Vidas paralelas II. Pedro Solbes y Carlos Cuerpo
Fernando Sáenz Ridruejo compara en ete artículo de opinión las figuras del que fue ministro de Economía, Pedro Solbes con la figura emergente del Gobierno de Pedro Sánchez, Carlos Cuerpo.
El gallego de Alcoy

Vidas paralelas II. Pedro Solbes y Carlos Cuerpo
Mi artículo, aparecido en El Mirón el pasado 4 de septiembre, sobre el paralelismo entre Fernando VII y Pedro Sánchez tuvo bastante difusión. Como terminaba con una referencia a don Oscar Puente me sugirió un lector que buscase alguna figura de la historia de España a la que comparar con este personaje. No la encontré y ahora, después de su reacción ante el accidente de Urda, creo que habría que buscar en la literatura anglosajona: entre los más siniestros personajes de Shakespeare, en las novelas góticas o en las de terror. Tal vez el tándem bifronte formado por el Dr. Jekyll y Mr. Hide sería el equivalente más oportuno.
Voy a establecer un paralelismo, menos trágico, entre Pedro Solbes y Carlos Cuerpo, ministros económicos, tal vez los más solventes, de los gabinetes de Zapatero y Sánchez, respectivamente.
Zapatero, antes de aflorar los chanchullos petrolíferos y el asunto – peccata minuta – de las joyas, gozaba de prestigio entre sus conmilitones. Se habían olvidado de que su mandato fue un completo desastre económico, que llevó a España al borde de la quiebra. Ignoró las advertencias de Jordi Sevilla, que se ofreció a enseñarle en dos tardes los principios básicos de la economía. Martín Ferrand, presidente de la Asociación de la Prensa de Madrid, lo describió como “Un necio de reglamento” y Mingote lo pintó en medio del mar, dentro de una barca sin remos, preguntándose si le faltaba algo. Inocencio Arias le dedicó en sus memorias un capítulo titulado “El hombre que no sabía demasiado”.
Yo, en febrero de 2000, había publicado en Cuenta y Razón un suelto titulado “La crisis de 2006”, que causó cierta sorpresa. Mi tesis era que los fondos que la Unión Europea destinaba a los países del sur pasarían en esa fecha a apoyar a los recién ingresados, de la Europa oriental. Lo cierto es que me anticipé un poco; la crisis se notó en toda Europa el 2007, estalló en España en 2008, fue negada por Zapatero en 2009 – afirmando que estábamos en la Champions e íbamos a adelantar a Francia – y en 2010 se enteró en Bruselas de que nos iban a enviar “los hombres de negro”. No se presentó a las elecciones de 2011, dejando el marrón al pobre Rubalcaba, que recibió en las urnas un tremendo varapalo.
Las deliberaciones del Consejo de Ministros son teóricamente secretas y, si Pedro Solbes avisó a Zapatero de la catástrofe que se avecinaba, nada ha trascendido. Lo cierto es que en los debates previos a las elecciones de marzo de 2008, se mostró totalmente optimista, frente a Manuel Pizarro, número 2 de la lista del PP, que expuso los nubarrones que se avecinaban. Solbes, altanero y despectivo, arrasó a un Pizarro sincero, pero poco ducho en las argucias políticas e ignorante de que lo que agrada al electorado es recibir buenas noticias.
Ese debate fue determinante de la ajustada victoria del PSOE. Más tarde, cuando la crisis fue avanzando, Solbes dimitió – o fue cesado – como ministro en abril de 2009; pero permaneció como diputado. Siempre le quedó el remordimiento por su ambigua actuación. Quien en 2008 había afirmado: “Los que auguran el riesgo de recesión no saben nada de economía”, declararía años más tarde: “Asumo la culpa que tengo en la crisis; fui responsable de coger un tren que se aceleraba y se me aceleró más, creíamos que teníamos más tiempo para desacelerar pero nos quedamos sin vía. No pudimos hacer un ajuste más suave. Sí he sido responsable y debí ser más valiente en fomentar el superávit presupuestario”.
Por motivos profesionales tuve cierto trato con la esposa de Solbes, Pilar Castro, una mujer trabajadora y eficiente. Ella, conociendo mis críticas a la labor de su marido, intentó que me reuniera con él para oír sus razones, cosa a la que me negué.
Carlos Cuerpo Caballero (Badajoz, 1980) era un alto funcionario, poco conocido por la prensa, que en 2023 entró en el gabinete como ministro de Economía en sustitución de Nadia Calviño. Su aspecto y sus ademanes sorprendieron gratamente a la opinión pública. Vestía correctamente, no gritaba, no insultaba ni a la oposición ni a los jueces y exponía con claridad sus ideas, en vez de utilizar latiguillos y frases hechas buscadas por los asesores de la Moncloa. La reacción de los periódicos se plasmó en dos frases; una irónica: “¿Qué hace un chico como tú en un gobierno como éste?” y otra elogiosa: “Parece un ministro de la UCD”.
Efectivamente, Suárez, durante la transición – igual que había hecho Kennedy en Estados Unidos – se apoyó en ministros de más categoría intelectual que él mismo. Eran empresarios de prestigio, como Calvo-Sotelo o Joaquín Garrigues, y un catedrático eminente, Fuentes Quintana, que se encargó de liderar los pactos de la Moncloa.
Carlos Cuerpo, que no era militante del PSOE, empezó poco a poco a involucrarse con el partido. En calidad de extremeño, acompañó a Sánchez para apoyar al presidente de la Diputación de Badajoz, Miguel Ángel Gallardo, en las elecciones autonómicas de esa región. Gallardo había sido imputado – y no sé si ya condenado – por su colaboración con Adrián Sánchez. De aquellos comicios salieron trasquilados Gallardo, los Sánchez y el propio Cuerpo.
Poco después, cuando la vicepresidenta primera del gobierno María Jesús Montero – la sedicente mujer más poderosa de la democracia – dejó el cargo para concurrir a las elecciones andaluzas, Sánchez, deseando dar una imagen más seria, colocó a Cuerpo en esa posición. Poco ha podido hacer desde entonces. Al anunciarse las elecciones del 29N el presidente del gobierno incluyó entre sus vídeos promocionales uno en que ambos caminaban, satisfechos de haberse conocido, entre las encinas del campo extremeño. Como bonito detalle, pasaban junto a un jabalí añadido por fotoshop.
Después de escritas estas notas, hemos asistido a un sainete en tres actos.
En el primero, Puente, que en su juventud fue actor profesional, ha presentado unas medidas para reparar los efectos del accidente que él no va a poder aplicar; en el segundo ha dimitido y en el tercero Sánchez, tras agradecerle su generosidad, ha anunciado que Cuerpo se hará cargo de la cartera de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana.
Será una lástima que un hombre tan valioso, que podría haber ayudado a la futura regeneración del partido socialista, se vaya a quemar por su tardío y ya tal vez inútil, apoyo a Sánchez. Debería acordarse del caso de Pedro Solbes y Zapatero.
Fdo: Fernando Sáenz Ridruejo
Temas relacionados