250 millones de las antiguas pesetas a través de 865 acciones para la construcción de un campo de golf.

Una referencia y hubiera sido ejemplo de no ser por la gestión y administración a partir de esta cambio, para desarrollar otras potencialidades –incluidas las no deportivas- que generan actividad y puestos de trabajo y que combate la España vaciada si  tanta queja.

Por supuesto con ánimo de lucro como corresponde y esencia de las sociedades anónimas. Aunque ánimo de lucro puede ser el vender una acción por el triple de lo que se pagó y especialmente si lo hace alguien que ha estado en el Consejo de Administración y ánimo de lucro, que no admite el derecho, puede ser el jugar a costa de los demás.

Pero con el cambio y ya con todas las inversiones realizadas a excepción de una piscina y una pista de pádel ejecutadas con créditos y que han generado más deuda y poco beneficios, lo que se controlaba sin coste, se empezó a externalizar con el consiguiente gasto, y poco beneficio. Y así la deuda empezó a crecer y el club a deteriorarse.

Pocos saben lo que pasó allí, pues cuando preguntamos, era “tan gordo lo que descubrieron al hacerse cargo del club que el Consejo decidió que lo mejor era que los socios, no lo conocieran”. Cuando lo correcto y obligado había sido lo contrario.

Pero cuando en junio de 2016,  el Consejo recibe el primer auto por el que se permitía a los accionistas ver las cuentas, qué casualidad que la presidenta y un consejero dimitieron a cuatro días de la Junta General por ellos convocada. Y a pesar de recurrir el auto y perderlo, las cuentas de 2015 siguen ocultas.

Y en agradecimiento a aportar dinero sin el cual el proyecto no hubiera sido posible, se nos llevó a los accionistas al Juzgado. Y se hizo sin recoger el acuerdo en el libro de actas del Consejo y sin conocimiento y aprobación en Junta por los accionistas. Posteriormente, para intentar enmendarlo, se diría que “eran los abogados los encargados de decir a qué accionistas se llevaba al Juzgado y el orden”. Bonito proceder. Como si los abogados, que no son accionistas, fueran a defender la sociedad mejor que los que nos jugamos el dinero.

Como la contabilidad era un desastre, los abogados del primer bufete encargado de las reclamaciones, lo hicieron a su libre albedrio sacando de los documentos que le entregaron las cantidades que le parecían.

Le siguieron otros bufetes y no se ha desmentido que en gastos de asesoría y abogados se llevan gastados hasta 90.000 euros. Y es una realidad  qué por la contabilidad se paga el triple de de lo ofertado por otras empresas, pero como dijo el presidente de turno “fue decisión del Consejo” que para eso manda. Y no ha mejorado respecto al desastre señalado y ni antes mandaban las facturas ni ahora los recibos.

Solo sumando estos dos dispendios, son 300 a 325 mil euros. O sea la deuda actual, salvo sorpresas.

Y ya en manos de los tribunales, pese a que en febrero de 2014 los representantes del club no dijeron la verdad, parece que de modo consciente y voluntario, y negó los hechos probados y alegó y aportó los estatutos pues el artículo 19, “obliga, con carácter previo a la interposición de cualquier demanda judicial, a someter a arbitraje los litigios que puedan suscitarse entre los socios y la Sociedad”.

Pero una cosa es predicar y otra dar trigo. Meses después al iniciarse los monitorios, la sociedad, el club no sometió arbitraje ninguno de los monitorios. Y si bien eso pasó desapercibido en los Juzgados de Soria, no fue así fuera de la provincia y en auto 641/2018 fue inicio suficiente para no dar la razón al club y si al accionista.

Mayoritariamente el club ganaba en Soria y perdía fuera de esta jurisdicción.

En los inicios es de destacar en el Juzgado de Burgo de Osma, la Sentencia 001116/2015 de  la Juez Mª Sonsoles Sanchidrián.  Fallando a favor del accionista, dice” que el hecho de ser accionista y socio no conlleva obligatoriamente el ejercicio del llamado derecho de juego y con ello el pago de la cuota de juego, ya que el artículo 9 de los Estatutos se establece la posibilidad, no la obligación de que el accionista pueda ejercer los derechos  inherentes a su condición.

Y sigue, “pero siendo previo el ejercicio del derecho de juego para que recaiga dicha cuota”.

Pero cosas de las justicia, en el mismo Juzgado pero con distinto juez, el mismo accionistas perdería un par de años después. Eso sí, en esta fecha ya se había pronunciado la Audiencia.

Que cada uno lo interprete como quiera.

Y como es tradicional y no discutido, que al jefe no se le debe llevar la contraria.

Y por esto y otras cosas yo denuncié ante el Consejo del Poder Judicial en septiembre de 2018 esta situación.

