Nubes dispersas
El tiempo
Hoy, 0 °C
Portada

Españoles y extranjeros

Por Mario González

Abogado Maútiko Abogados

Mario González aborda en este artículo de opinión un asunto de candente actualidad sobre quien es español y tiene derecho a disfrutar del estado del bienestar, que se financian con los impuestos de todos.

Españoles y extranjeros

Desde que el Tratado de Westfalia creara los Estados-Nación y fijara fronteras, todos ‘pertenecemos’ a alguno de ellos. Nos guste o no. Aunque cada uno tiene sus reglas, todos se parecen. El Pueblo, en el fondo, pinta poco. Formamos parte de la Humanidad, de la Vía Láctea y de lo que tú quieras, pero pertenecemos a un Estado-Nación. Puedes ser apátrida y lo seguirás haciendo. Incluso puedes ser apóstata y no te escaparás. Detrás, siempre hay una máquina de extracción de rentas. En definitiva, puedes hacer lo que quieras, pero para vivir en sociedad y tener pasaporte, tienes que entendértelas con un Estado-Nación o con varios. Desde Westfalia es algo tan inexorable como los impuestos. 

A casi todos nos gusta vivir en nuestro país. A la tierra nos unen muchas cosas: desde la cultura y el idioma, hasta una forma de estar, sentir y pensar. Solo cuando la oferta resulta irrechazable o cuando no queda más remedio, hacemos las maletas. Por eso Ortega y Gasset te dijo que tú eres tú y tu circunstancia. Por eso, también, muchos cantan a su tierra como Nino Bravo o Gloria Estefan. Los que están fuera experimentan morriña. Es algo físico, aunque el Estado-Nación sea un constructo de los imperantes y su séquito. Existe, no obstante, una tercera clase de personas: las que no tienen maleta que hacer, ni la tendrán nunca si se quedan donde han nacido. Esos, ciertamente, se ven impelidos a emigrar. Otra cosa es cómo lo hagan.

España no ha sido ajena a este fenómeno. En el siglo XV, los españoles emprendieron una gran migración que, fíjate bien, dio lugar a un Nuevo Mundo. En el XX, a raíz de la Guerra Civil, muchos emigraron también, pero ninguno fue a chupar del bote. Fueron a trabajar y engrandecieron a las sociedades que los habían reclamado. Ahora, ocurre lo contrario. España sufre dos plagas relacionadas con la migración. Sufre la entrada irregular de millones de personas que, sin ser llamados, entran y empiezan a consumir recursos que les son ajenos. No es ningún milagro, son tus impuestos, y ni siquiera te preguntan si quieres hacerlo. Asimismo, sufre la nacionalización de centenares de miles de personas por la llamada ‘Ley de Nietos’ que, a cambio del voto, les dan un pasaporte español y pueden operarse gratis en España. ¡Menuda democracia tenemos! Aquí, el fraude electoral es democrático. Por eso, de los 163.000 inscritos ya en el voto CERA para el 29-N por esa ‘Ley de Nietos’, solo 900 guardan alguna relación con españoles exiliados. El resto nos los ha metido de matute el PSOE. ¿Qué te parece? 

Fuera de España, eres extranjero. Por eso mismo, no deberías confundir españoles y extranjeros. Son cosas distintas. Otra cosa es el régimen legal que deban tener. Está claro que los que entraron legalmente y trabajan en España deben tener un régimen de derechos y libertades muy parecido al de los españoles de origen. Está claro también que, si pierden esos requisitos, tendrán que marcharse. Los que entraron ilegalmente y los que delinquen se tienen que marchar por las buenas o por las malas. Después de la última y reciente regularización, no tiene sentido mantener aquí a nadie que no esté legalizado y trabajando. En cuanto al derecho al voto, éste solo puede venir del arraigo. Si un español tiene que esperar 18 años para poder votar, parece lógico que un extranjero tenga que esperar lo mismo. Confundir todo esto es letal para nosotros.

Los extranjeros pueden ser un problema. Lo son, sin duda, cuando han entrado ilegalmente y no han sido regularizados. Lo son cuando la permisividad de la PPSOE da pie a una ‘industria de la inmigración’ que es una auténtica evaporadora de dinero público. Cruz Roja, ACCEM y CEAR, y otras organizaciones más pequeñas, levantan cada año cientos de millones de euros con el arte de acoger irregulares. En esta nueva trata –tan lucrativa y nociva como todas las tratas– cuantos más tratan, más ganan. Nos sobran todos aquellos que están siendo mantenidos a nuestra costa. ¿Qué aportan ellos cuando todo lo ponemos nosotros? Lo único que aportan es el mantenimiento ruinoso de un paro tan estructural como subvencionado que genera millones de clientes a la PPSOE. Si estás en el sector privado o aspiras a trabajar en el mismo, la inmigración y los parados te sobran. Además, la proporción de extranjeros –que supera ya el 25%– empieza a ser un problema añadido. 

Cada Estado-Nación debe responsabilizarse de sus nacionales. En caso contrario, generará en el resto de Estados el derecho a intervenir en legítima defensa de sus intereses. No se trata de cambiar la subvención de sitio –como ocurre ahora– sino de acabar con los mangantes que roban tanto, que obligan a emigrar a sus nacionales. Acabando con ellos y con sus regímenes de mierda, la emigración cesará. Si, por el contrario, subvencionamos la ilegalidad y la iniquidad, ambas crecerán. No confundas nunca españoles y extranjeros. Ellos nunca lo hacen. No son tan idiotas. Si quieres que España vuelva a la racionalidad, ya sabes a qué puerta tocar este 29-N. La PPSOE seguirá subvencionando a los extranjeros porque cada vez le votan menos españoles. Les compra con tus impuestos, tontorrón. Si ahora no te importa, ya te importará, ya.   

Sección: root

Subsección: opinion

Id propio: 103371

Id del padre: 40

Vista: article

Ancho página: 0

Es página fotos: 0

Clase de página: detalle