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El legado de un luchador

Un museo para el líder sindical

Marcelino Camacho Abad (Osma-La Rasa, 1918; Madrid, 2010) puede tener una casa-museo en Soria. Izquierda Unida, las Comisiones Obreras que fundó, el PCE y la editorial “Atrapasueños abanderan este reconocimiento al líder sindical que ha sido alabado por propios y extraños como ejemplo de honestidad  y dignidad y por su lucha entregada a favor de las libertades públicas y la democracia y los derechos de los trabajadores.

Marcelino Camacho vivió en primera línea los momentos más decisivos que protagonizó la clase obrera en España durante el siglo XX. “Es, sin ningún género de dudas, un símbolo del trabajo y del sindicalismo de la historia reciente de nuestro país”, resalta el manifiesto “Un lugar y memoria para Marcelino Camacho” leído hace unos días por el portavoz del grupo mixto en las Cortes regionales José Sarrión (IU-Equo), ante las puertas de la casilla ferroviaria de La Rasa, donde uno de los personajes más decisivos en la historia reciente de España se crió, interiorizó su condición de obrero de la que siempre presumió y donde siempre regresó por temporadas hasta que la enfermedad le impidió hacerlo en los últimos años de su vida.
Sarrión, que cuando se afilió a las Juventudes Comunistas acudió “con las piernas temblando” desde El Burgo de Osma -donde es originaria su madre- hasta La Rasa parar conocer un ídolo, señala que la casilla ferroviaria refleja la “lección de dignidad” que Camacho ha dado a España y al mundo como uno de los grandes líderes obreros del siglo XX.
“Se sintió orgulloso de ser trabajador e hizo que muchos trabajadores nos sintiéramos orgullosos de serlo”, apunta el secretario de Acción Sindical de CC.OO., Juan José Catalina.

LUCHADOR
La personalidad de Camacho merece que todas las fuerzas del movimiento social de izquierda se unan para tributarle este sentido y merecido homenaje, según la presidenta del ateneo cultural “Jesús Pereda”, de CC.OO., María Vallejo, para quien Camacho y sus compañeros de lucha tenían en su época el enemigo muy claro, lo que no sucede ahora, donde todo está más difuso y es más complicada la estrategia.
La secretaria provincial de CC.OO., Ana Romero, subraya que Camacho ha sido un ejemplo a seguir.
La casilla ferroviaria junto a la abandonada línea ferroviaria Valladolid-Ariza, en La Rasa, sigue representando mucho para la familia, según Yenia Camacho, hija del ex-lider sindical y que señala que están dispuestos a colaborar en la iniciativa de dedicarle una casa-museo en Soria, donde se expondrían desde sus textos referidos a la lucha antifascista hasta la constitución de Comisiones Obreras o su participación en la Transición española. “Dentro de nada mi padre será también memoria; un pueblo tiene derecho a conocer su historia, la de sus personas y la de sus ideas”, señala.
Marcelino Camacho, según su hija Yenia, adquirió la conciencia obrera que siempre le caracterizó en su pueblo de La Rasa, donde vivió hasta los 18 años. “ La clase obrera, decía mi padre, era la responsable de construir todo lo que hay de bello y de útil en la sociedad”, recuerda.

El legado de un luchador

Confieso que he luchado

MARCELINO CAMACHO. afiliado en 1935 al Partido Comunista de España (PCE) y posteriormente a UGT, cortó junto a otros ferroviarios las vías del tren, en La Rasa, para impedir el avance fascista en su camino hacia Madrid.

EN LOS ÚLTIMOS DÍAS de la Guerra Civil fue encarcelado por la Junta de Casado (Gobierno que pactó la entrega de Madrid a Franco). Fue juzgado por ir voluntario a defender la República y condenado a trabajos forzados en diferentes campos.

En 1944 se fugó del campo de concentración y viajó al exilio a Orán (Argelia). En la frontera del entonces Marruecos francés fue detenido por la policía y conducido a Orán. Entre los exiliados que reclamaron y consiguieron su libertad estaba Josefina Samper, con la que se casaría en 1948.

Tras ser indultado, Camacho regresaría en 1957 a España para desempeñar su profesión de obrero metalúrgico en Perkins Hispania. Fue elegido representante de los trabajadores y de su empresa y se convirtió en uno de los impulsores de Comisiones Obreras.

POR SUS ACTIVIDADES sindicales y políticas, Camacho fue encarcelado en 1967, pasando nueve años en la cárcel de Carabanchel. A la salida de la prisión, anunciaría: “ni nos domaron, ni nos doblegaron, ni nos van a domesticar”. Salió indultado a finales de 1973 tras el proceso 1001.

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