Sobre la felicidad

Por Juana Largo
Escritora
Juana Largo reflexiona en este artículo de opinión sobre el camino para encontrar la felicidad en este mundo materialista.
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Sobre la felicidad
A estas horas, lectora o lector que me seguís, puede parecer trasnochado preguntarse por la felicidad o ¿qué es la felicidad?, en unos tiempos en los cuales se da como normativo el materialismo más radical o extremoso, incluso el materialismo ultra, o incluso el materialismo científico que puede variar en su paradigma de tal modo como que no haya explicación materialista para la explicación de los fenómenos humanos en toda su costura o en toda regla, no solo por las respuestas de la materia sino asimismo porque acaso haya que recurrir a otras instancias diferentes en cuanto a dar satisfacción en las respuestas sobre la mismísima ciencia.
Incluso recurriendo ya no solo a la ciencia sino a otros ámbitos de cultivo, como pudiera ser uno de ellos la razón cultural, que, lo primero que nos enseña es a no dar una explicación material a la vida tanto humana como natural, incluso así, como pudiera pasar en los siguientes términos:
Con la sofistería que en estos tiempos se da, cuando el cabeza de una familia quiere hacer de su hijo un experto en cuestiones de dialéctica y envía a su vástago a una Academia (y de esto hay mucho ahora) para que prospere en el ámbito de la política profesional o en el supuesto caso, muy real, de que los inscritos o las inscritas en escuelas de sabiduría, donde está situada esa dialéctica, prosperen y se eduquen para no solo conducirse políticamente, sino también llegar a ostentar el poder y ejercerlo, en esta selva social, como le parezca a él o a ella para dominar a sus semejantes.
Incluso así, siendo el hombre la medida de todas las cosas, así también se le puede objetar a estas posiciones el mismo significado de materialismo bronco, brutal y asesino y sin nada de lo contrario de lo que debería darse en una comunidad, que no el materialismo, sino otras instancias que se alejan del materialismo.
Cuando se leen y se siguen las exposiciones del Nuevo Testamento de la Biblia, y se admite, no se está cometiendo ni pecado alguno contra la sociedad ni nada de eso, sino que se trata de creerse a Cristo, no negarlo en su sustancia ni en el cuidado religioso que tiene que tener por sus seguidores, tanto al principio del primer milenio como en el principio del segundo milenio.
Por ejemplo: en nuestras colectividades, cuando el pueblo elector vota tanto y tanto a las derechas, no es por cuestiones de Bien Común, sino por cuestiones de materialismo de dinero, cuando el personal lo que le pide a los próceres para unas elecciones que los hinchen de dinero, dinero y nada más que eso, aunque se atente contra el Bien Común y se ponga ya de paso la criminalidad por norma legislativa.
Es algo que ha pasado muchas veces en estos últimos años, y lo que yo no sé es por qué se reza a la Virgen María y al mismo tiempo se vota a la Derecha, cuando el Hijo de Dios prohibió la acumulación de riquezas y el perjuicio que ello suponía para los demás hombres. Esa ansia de dinero no es ni cristiana, ni evangélica ni nada religiosa. Es el culto al Becerro de Oro y no a la fe ni a la creencia en algo de posición mayor al vivir acordes con la no violencia.
Esta es la felicidad: el cuidado de los demás, no solamente de uno mismo. La felicidad no de Aristóteles, que, al menos, si se siguiera sería algo. Porque ahora podríamos hablar de lo que os preocupa y ocupa.
Ya sabéis lo que queréis:
Algunos muchos, hartos de lo que consideráis falsas promesas del socialismo, ahora os lanzáis a la piscina llena de mierda del egoísmo más soez y materialista y, como veis al vecino que hace lo mismo, os pensáis que debéis hacer lo mismo. Hartos de ver riquezas de los grandes mandamases del mundo, os pensáis que os merecéis lo mismo: riquezas y riquezas sin ton ni son, pero que, como se llaman “riquezas” os molan y corréis aun estando paralizados y veis como si no estuvierais ciegos. Hartos de un mundo en el cual no tenéis lujos y os prohíben ser tan mezquinos y ególatras. Ya no mandan las antiguas tradiciones, ahora mandan las sensaciones, las que se expresaban en los Libros Sagrados y que eran la guía de las personas fundadas y con su cabeza bien amueblada; no manda ya el Relato por antonomasia, sino sus ascuas “sensacionales”.
Hace pocos años se hablaba y se escribía de que, en nuestro tiempo, se abandonaban los grandes relatos del mundo para que otro tipo de relatos pudieran contarse o tratarse de expresar. Parece un siglo desde que se decía esto. Pero fue hace poco… Ahora no se comenta mucho el tema. Ya no se habla de posmodernidad, sino que se atiende a la realidad instantánea y en la cual las demandas de muchas personas andan por el nivel de la omnipresente violencia y se llega al nivel de que se rechaza la Diferencia, llegando a pedir algunas de las gentes, que sean uniformizadas y que sean consideradas como pueblos o Estados menores en los que el poder de la auto-represión y de la indignidad y de la violencia y estafa se planten en los gobiernos que se basan en la extrema autoridad. El mundo parece estar en vilo ante cualquier bombazo o acometida de un mundo que no entiende lo que son las libertades ¿Tiempos posmodernos todavía? ¿O tiempos de militarización?... Ya no nos parece el mundo libre y nos parece un mundo sometido a las apetencias de los dictadores.
La felicidad del acumulamiento de sensaciones en la vida como si fueran la panacea de todos los males. De la Violencia y de la Amoralidad y del Atentado contra la Propiedad. Y de hacer reinar en el mundo el afán por tener “sensaciones” hasta el grado más mayúsculo, aunque con ello se perjudique al bien vivir de los valores religiosos, aunque se hayan laicizado. ¡Qué pena nos damos! ¡Así acabáis con la Cultura y con la Civilización en dos días!
Y conste que estas líneas que lees, lectora y lector, no están escritas tras las elecciones brasileñas, ni ante la decisión que pueda hacer Sánchez de que se convoquen o no elecciones, ni ante las elecciones de medio mandato de USA. Un acontecimiento que sorprende, para bien de la que suscribe esta tribuna y de muchas otras personas, es que todavía, como se manifiesta en los últimos hechos ante el problema de “Maricarmen” y los desahucios y la vivienda en España es que haya tantos “rojos” trabajando por la justicia y la libertad en España, como ocurre en Sol y en otros lugares.