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Una educación que PISA

Por Mario González

Abogado Maútiko Abogados

Mario González apunta en este artículo de opinión los males que arrastra la educación en España, al hilo de los últimos resultados del informe PISA. La falta de conocimiento y de urbanidad dibujan, a su juicio, una sociedad miedosa e intolerante que cede a la colectivización que solo le interesa al Estado.

Una educación que PISA

El nuevo Informe PISA confirma la quiebra del falso ‘sistema educativo’ de la PPSOE. Ya estamos fuera del Top30. Un sistema que deja a nuestros jóvenes a los pies de los caballos porque no podrán competir en el primer mundo y se verán achuchados por el tercero. ¡Boom! La PPSOE nos brinda un capital humano defectuoso. Económicamente, no podrán crear el valor añadido que necesita la sociedad. Moralmente, dejan mucho que desear y por eso se dan las conductas que el otro día denunciaba aquí Ana B. Sánchez (“La otra cara de la vuelta al cole”, MDS 09.09.26). Sin productividad económica ni moral, ¿qué impedirá que sean sustituidos por los brazos baratos del tercer mundo? Nada. El sistema de la PPSOE es una puerta directa a la sustitución, sobre todo cuando lo ha fiado todo a la hostelería, al ladrillo y al sector primario. No lo ves, pero la educación de la PPSOE pisotea tú futuro.   

Los españoles de 15 primaveras han obtenido 451 puntos en comprensión lectora, 457 en matemáticas y 477 en ciencias. Son los peores resultados desde el 2000. Caen 23, 16 y 8 puntos, respectivamente, frente a la medición anterior. Son guarismos que nos dejan por debajo de la media de una OCDE que advierte que 20 puntos equivalen, aproximadamente, a un curso escolar. ¡Esto va como un cohete! ¿Qué productividad van a tener personas incapaces de procesar información compleja y de dominar herramientas matemáticas y científicas básicas? Pues eso. Para más inri, tenemos 17 subsistemas educativos cada uno por su lado. Algunos con resultados catastróficos.  

La foto de PISA anticipa un agravamiento de las consecuencias económicas y sociales que ya vemos hoy: no podemos cubrir los puestos de alta cualificación, pero mantenemos un paro estructural que vota, sustituido por una inmigración que no vota. El PIB crece porque hay más gente trabajando, pero la productividad individual se hunde y no podrá seguir financiando el estado del bienestar que conocemos. Sin productividad individual, el crecimiento solo será propagandístico. La falta de conocimiento y de urbanidad dibujan una sociedad miedosa e intolerante que cede a la colectivización que solo le interesa al Estado. Por eso, querida Sánchez, en esta España construida a base de mentiras e idioteces, ser valiente sale muy caro y ser cobarde siempre vale la pena. 

Otrora, la dureza del sistema educativo garantizaba el ascensor social. Vinieses de donde vinieses, el sistema procuraba el nivel necesario para dar el gran salto hacia adelante, si estudiabas de verdad. Ahora, la rebaja de los contenidos, rebaja el valor de los títulos y ya nadie puede ascender de esa forma. Los títulos no valen casi nada. Los que tienen pasta pueden contratar una educación privada para ganar ese futuro, mientras los que no la tienen se ven atrapados en una escuela pública donde el conocimiento, el mérito y la capacidad han cedido en favor de la inclusión de los inmigrantes y los idiotas. Así perdemos todos, empero pierde más el que menos tiene. ¡Menuda inclusión!

España invierte en educación el mismo PIB que la media de la OCDE, pero los resultados no están a la altura. Luego el problema no es de recursos. No por gastar más, amanece más temprano. La clave está en el profesorado y en las familias, y en un sistema orientado al conocimiento profundo con evaluación objetiva. El que no pueda seguir el ritmo bajará de división y podrá hacer una carrera en segunda o en tercera. Como en el futbol. No todos pueden jugar en primera. Pero sin esa primera división educativa, sin un capital humano de primer orden en todos los sentidos, el país seguirá descendiendo como hasta ahora: hemos pasado de ser la 8ª potencia mundial con el General, a la 17ª y bajando con la PPSOE. ¿Cambiamos o qué?

Las clases son como un pelotón ciclista. Si ponemos orden y ritmo, los alumnos se esforzarán para no quedar descolgados. Si aflojamos, se adaptarán igualmente. Necesitamos subir el nivel académico y moral muchísimo. Tenemos que hacerlo ya porque, de lo contrario, la competencia, que es mucha, nos va a pasar por encima. Lo quieras o no, te guste o no te guste. Las mentiras de la PPSOE no te llevan a ninguna parte. Solo un sistema educativo de alto estándar, con mecanismos de rendición de cuentas objetivos y abiertos, puede darle la vuelta a la tortilla con equidad. El principal activo de un país no son las infraestructuras, son los ciudadanos que lo integran. Lo demás llega por añadidura. Necesitamos una nueva cultura educativa para poder aprovechar este siglo XXI. No lo conseguiremos de otra manera. La PPSOE lleva 50 años cagándola de verde. Dime, ¿qué tiene que ocurrir para que dejes de votarles?

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