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Cuando se inauguró la primera fábrica de Norma

El 15 de abril de 1961 se inauguró en San Leonardo de Yagüe la empresa Construcciones y Aplicaciones de la Madera, germen de Puertas Norma.

El germen del proyecto empresarial de Puertas Norma se fraguó a partir de los años 50, según recogió hace una década Comisiones Obreras en una publicación realizada donde recogía todos los avatares sufridos en la empresa.

El general Juan Yagüe organizó el aprovechamiento de la masa forestal de la que era propietario el Ayuntamiento de San Leonardo y otorgó a los vecinos 5.000 metros cúbicos.

Para ello, habilitó un taller con la maquinaria necesaria para realizar los trabajos de montaje de puertas y ventanas, bajo la denominación Construcciones Militares.

Una vez que concluyó el proyecto cooperativo, la serrería decayó.

El entonces alcalde de San Leonardo, Antonio Ayuso, se enteró de que un empresario, Bernardo Solanes, estaba en tierra de pinares soriana buscando madera para su carpintería de Barcelona. Contactó con él y con apoyo económico de tres socios, entre los que se contó el propio alcalde, crearon, en 1955, una empresa llamada Construcciones y Aplicaciones de la Madera S.A. (CAMSA) que tenía como materia prima la madera propiedad del Ayuntamiento y, como lugar de trabajo, el taller que había instalado el General Yagüe. Surtían de madera a la carpintería de Barcelona.

Era una serrería en la que se preparaba la madera con destino a la fábrica de carpintería que tenía Bernardo Solanes en Barcelona, pero la producción de puertas se terminó trasladando a Soria, donde estaba la materia prima, y para ello se dotó a la fábrica de San Leonardo de maquinaria moderna.

El gran despegue de CAMSA vino de la mano de la Prensa AKE, que permitía fabricar puertas planas en serie. Encolaba y montaba entre 600 y 700 puertas diarias y, en 1958, se sacaban más de 400 al día de los almacenes de la fábrica que ocupaba a más de 160 personas que trabajaban en 3 turnos.

Las puertas de San Leonardo se llamaron Norma desde el primer momento, ya que eran puertas planas “normalizadas” que hacían la competencia a la puerta maciza castellana.

El éxito residía en fabricar materiales “normalizados”, es decir estandarizados, lo que permitía dar precios económicos en un momento en el que la construcción había crecido tras los años de la postguerra.

En la primavera de 1961 el obispo de Osma-Soria, Saturnino Rubio, acudía a la inauguración de la moderna fábrica de Norma en San Leonardo que había crecido al mismo ritmo que la edificación en nuestro país.

Expansión

Tras el fallecimiento de Bernardo Solanes (1969), su hijo, Ángel Solanes, heredó la empresa y con él se abrió un periodo de 20 años de expansión que permitió su consolidación.

A partir de la década de los 80 la fabricación sufrió una importante revolución con la llegada de las puertas block-port, un nuevo concepto que llevaba de fábrica todos los elementos necesarios para su instalación, sin obra.

Puertas Norma acometió una ampliación para llegar a una planta de 22.000 metros cuadrados, con nueva maquinaria, pero también líneas de barnizado ya que el producto se servía terminado, frente a la puerta anterior que se barnizaba una vez colocada.

En toda esta mejora se invirtieron 1.200 millones de las antiguas pesetas.

Pero el mercado español no parecía estar maduro para absorber la producción y la empresa entró en una profunda crisis que hizo tambalear su futuro.

Ángel Solanes puso en venta la fábrica, pero sus contactos no resultaron fructíferos. Buscó ayudas en Caja Salamanca y Soria y en las sociedades de garantía recíproca Sogacal y Soteca, dependientes de la Junta de Castilla y León, para refinanciar la empresa pero, a cambio, exigieron una gestión profesionalizada en Puertas Norma y un plan de viabilidad.

Solanes realizó los cambios que le pidieron antes de dimitir en 1992 como director general y miembro del Consejo de Administración.

La llegada de la multinacional Jeld Wen, en 1993, permitió una segunda vida a la fábrica de Norma en San Leonardo de Yagüe.

Jaime Ribas, el nuevo director general, trajo otros métodos de trabajo y más diálogo con una plantilla que venía de sufrir continuos impagos de su nómina, pese a lo cual dio muestras de enorme responsabilidad.

Incluso, la plantilla se hizo cargo del economato cuando la dirección de la empresa decidió cerrarlo. Empresa y sindicatos firmaron, con la llegada del nuevo equipo, una paz social que hizo más fáciles las soluciones satisfactorias para todos. El Comité de Empresa estaba presidido entonces por Paco León, de CCOO, la persona que se dejó la piel para solventar la crisis de los años 80 y 90.

En el año 2005, Norma cumplió 50 años en San Leonardo. El presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, estuvo presente en los actos conmemorativos, el 27 de mayo, visitando la vieja factoría, una sucesión de naves a ambos de lados de la carretera N-234 (Soria-Burgos).

Puertas Norma estaba en un periodo de expansión con el crecimiento de la construcción de viviendas en España.

La necesidad de una nueva fábrica era más que palpable. La empresa construyó su nueva planta en la zona industrial de “los Quiñones” y la puso en funcionamiento en octubre de 2006 con la presencia del entonces presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.

Un año después Norma superó los 700 empleados de plantilla y los 70 millones de facturación. Sus mejores cifras de la historia

 

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