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Opinión

Dejémonos de ditirambos en + (más), y/o en - (menos).

Saturio Hernández incide en este artículo de opinión en diferentes alabanzas exageradas, o su contrario, que se pueden dar, en mayor o menor medida, en situaciones reales de Soria, desde el Cerro de los Moros a las travesías, pasando por la responsabilidad que se quieren hacer recaer en los vecinos por competencias que no le son propias.

Dejémonos de ditirambos en + (más), y/o en - (menos).

Este hecho es transcendente, pero depende de lo que cada uno quiere, porque el elogio o el no elogio es irrelevante, y se ha de seguir y seguir, pues eso es lo que afecta a todos con mayor o menor intensidad, la que quiera cada uno/a.

Consecuencia de eso, me parece, es si se hace o se intenta loar o criticar un algo, eso es como su concepto positivo o negativo, y es un imponderable, parece, de la opinión cotidiana, y es lo habitual dentro de la realidad social del tiempo, mas la sociedad comprende eso y su contrario, y no es un juego de palabras. Y se ha de estimar eso de esta forma, y no hay más que ver el desarrollo de los hechos y de sus efectos.

Y, por ello, el título no es contradictorio, (ditirambos positivos, (en más) y/o ditirambos negativos, (en menos), ni su contrario, puesto que los habituales que escriben, (quizá escribimos o escribamos), tienen-tenemos la tendencia de loar a los unos o a los otros, como si influyéramos, aunque sólo fuera una “miajitina”, lo que no hacemos ni de lejos, e incluso eso ocurre más a quienes diciendo presuntas fuertes palabras, piensan que, así, les hacen más caso, lo que no ocurre, por mucho que pongan a “pinchar” el artículo de opinión, por ver si de esa forma están entre los más leídos de los más leídos.

Y se olvidan muchas veces los hechos presentes, y los futuros que los que hacen las cosas que se comentan tienen en cuenta o prevén para su único y exclusivo beneficio personal y de su entorno, por ejemplo, una jubilación dorada, con pensión estratosférica en cantidad que no alcanzarían, ni de lejos con su puesto público o privado que quieren olvidar, poniéndose como unos titulares de un interés público que dicen representar, pero que no lo hacen, ni por aproximación.

Y si no que se lo digan a algún representante político de Castilla y León, de Soria, o de Aragón o de Cataluña, o de tantos otros que su enumeración nos llevaría a más de quince páginas a letra muy pequeñita, y que buscan 4 u 8 años de pacífico letargo, que además lo tienen y lo practican, -nadie les exige  trabajo, ni siquiera ellos mismos, eso es explícito hecho incontrovertible-, en el Parlamento o lo que sea, para una vez terminado el tiempo, y no de servicio general, sino particular y muy particular, se derive la gabela inesperada que reciben del interés general sin ninguna contrapartida.

Y esto es bastante claro, y no parece preciso especificar nombres.

Porque en otro caso habría que saber cuántos cargos que han dejado de serlo, siguen teniendo escolta, coche y chofer a su disposición para su solaz y esparcimiento. Y todo con cargo a presupuestos, que asciende en eso sin medida, y multiplicando el gasto de modo incontestable y cierto.

Eso no es ditirambo ni positivo, ni negativo, es un hecho o unos hechos recurrente y concurrentes.

Eso es criticable o no, pero la exposición es de narración, y no de exponer qué nos parece o qué no es admisible o qué es admisible. Depende, seguro.

Eso también ocurre con tanta multiculturalidad que algunos en Occidente sólo entienden que debe ser unilateral y no recíproca y que debe ser una “gazmoñería” tildada de eficiencia pretendida humanidad inexistente y falsa, pero algunos creen lo contrario y eso es de responder con los hechos, no con un pensamiento contrario, porque, qué decir de la persecución de católicos en Irán, Somalia, el Congo, Nigeria y sitios similares, sin que se exponga nada no sea que se moleste no se sabe qué, pero el hecho es ese, y eso no es un ditirambo negativo.

Pues cómo se tiene efectos de pedir multiculturalidad y no se admite que en esos otros países se permita o se propague esa multiculturalidad que no se admite, lo que, aquí, se pide.

Pero si nos ceñimos a cosas y situaciones más cercanas, dentro del contexto en el que nos encontramos y del que no podemos excluirnos, nos guste o no, y que a título de ejemplo pueden señalarse lo siguiente:

1. Qué decir del Cerro de los Moros, pues el edificar o no puede ser tan negativo, como positivo, pero positivo no será nunca si es el caso de no atender y resolver las alegaciones, ese es un hecho. Y ese hecho es el que puede, quizá, dirigir la ventana hacia un lado o hacia otro, pero el mantener un efecto, según se cumpla o no el procedimiento, es una consecuencia de la regularidad del quehacer.

