Good Rules

Por Mario González
Abogado Maútiko Abogados
Mario González reclama en este artículo de opinión un sistema político que tenga más racionalidad y sentido común, mirando más por los ciudadanos, hoy exprimidos por una carga impositiva que no les deja respirar.
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Good Rules
Si algo tenemos en España son normas. Normas para todo, incluso en cascada, como los impuestos. Pero… no para todos. La igualdad aquí brilla por su ausencia. A los españoles de a pie nos aplican unas, a los extranjeros otras y los imperantes y su séquito van directamente por libre. ¡Viva la democracia! Demasiadas normas y demasiados incentivos para incumplirlas. Unos se van de rositas y otros pagan el pato. Para que me entiendan los pijos de la PPSOE: tía, o sea, es que tenemos un problema de ‘bad rules’. 50 años de malas reglas y engaños constantes dejan una estela de corrupción rampante, de rapiña impositiva, de oligopolios y puertas giratorias…. Las consecuencias las ves luego en las infraestructuras, en los servicios públicos, en la vivienda… Vamos en un cohete sí, pero en caída libre. Solo crecen el sector público y la inmigración. Lo hacen a la mayor gloria de la PPSOE que, con tus impuestos, compra los votos de millones de españoles para mantenerse en el poder. ¡No te quieres enterar, ye-ye!
"¡Si no te gustan nuestras reglas, vuela a otro sitio!". Esta es la respuesta que le dio Oscar Puente –menudo castiguito tenemos con este tío y con su hermana– al CEO de Ryanair que le había dejado por mentiroso al señalar que los recortes aplicados por su compañía en los aeropuertos regionales españoles no se debían a la falta de aviones, sino a unas tasas e impuestos muy por encima de los europeos. Después, le martirizó un poco más recomendándole el libro ‘Basic Maths for Dummies’. Como puedes ver, la fatuidad de nuestros gobernantes es tal que prefieren dejarnos sin vuelos baratos antes que dar su brazo a torcer. Gestionan España como si fuera de su propiedad, cuando no lo es.
‘Bad rules’ a la cuarta potencia: municipales, autonómicas, estatales y europeas. Lógicamente, así no se puede funcionar. Una maraña inextricable tanto para las empresas como para los ciudadanos. Lo complican todo y disparan los costes. Un totum revolutum que, eso sí, permite a los imperantes y su séquito coger el rábano o las hojas, según convenga. En definitiva, un ‘derecho de estado’ creado por la PPSOE –no ha caído del cielo, ni es una maldición bíblica– que le arruina la vida al Pueblo mientras a ellos se la soluciona. ¿Te mola? A mí tampoco. La primera ley es la del embudo: para ellos la parte ancha y para ti, tontorrón, la estrecha. Normas que nadie ha votado porque nadie te representa, ni existe mandato electoral. A cambio de esta basura, te exaccionan unos impuestos que garantizan tú pobreza. ¡Viva el gobierno de la gente!
La PPSOE y la mentira van de la mano. Hace tiempo que salieron del armario y caminan jubilosas por los telediarios. La palabra y el honor han desaparecido. Otrora, faltar a tu palabra te sumía en el deshonor y el descrédito. Ahora, eso mismo, enorgullece al felón y hasta cosecha votos. Ahí tenéis a ZP, Pedro Sánchez y Oscar Puente o a Aznar, Rajoy y Feijóo. Si tuvieran honor, no los volveríamos a ver jamás. Sin embargo, la PPSOE los sigue paseando. 90 años de franquismo nos han enseñado a aguantar. Sin embargo, la juventud que no ha sufrido tanto adoctrinamiento comienza a rebelarse. Se preguntan cosas como ¿por qué a mí me va mal y a la PPSOE bien? ¿por qué ellos no cumplen nada y yo tengo que cumplirlo todo? Solo hace falta pararse a reflexionar cinco minutos para darse cuenta de que tienen razón. Los jóvenes pasan de todos esos cuentos de las Dos Españas, del frentismo y del no pasarán. Les importa más el resultado que el discurso.
La PPSOE tiene un gran discurso –además se presentan como antagonistas cuando son lo mismo– pero un resultado pésimo. No puedes creértelos nunca. Tampoco eso de que la ‘ultraderecha’ viene a comérsete por los pies. A los jóvenes ya no se la cuelan, pero ¿qué pasa contigo? La socialdemocracia de la PPSOE es un cuento chino que no va a solucionar ninguno de tus problemas. Al contrario, los agravará. La gente quiere trabajar y pagar impuestos, pero no quiere arruinarse haciéndolo. El sistemita de la PPSOE te obliga a trabajar para ellos, en lugar de para ti y para tú familia. Si sigues votándolos, la extorsión continuará. ¿Qué tiene que ocurrir para que les mandes, definitivamente, a freír espárragos?
Dios solo pedía el 10%, pero estos fatuos te exaccionan el 60%. Además, te aplican la degradación monetaria y la inflación. Por eso trabajas y trabajas y no te cunde. La igualdad y la solidaridad exigen que todos arrimemos el hombro, no que unos vivan a costa de otros. Ayudar al prójimo es moralmente obligatorio, pero permitir que se convierta en un parásito, es un pecado de lesa convivencia. Necesitamos ‘good rules’, esto es, racionalidad y sentido común a raudales. Menos normas, impuestos mucho más bajos y una gestión frugal y eficiente que rompa con el déficit y la deuda pública. Hay mucho margen de mejora. No obstante, a la PPSOE le interesa la intervención y el control. Llevan 50 años de ‘bad rules’ y no van a cambiar. Tendrás que hacerlo tú. Ellos seguirán pintando el humo de colores, pero el que se quema eres tú.
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