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Soluciones en camino

Para terminar con las cuadrillas de recolectores ilegales es necesario hacer más transparente todo el sector micológico

La presencia de cuadrillas de recolectores rumanos  en los montes de la provincia llena de preocupación a los vecinos. Conseguir una transparencia absoluta del sector micológico es la solución definitiva.

Entre cuatro y cinco toneladas de setas y hongos han decomisado esta campaña micológica los agentes medioambientales de la Junta de Castilla y León y la Guardia Civil a cuadrillas de recolectores, de nacionalidad rumana, que se saltan permisos y regulaciones, ante la indignación creciente de los vecinos de los pueblos sorianos, que ven en peligro lo que han cuidado desde hace décadas como un recurso propio. “Como sigamos así, se harán ellos con el recurso micológico y los autóctonos, de brazos cruzados”, lamenta la alcaldesa de Vinuesa, Asunción Medrano, que pedirá una reunión con las administraciones competentes, al final de la campaña, para plantear posibles medidas. Más vigilancia reclama el alcalde de Navaleno, Paulino Herrero, quien entiende que el hecho de que la mayoría sean insolventes dificulta acabar con el problema. Pide habilitar un número telefónico para que los ciudadanos colaboren en la localización de estas cuadrillas.

Regulación micológica
Pero aumentar la vigilancia en el monte no es la solución al problema, sino que hacen faltan otras medidas y mejorar el control del recurso micológico, apunta el director técnico del Myas, Arturo Esteban, quien recuerda que cuando se planteó la necesidad de regular los aprovechamientos micológicos en Soria este problema ya se veía venir. “En la década de los noventa ya se preveía que estos colectivos podían ocupar un territorio o hacer conflictiva la recolección”, señala. Además reconoce que estos colectivos son los que verdaderamente hacen daño al monte, con un exceso de presión recolectora y la utilización de métodos y prácticas alejadas del respeto al medio ambiente.
No hay una solución, sino varias, insiste. Es fundamental coordinarlas todas. “El problema no se soluciona en el monte, controlando a los recolectores”, advierte.

Transacciones comerciales
También es necesario actuar en las transacciones comerciales, en la compra-venta del recurso micológico.  Y para ello hay que vigilar a las empresas que se dedican a la comercialización y al sector de la hostelería y la restauración. “Si se les recibe por la puerta de atrás y se compra el producto a menor precio, se está incentivando la economía sumergida y se está desvirtuando el sector”, denuncia.

Economía sumergida
Esteban señala que un país desarrollado como España no puede sentar las bases de la regulación del sector micológico dejando actividades en la economía sumergida. “Hay que poner el sector en una transparencia absoluta. Así es como arreglaremos todo”, apunta. En el mercado hay ya empresas suficientes para comprar el recurso micológico. Otro punto importante de la solución definitiva es definir un perfil fiscal para el recolector, que sea operativo. Para ello es necesaria una normativa. La puesta en marcha de las lonjas, demandadas desde diferentes ámbitos, necesita que antes se solucionen los anteriores problemas. “Para poner el mobiliario, la casa tiene que estar terminada”, ejemplifica.

Más control
La Junta de Castilla y León está elaborando una normativa sobre la actividad micológica, que podría estar en marcha el próximo año, según avanza el consejero de Fomento y Medio Ambiente, Antonio Silván. La normativa aumentará el control en los puntos de compra del aprovechamiento micológico. “Si nadie compra un producto ilegalmente recogido, hemos solucionado el 80 por ciento del problema”, resalta.

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COLECTIVO FLOTANTE

EN TORNO A quinientas personas  componen el colectivo flotante de recolectores rumanos que estos días peinan los montes de Soria y de otras provincias.

LLEGAN desde un país, Rumania,  con un nivel de vida muy inferior al español. Un sueldo está entre 150 a 200 euros mensuales. Es una economía de superviviencia.

LA RECOLECCIÓN de setas  les solucionan varios meses de mantenimiento de la familia. Inician la campaña setera en Francia y la terminan en España.

“SON PERSONAS con una necesidad de renta, que no tienen nada que perder y que saben hacerlo”, resalta Esteban.

ESTE COLECTIVO flotante  está manejado en algunos casos por “capos” rumanos o por pseudoempresarios españoles. No hay contratos de por medio. Es economía sumergida.

LA MAYORÍA de ellos son insolventes. Abrirles un expediente sancionador no es para ellos un problema. Sufren con los decomisos de las setas o  si no les dejan recolectar.

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