2. Qué decir que el Ayuntamiento no haya resuelto nada sobre las alegaciones, y alguien piense que se puede seguir sin resolver. Eso no quiere decir que no se produzca el hecho: pero la pregunta es, si eso ocurre u ocurriera, habría una hilera de pleitos sin fin, y con todo a medio construir tal vez, como se da y se produce por ejemplo en Almería, Algarrobico; o pase como en Pajaritos II, en que se construye y se termina una quinta planta sin proyecto, hoy en trámite de demolición. Y esperemos que no dependa de esas denominadas asociaciones de toda ralea, en Soria ineficaces de modo palmario.

3. O qué pasa con una publicación y procedimiento realizado e iniciado por interés particular en la posibilidad de construir 1.504 casas, (iba a poner 5.041 viviendas en cuatrocientos bloques, que claro no existe el dato, menos mal, tal y como va el Ayuntamiento y sus permisos, autorizaciones que atribuyen a los vecinos lo que es competencia de sus deciciones.

4. O qué pasa con la prohibición, hecho real, de que los niños en escuelas de la sola competencia estatal no coman jamón, pues hay otras culturas, esas del falso multiculturalismo que lo quieren sólo para su interés, lo tienen prohibido.

5. Y, qué decir, y es lo mismo con el pañuelo de las mujeres en sus distintos y diferentes aspectos, que es evidente, así parece, un efecto negativo de incuestionable efecto hacia terceros.

6. O qué hacer con la inasistencia de transparencia en los Entes que deberían hasta publicar, con anonimización de nombres, las sentencias en que son partes y que nos afectan, y eso es de público conocimiento para ver si lo hacemos bien o lo hacemos mal.

7- O qué hacer con la atribución de responsabilidad de los vecinos y que el Ayuntamiento les atribuye, por no haber hecho bien la ejecución de las infraestructuras y los desagües de esas infraestructuras, como les ocurre en la zona de Duque de Ahumada y zonas similares, aparte de aledañas, cuando esa conexión a la tubería general se ha de hacer en el proyecto.

8. Qué hacer con tantas menciones a mentiras o no mentiras, cuando eso es una suposición de elucubraciones sin realidad social, pues hay gusto para todos, y eso no debe disgustar pues es una cuestión de idea de dirección de la opinión, y esa opinión puede ser de ditirambos positivos o negativos.

9. O qué decir de eso de las travesías, que además de decir que están mal hechas, que lo están, pero se encuentran ejecutadas y van a ser recibidas y a plena titularidad del Ayuntamiento, sin conocer lo datos, es decir: se van a entregar, parece, eso ejecutado al Ayuntamiento, que ha de prever una partida presupuestaria para el mantenimiento de eso que se recibe y si no se hace así, los desperfectos producen daños y ya tenemos ejemplos recientes.

10. O qué pasa con el hecho de no conocer, eso parece, qué es lo que pasa con las garantías de mantenimiento de las obras, en el tiempo desde la recepción provisional, hasta la definitiva; o se nos va a decir, (tal vez), que ya ha pasado el plazo y al Ayuntamiento se le entregan o entregarán las obras, ya, definitivamente ejecutadas y con actas de recepción definitiva de las obras y de su ejecución.

11. O qué decir de quién o de quiénes ejecuta/n las políticas públicas, que no van a ser aquellos que no han conseguido aumentar su representación y sigue todo con la misma mayoría, pero que no hace y no resuelve nada, no sea que pase algo ¿o sí?.

Y ese veremos ha de ser siempre relativo, pues qué hacer con los que tienen que tomas decisiones, dejar o no de ser alcalde, dejar todo empantanado, según algunos, qué hacer con los blandones en las calles, esas vías que se dicen que humanizan, y lo que hacen es incrementar los atascos y las idas y venidas dando vueltas sin ton, ni son, o mantener los baches, ¿qué hay?, pero que parece que se los van a pasar al Ayuntamiento, quizá, sin demasiada base material y formal, y con poco o ningún dinero de mantenimiento.

O qué hacer cuando se tenga que nombrar, caso de que haya de hacerse un nombramiento de un nuevo alcalde, con concurrencia o sin ella, y podría ser el siguiente de la lista, (la de siempre desde hace ya tiempo), pero puede ser el tercero, el cuarto, (examínese, si se quiere, la posibilidad), y qué hacer con los ditirambos, y su sentido, pues vaya a saber.

O podrá existir ditirambo cuando en las próximas elecciones, algunos bajen 2 o 3 diputados, otros bajen 6-7, y otros suban por lo menos uno por provincia y duplique su presencia en la Asamblea, y esos de ya y del venía y esos nuevos no pasen control de presencia, y se queden con uno o sin representación. Eso claro es ditirambos como fuegos artificiales en todas direcciones y en todos los sentidos. Qué cosas veremos.

Fdo. Saturio Hernández

 

 

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