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Dirija usted mientras yo gestiono

Ángel Coronado incide en este artículo de opinión en el vertido de la EDAR de San Pedro Manrique, al río Linares, sancionado con 550 euros por la Confederación Hidrográfica del Ebro, según ha denunciado la asociación ecologista ASDEN.

Dirija usted mientras yo gestiono

Alucinar. Perder momentáneamente la capacidad de ver por exceso súbito de luz. Puede ocurrir por causas naturales, como en los eclipses, o por causas de cualquier otro tipo. Al sentido de la vista, el perjudicado, le importa poco la causa. No así al dueño de los ojos, que bien se hizo con el par de gafas que todavía conserva, las del eclipse, aquéllas más de ciento que de gratis pasaron, en menos de horas veinticuatro, de las musas generosas a las comisiones y precios de mercado, licencia irreverente aunque no maliciosa para con su altísima y lopesca referencia.

Bien. Alucinamos. Perdemos momentáneamente la capacidad de ver por exceso súbito de luz. Veamos. Resulta que la EDAR de San Pedro, no del apóstol sino de Manrique, ha efectuado vertidos ponzoñosos en el cauce del río Linares. Nuestro interés por ese cauce no se basa en ninguna propiedad ribereña, ni por ninguno de sus peces, ni siquiera tampoco por ninguna de sus pequeñas bestezuelas como topillos, lagartijas o incluso víboras y viborillas. Nuestro interés, como pertenecientes a una comunidad de personas, nada importa si grande o pequeña (ni somos vecinos de San Pedro, eso es cierto, ni dejamos por eso de ser vecinos de Castilla y León, de España y Europa, de la Tierra entera, pero es que además somos amigos del cauce de cualquier río, desde el Linares hasta el Amazonas, y es que además ni falta que hace decir todo esto, que con lo que dice ASDEN en su artículo “La CHE sanciona con “solo 550 euros vertidos ilegales al río Linares” (El Mirón, 30-10-2026) basta y sobra para que ustedes comprendan que nada de todo eso importa sino el salir perjudicados por ello, lo que no quita para añadir lo que sigue.

El vertido de San Pedro nos perjudica. Procede arreglar esa EDAR, esa Estación depuradora de aguas fecales y sucias que vierte en el cauce del Linares aguas fecales y sucias, como procedería arreglar la caja de cambios de un coche que, al meter la marcha atrás para efectuar una maniobra delicada con posibilidad de niños traviesos correteando  por los alrededores (ya se sabe cómo son estos niños), arrancase con potencia y de frente mientras miras por el retrovisor, y tanto así, siendo ese coche nuestro, como si no, como si fuese un autobús del ayuntamiento, que para el caso es lo mismo. 

Perjudicados desde ya, seguimos leyendo el artículo de ASDEN. La Confederación Hidrográfica del Ebro sanciona con 550 euros el vertido. Perjudicados comenzamos a sentirnos alucinados por este nuevo perjuicio. Nos ponemos a echar cuentas, que aunque amigos de cualquier cauce de cualquier río, sabemos contar, y resulta que tocamos a pagar 0,000000000000001 céntimos de Euro por el arreglo de la EDAR (suponiendo que sea nuestra, aunque tanto da si esa EDAR lo es o, por el contrario, es del ayuntamiento, que todos los ríos mueren llegando a la mar, como decía el poeta Jorge Manrique, tanto el Linares como el Amazonas o El Val. Y nos parece poco, pero es que no alucinamos solo por eso.

Lo que nos tiene alucinados también es, que después de haber sido gravemente perjudicados por ese vertido, (¡nos están jodiendo el río!), encima, como si después de haber recibido un par de hostias bien dadas, viniese el recaudador a darte un cariñoso pellizco de 0,0000000000000001 céntimos (cuenten los ceros por si acaso), y encima te lo perdonase por falta de cambio, dándote de propina otro pellizquito cariñoso, pero en el otro carrillo. Es difícil soportarlo, la verdad. 

Aunque tampoco es eso exactamente lo que nos tiene doblemente alucinados y perjudicados, o por lo menos no es esa la única fuente de luz que nos ofusca. Nos ofusca y nos perjudica también la respuesta que nos da la INTELIGENCIA ARTIFICIAL a la pregunta que le hacemos, quizá por haberla hecho presos de alucine.

¿Cómo es posible que por el vertido ilegal de la EDAR de San Pedro Manrique, en Soria, la CHE haya impuesto una multa de tan solo 550 euros?

Aparte de alguna diferencia en las cuentas de lo que dice ASDEN a lo que dice la INTELIGENCIA ARTIFICIAL, por lo que resultaría un cero de más o de menos en la cifra a pagar, lo que nos ofusca y nos alucina de tal forma que no podemos quitarnos las gafas, es que la INTELIGENCIA ARTIFICIAL confirma que siendo los números como son, el reiterado incumplimiento de la ley es inevitable. En efecto: dice la Wiki:

“Falta de ejecución real: Los colectivos denuncian de forma recurrente que el cobro efectivo de estas sanciones e indemnizaciones a menudo se dilata en el tiempo o queda en el aire debido a la burocracia institucional, provocando que los vertidos sigan repitiéndose de forma estacional.” Y a continuación, con esa vivísima luz que caracteriza a ese tipo de inteligencia, artificial, añade:

“Si te interesa profundizar en el estado de este caso o de otros vertidos en la provincia, indícame si deseas saber qué deficiencias estructurales presenta la EDAR de San Pedro Manrique, cuáles son las últimas denuncias presentadas por los ecologistas, o cómo funciona el proceso de reclamación ambiental.”

La INTELIGENCIA ARTIFICIAL tiene eso, que si la preguntas acerca de si ya terminó el eclipse te contesta con otra ráfaga luminosa insoportable. Optamos por cortar la tertulia con ella y cerrar este artículo para poder quitarnos de una vez estas gafas, las más de ciento, que en menos de horas veinticuatro, pasaron de las musas generosas a las comisiones y los precios de mercado, licencia irreverente que repetimos solo porque viene a cuento.

Pese a lo cual no podemos resistir una nueva y última pregunta a La INTELIGENCIA ARTIFICIAL de este tenor:

¿Son las EDHAR objeto de servicio público satisfecho a cuenta presupuestaria o de negocio privado?

Y aquí es donde se produce una especie de chispazo sobrecogedor, el GESTOR aparece sobrecogedoramente. La INTELIGENCIA ARTIFICIAL desaparece y en su lugar aparece el GESTOR, un señor con una baraja, un sombrero de copa y un par de manos con más de cinco dedos en cada una. Solo con cinco, pero Tamarit, sin engañarte, los contaba por ti. Y con gracia, con ese don de la gracia que tenía Tamarit, Tatachín, chin, chin, todo iba para bien. Un recuerdo agradecido para él. Y otro para Eugenio, el mago de la gracia seria. No había otro.

Pero ahora no. El GESTOR es una desgracia. No hace falta que te cuentes los dedos de la mano. Nada importa si te ríes o lloras un poco. Procura, eso sí, no sacarlas del bolsillo. No te acuerdes del pañuelo.

Fdo: Ángel Coronado

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