ASAJA alerta del grave impacto del acuerdo UE-Mercosur en sector primario español
La Asociación Agraria Jóvenes Agricultores (ASAJA) ha expresado su honda preocupación tras conocerse que una mayoría cualificada de Estados miembros de la Unión Europea ha aprobado en el COREPER II la firma del acuerdo comercial entre la UE y Mercosur, abriendo la puerta a que la Comisión Europea lo rubrique oficialmente la próxima semana.
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Según la información disponible, Francia, Polonia, Austria, Irlanda y Hungría han votado en contra del acuerdo, mientras que Bélgica se ha abstenido.
El resto de países, entre ellos España, han respaldado la decisión.
De acuerdo con el procedimiento escrito, las delegaciones nacionales disponen hasta las 17:00 horas de hoy para formular posibles objeciones, aunque el resultado global no variaría sustancialmente.
Desde ASAJA se ha destacado en un comunicado que, además de la aprobación para la firma, el COREPER II ha dado luz verde a la reducción del umbral de activación de las salvaguardias agrícolas hasta el 5 por ciento, una decisión que debilita de forma notable la capacidad de reacción ante un aumento de las importaciones procedentes de Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay.
Asimismo, está previsto que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, viaje la próxima semana a Paraguay para proceder a la firma del acuerdo.
El presidente de ASAJA, Pedro Barato, ha insistido en que la organización no rechaza los acuerdos comerciales, pero sí aquellos que se firman sin igualdad de condiciones.
“Si en Europa se nos exige cumplir normas muy estrictas en sanidad, sostenibilidad, bienestar animal o uso de fitosanitarios, esas mismas exigencias deben aplicarse a los productos que llegan de fuera. Si no, estamos ante una competencia claramente desleal”, ha señalado.
ASAJA ha advertido de que el acuerdo permite la entrada en el mercado europeo de productos elaborados con sustancias prohibidas en la UE, como determinados fitosanitarios o carne producida con hormonas de crecimiento, cuya trazabilidad y control no están plenamente garantizados, tal y como reconocen incluso las propias autoridades comunitarias.
“Se está permitiendo que productos con reglas distintas lleguen al mismo consumidor, lo que perjudica a agricultores y ganaderos europeos y también a los consumidores”, ha añadido Barato.
Un riesgo para el modelo agrario europeo
La organización ha considerado que esta decisión pone en riesgo la viabilidad de miles de explotaciones, especialmente en sectores sensibles como la carne de vacuno, el azúcar, la remolacha, los cítricos o la ganadería extensiva.
ASAJA ha recordado además que incluso los sectores que podrían verse beneficiados, como el aceite de oliva o el vino, no podrán aprovechar el acuerdo a corto plazo, debido a largos periodos transitorios antes de la plena liberalización.
La reducción del umbral de activación de las salvaguardias hasta el 5 por ciento supone un avance técnico positivo, ya que permitiría intervenir antes ante una caída de precios o una distorsión del mercado provocada por un aumento de las importaciones.
No obstante, ASAJA ha advertido de que este mecanismo solo será eficaz si se aplica de forma automática, ágil y con controles reales en frontera, y recuerda que las salvaguardias, por sí solas, no compensan un acuerdo comercial que sigue careciendo de reciprocidad en las normas de producción.
Además ha recordado que, según datos de la propia Comisión Europea, actualmente solo se controla en frontera el 0,0082 po rciento de los productos agroalimentarios que entran en la Unión Europea, lo que pone en duda la eficacia real de las salvaguardias si no se refuerzan de manera inmediata y sustancial los sistemas de inspección y control.
Sin controles efectivos, cualquier mecanismo de protección queda vacío de contenido.
La ratificación del Parlamento Europeo, clave
ASAJA ha señalado que, pese al visto bueno del Consejo, el acuerdo aún debe ser ratificado por el Parlamento Europeo, una fase decisiva en la que la organización intensificará su labor de interlocución y presión política.
La organización ha asegurado que seguirá defendiendo en todas las instancias un modelo agrario europeo basado en la calidad, la seguridad alimentaria, la sostenibilidad y la igualdad de condiciones, fundamentales para garantizar el futuro del medio rural y la alimentación de los ciudadanos europeos.