Democracia y Lentejas

Por Mario González
Abogado Maútico Abogados
Mario González critica en este artículo de opinión la implantación de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) en la ciudad, que perjudicará a buena parte de sus ciudadanos, lo que no ha sido tenido en cuenta por el Ayuntamiento de Soria.
En los vacíos de este mundo; todos hemos de asistir al rescate

Democracia y Lentejas
El asunto de la ZBE de Soria es un espejo donde puedes ver reflejada la tiranía en la que vivimos inmersos. La Ley no lo exige, la ciudadanía no lo quiere y empresas y comerciantes lo rechazan porque será otro palo en la rueda de la productividad y el crecimiento. Sin embargo, el equipo de gobierno municipal, tras pasar olímpicamente de las alegaciones presentadas, ha decidido seguir adelante con la Ordenanza Reguladora de la Zona de Bajas Emisiones –tal y como asegura este MDS– a pesar de no haber resuelto la justificación técnica y material que requiere la misma, viciándola de nulidad antes de empezar. A falta de su aprobación en el pleno del consistorio capitalino, el PSOE nos endilga a los sorianos una ZBE que no queremos ni necesitamos y, probablemente, otro pleito por aprobar una normativa que no respeta ni la Ley, ni la Jurisprudencia, ni la Lógica. ¡Viva la democracia!
Desde un ayuntamiento en el que todo está manga por hombro, se quiere justificar la imposición de dicha ZBE con los mantras habituales: movilidad sostenible, fomento de lo peatonal y del comercio, protección patrimonial del centro, preservación de la calidad del aire y mejora de los espacios verdes. ¡Divinas palabras! Se les ha pasado añadir la defensa de la infancia, de los migrantes, de las ardillas de La Dehesa, del pájaro pinto y, por supuesto, la lucha contra la ultraderecha. No obstante, por debajo, aflora el dinero de Europa como factor decisivo para imponer nuevas restricciones a la circulación que dificultan la vida y el comercio de los sorianos –como si la reforma de los bulevares no fuera ya insufrible y peligrosa– y que, por tanto, no responden al interés general, sino a intereses particulares que consiguen decantar la balanza en contra de la ciudadanía. ¡Viva la democracia!
La única oposición real al atropello que supone esta ZBE la ejerce Vox. El resto se limitan a cubrir el expediente y estoy convencido de que ya habrán pactado hasta su conservación cuando los socialistas pierdan la mayoría absoluta el año que viene. Los concejales de Vox son los únicos que se oponen al maquillaje jurídico de una ordenanza que no puede justificar las 13 horas diarias de limitación al tráfico cuando en Soria no superamos los límites legales de contaminación. Asimismo, son los únicos que denuncian que el ayuntamiento carece de un estudio que mida tanto la contaminación que proviene del tráfico rodado como las ventajas que supondría implantar dicha ZBE. Sin lo primero, no se puede conocer lo segundo. Así que, otra vez, estamos ante una ordenanza L’Oreal: porque yo lo valgo o, mejor dicho, porque me da la gana. ¡Viva la democracia!
Los muñidores de este abuso saben perfectamente que los juzgados y tribunales están tumbado las ordenanzas municipales que carecen del necesario estudio de impacto económico. También saben que el Proyecto Técnico de la misma, aunque contiene un apartado con ese epígrafe, en el fondo carece de una evaluación real de las consecuencias económicas que traerá consigo la implantación de dicha ZBE sobre las personas –porque esto afecta a las personas– que, desde la capital o desde la provincia, acuden al centro de la ciudad a realizar operaciones ora administrativas ora asistenciales ora comerciales, más aún sobre los que no atan a los perros con longaniza, entre las 7:00 y las 20:00 horas en las que han decidido restringir el tráfico. ¡Viva la democracia!
Por si fuera poco, la ordenanza tampoco especifica qué datos serán captados por el sistema de lectura automatizada de matrículas (ANPR), durante cuánto tiempo se conservarán, quién tendrá acceso a los mismos y con qué finalidad, quién será el responsable del tratamiento y que medidas de seguridad adoptará, comprometiendo tanto el derecho fundamental al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen de todos los sorianos como la normativa sobre protección de datos. Esta ZBE no es fruto de la democracia, son lentejas que tenemos que tragar sí o sí. Tenemos una democracia tan avanzada que nuestros supuestos representantes pueden revolverse contra los vecinos e imponernos una ZBE que no queremos ni necesitamos, y a la que tampoco venimos obligados por la ley.
El fondo del asunto no es esta ZBE. La ZBE es el reflejo de esa creciente tiranía que lo decide todo en su propio interés y frente a la que el Pueblo no puede hacer nada. No existen mecanismos para desplazar a los gobiernos que nos mienten, engañan o ejecutan políticas contrarias al interés general. En este caso, solo existen dos vías para parar el atropello que supone esta ZBE: los juzgados y tribunales y el voto. Ante los juzgados y tribunales competentes se podrá recurrir la aprobación de dicha ordenanza municipal y la calidad y entereza de ese recurso nos pondrá a los ciudadanos sobre la pista de qué partido merece nuestro voto en las próximas elecciones municipales. Lo demás son cuentos.
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