Pero  sí se puede llevar la contraria en la distancia. Y así llegó de un Juzgado de Madrid una sentencia que decía,  “si bien no hay reproche alguno que esta juzgadora pueda (ni deba) hacer al argumento, su decisión es la opuesta,  basándose en lo establecido en el propio Reglamento de régimen interno, articulo 11, ya referido. De acuerdo con el mismo, el impago de las cuotas de juego “supondrá la suspensión automática del ejercicio del derecho de juego, sin necesidad de tramitar expediente alguno”;….

Procede por tanto desestimar íntegramente la demanda.

Desestimada por todos los Consejos desde 2016 la búsqueda de la paz social y de soluciones económicas propuestas por otros accionistas que no juegan, para sorpresa de todos se nos informa en noviembre de 2019, que se ha presentado el pre-concurso de acreedores y se nos insta a buscar soluciones una vez presentado, en lugar de antes.

Y se hace de forma torticera pues la despedida por carta y en diferido (seguramente ilegal) del presidente anterior,  informando de la relativa buena salud de la sociedad cuando cuatro meses después se presenta el mencionado pre-concurso, por el mismo Consejo sin presidente.

Las  apariencias de reunir a los accionistas en tres reuniones en busca de soluciones y presentando un plan elaborado solo por y para jugadores, tropieza con lo que todos los accionistas deben saber. Y es que  el Consejo rechazó por omisión mi propuesta, sellada por el club, de 10 de septiembre de 2019, para reunirnos todas las partes implicadas para converger en un plan elaborado conjuntamente.

Se dice que con Ayuntamiento, Diputación etc., después de contactos hay buenas sensaciones.

Mal harían estas dos instituciones y alguna que se pueda sumar, si apoyan a la sociedad en estas circunstancias. Pero muchísimo peor harían, si  firmada la paz social,  aprobado y ejecutado un plan económico, no apoyaran su continuidad y consolidación, como se hace para otros deportes y es común en otros lugares. No porque el golf, sea una causa social como estúpidamente parece defender incluso algunas instancias, si no porque es un activo más en la provincia. Naturalmente a condición de que sea un club, abierto, dinámico y social y no restringido y  exclusivo. etc. Creando la sociedad deportiva correspondiente como condición necesaria para recibir subvenciones, evitar impuestos, etc.

Pero en un club en el que se ha discriminado a los accionistas y trabajadores y en el que se pierden las delegaciones de voto.

En un club en el que a pesar de los autos judiciales se siguen escondiendo las cuentas, y en el que el Consejo tiene asegurada la votación pues dispone del censo que se nos niega a los demás, (ya veremos si legalmente) para estar en igualdad de condiciones.

En un club en que los accionistas no se ponen de acuerdo, como tampoco lo hacen los jueces, la última palabra esta fuera del club.

Ya veremos si el presidente antes de la Junta Extraordinaria tiene la atención de reunir a los socios para explicarles el definitivo plan de viabilidad y si ha incorporado alguna de las sugerencias aportadas en las reuniones. Pues hasta la fecha ni es viable  ni acuerda la paz social y pretende seguir en los tribunales.

Tienen los jugadores o la gran mayoría,  la oportunidad de quedarse con el club prácticamente gratis. Pero no lo quieren.

Tampoco, les gusta  que Numantia Tower compre acciones e intentan desacreditarla con una carta que no firman.

Suena a guasa la propuesta, de que los no jugadores paguemos 63 en lugar de 75 euros, según el nuevo plan de viabilidad.

Y a insulto, ofrecer una cuota de salida  2.000 euros que debe entregar con la acción cada socio, por cada una de las acciones que posea para abandonar la sociedad.

Estamos a tiempo de lograr un acuerdo de todas las partes. Pues sin un apoyo concreto,  probablemente el club hubiera desaparecido hace un par de años. Pero hay que inclinarse por una solución conjunta o seguir creyendo en quienes, a pesar de ese apoyo, últimamente le han tratado con poca nobleza y ninguna elegancia.

Y si es posible hay que tener en consideración que solo las sociedades abiertas crecen y se desarrollan, mientras las cerradas mueren y desaparecen.

Con apoyo institucional o sin él, con financiación o sin ella, con promociones del golf o sin promociones, el que quiera jugar al golf se lo tiene que pagar y no hay más tu tía. No pasa nada por no jugar al golf, pero sí pasa si se hace con el dinero de los demás.

Lo dijo claramente  en la Junta General Extraordinaria el 15 de noviembre de 2019 a las 20,47 horas el olímpico Abel Antón cuando era accionista: “He pagado 16.200 euros para que juguéis vosotros”.

Firmado: Fernando García Aparicio

 

 

 

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