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El gallego de Alcoy

Juana Largo muetra sus temores en este artículo de opinión que el cambio de gobierno que reflejan las encuestas traega privatizaciones en el maltrecho estado del bienestar de España.

El gallego de Alcoy

Desde la remota y lejana Ourense, el candidato preferido por la manga derecha ha llegado hasta Madrid y en Madrid lo están promocionando a tutiplén. No es un elemento cualquiera del ajedrez nacional, no es un elemento de base del programa derechista, ni es un elegido por ahora por los censos electorales, pero ahí está: delante de nosotros, ahora sin gafas y con su traje a la moda de los modistos franceses, que suele predominar en azul marino.

¿Será ello por reconducirnos a su Galicia natal y por traernos a todas las españolas el aire del mar de Galicia, sin duda maravilloso y que tanto emigrante ha dado que incluso a los españoles que iban antaño a la Argentina los llamaban a todos “gallegos”?... Qué duda cabe que el ser gallego tiene algo de hondo para España, y que no se puede subestimar a este gallego que lleva la tira de años representando a un partido político de derechas, ahora ultra, dado que tiene el buen carácter de representar el espíritu de aventura y de trabajo y de curiosidad que, entre otras cosas, han tenido siempre los gallegos…

¿Por qué no se quedó en Galicia antes que en Madrid o corresponde a los ideales de avance de mares y oceános o simplemente corresponde a una historia de amor que nos tenía el susodicho –y la susodicha- velada? ¿Qué hace tanto tiempo un candidato a presidente del Mundo por Madrid cortejando a una chulapa que se las trae y que tiene más fuegos en la lengua que la, por supuesto, ínclita María Jiménez, que era una cantante con bastante éxito con sus letras un tanto contestarías? Todo hay que atribuirlo a la Pandemia con sus buenas intenciones cuando estábamos internas e internos en casa, cuando nos perfilábamos un mundo mejor para el mundo, valga la redundancia. Aunque el asunto lo jodiera Miguel Bosé y el americano de pelo zanahoria, parecía que, esto, este status quo de ahora nos había hecho tener ansias de un mundo nuevo donde todos ser mejores y de poder reutilizar el país de una manera más bonificada en la cual todos ser mejores y, sobre todo, más solidarios… Claro que esto no se cumplió y que, ahora, andamos como gatos despeluchados por los tejados de las casas de Occidente. Y era normal que no se consiguiera, visto el mal talante de carácter de los españoles, porque a las españolas les iba de otra manera, digamos más emputecida y en la cual no habíamos llegado a tener el primer puesto en la carrera de las competencias capitalistas y de la IA…

Ahora nos damos cuenta que, en la pandemia se estaba organizando el panorama político de los tiempos por venir, y si por un lado iban Sanxe y por otro iban los que van, esto se ha demostrado que estaba urdido por la capital espiritual de los gallegos vía Santiago, que es el mejor nombre de Hispania. Con estas trazas de país que nos ha dejado Perro Sanxe, no es tan difícil conseguir el Poder, pero Poder ¿para qué?...

Ya vemos: para ostentarlo y para privatizar, que es uno de los peores males que nos puede venir a las españolas –los españoles, pues ¡no sé!- y para, lo primero, como es de ley, prohibir el aborto y prohibir las transex, que deben ofender a la tierna y suave y blanca conciencia de los votantes de las derechas, que quieren otra cosa diferente a lo que deben querer las mayorías de votantes de las izquierdas. 

Pero nuestro pájaro no se escapa. Una prefería a aquel joven y animoso Pablo Casado que tuvieron que sacrificar en los campos de toros de aquella todavía derecha, y que ahora no prestaría el juego debido para la próxima temporada de invierno. Ahora predomina el estandarte de este nuevo señor en los ámbitos españoles que el viejo con su sensatez y con su categoría de obstinación en mantenerse sirviendo a España. 

Claro que el de ahora, el gallego, también es cabezón y obstinado y terco como una mula, pero es lo que hay. El problema en la política de este país, como en la de otros, muchos países del mundo, es la obstinación y la cabezonería en el panorama del mundo. No hay otra regla porque, una vez votado uno o una, se “antropomorfiza” todo acorde con el sentir general del ganador y se hace un mundo a sus anchas, con su correspondiente corte de leguleyos y de secretarios frotándose las manos ante las bolsas de las arcas del Estado, por supuesto que mirando por el pueblo.

Pueden, según las encuestas, seguir contentos con el nuevo cambio de gobierno y de partido, los burgueses y los lameculos de los burgueses, con su bolsa de dólares en la faldriquera, aunque el honor nos lo dejen a las damas que fregamos pisos y servimos en los bares, con la lucha que lleva eso, que ni “Mein Kampf” tenía tanta “lucha” como nosotras, el caso es que, siempre según las encuestas, nos va a gobernar la derecha… Todavía no ha llegado a eso el resultado, pero verán ustedes qué bajadas de pantalones se da la noche de los cómputos, verán…

Más moral tenía el Perro, pero la del Feijóo no es manca, tiene más moral que el alcoyano, no se lo podemos dejar de reconocer, aunque gane en el resultado de sus desvelos ¿por la patria?... Vale. Santiago y cierra España…

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