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Opinión

Vidas paralelas. Fernando VII y Pedro Sánchez

Fernando Sáenz Ridruejo traza en este artículo de opinión los paralelismos entre el actual presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el rey Fernando VII, dos políticos que demostraron gran capacidad para el cambio de opinión y para el engaño.

Vidas paralelas. Fernando VII y Pedro Sánchez

Entre los siglos I y II de nuestra era, el historiador Plutarco escribió Vidas paralelas, en que comparaba las figuras de más de una veintena de ciudadanos griegos con las de otros tantos romanos. Recientemente, la periodista María José Solano ha hecho un paralelismo entre las figuras del odiado emperador Tiberio y Pedro Sánchez. Creo que es más oportuno comparar a nuestro ínclito presidente con Fernando VII.

Fernando, mientras España estaba siendo invadida por las tropas francesas, marchó a Bayona para rendir tributo a Napoleón y pedir que lo prohijase. A Pedro, tras constatar que Ceuta estaba siendo invadida por Marruecos, le ha faltado tiempo para alabar el comportamiento del gobierno marroquí.

La falta de empatía del monarca felón quedó plasmada en esa frase que, cierta o no, se le atribuye: “Ahí me las den todas”. La del presidente en esa con la que dio carpetazo a una conferencia de prensa: “Son las cinco y todavía no he comido”; sin importarle cuantas horas llevaban los periodistas sin comer. Su relación con el fiel Koldo García la despachó calificando de anecdótica una cercanía de años de leales servicios.

Es patente la capaz de ambos para el cambio de opinión y para el engaño. “Vayamos todos, y yo el primero, por la senda constitucional”, dijo Fernando en 1820; pero en 1823 volvió al régimen absoluto y mandó ejecutar a los defensores de la Constitución. Pedro, antes de las elecciones, juró y perjuró que no amnistiaría a los sediciosos catalanes; pero llegado al poder le faltó tiempo para hacerlo y enviar sus emisarios a parlamentar con el prófugo Puigdemont.

Ambos se han esforzado en dividir a los españoles, creando muros, y lo han conseguido. Pero hay casos en que la comparación resulta favorable para el monarca. Al ocurrir la Dana de Valencia la reacción de Pedro, cuyo gobierno había anulado los proyectos que hubieran mitigado los efectos, fue decir: “Si quieren ayuda que la pidan”. Y más tarde salió por piernas huyendo de la reacción popular. En cambio, cuando en 1829 un terremoto destruyó Torrevieja y otros pueblos de la comarca del Segura, Fernando envió un delegado que, con plenos poderes y en colaboración con las autoridades locales, pasó allí el tiempo necesario para poner en marcha las ayudas necesarias y proyectar la reconstrucción de todas las poblaciones.

La debilidad de España, causada por la infame política de Fernando VII, tuvo como consecuencia la ruptura del imperio español y la pérdida de las colonias americanas. Pedro Sánchez intenta subsistir al frente del gobierno haciendo concesiones, cada vez mayores, a los partidos que pretenden la ruptura de España. No se acuerda del consejo de Julián Marías; es inútil intentar contentar a quienes no están dispuestos a dejarse contentar. Al contrario, al notar su debilidad se animan a aumentar las exigencias.

España es más resistente de lo que parece y no creemos que  se vaya a romper por culpa de la errática actuación del gobierno, ni que el rey moro, mediante sucesivas oleadas de asaltantes se vaya a quedar con nuestras ciudades africanas; pero lo que Pedro Sánchez ya ha conseguido es quebrar la unidad que, en las cuestiones fundamentales, existía desde los años de la transición entre los españoles.

Pero debemos andar con pies de plomo al pedir la dimisión de Sánchez pues ya hay alguno, como Oscar Puente, que se postula para sucederle. María José Solano recuerda con ironía que quien sucedió a Tiberio fue Calígula. El remedio podría ser peor que la enfermedad.

Fdo: Fernando Sáenz Ridruejo

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