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Opinión

Un ascensor en el Castillo ¿Parque o parque de atracciones?

Regino Páramo pone negro sobre blanco en este artículo de opinión sobre las negativas e innecesarias "ocurrencias" municipales en el remodelado parque del Castillo y reclama actuaciones que consoliden esa zona de esparcimiento privilegiado en Soria como el espacio bucólico-natural que ahora, todavía, es.

Un ascensor en el Castillo ¿Parque o parque de atracciones?

Parece que el Ayuntamiento ha dirigido su afán proturístico al Parque del Castillo. Muralla tipo EXIN (con posible centro de interpretación, faltaría más), proyecto de ascensor, y quién sabe qué nuevas ocurrencias nos esperan. Lo cierto es que ese Parque está necesitado de algunas mejoras, en mi opinión más urgentes que el tal ascensor. Como paseante asiduo del parque, creo que hay otras actuaciones mucho más útiles que deberían abordarse antes que los anunciados proyectos.

Convendría abandonar la política de ocurrencias para los espacios públicos y trabajar en la mejora y verdadera humanización de los mismos, orientando las actuaciones hacia la mejora (amplitud, comodidad, seguridad) de las dotaciones para los recorridos a pie, destacando la rica naturaleza del parque, quizás con nuevos senderos por las laderas del cerro y con algunas informaciones sobre los  singulares ejemplares de su arbolado (ejemplo destacado, sin duda, la imponente sequoia junto a las ruinas del mismo castillo, que está clamando por algún tipo de protección; al menos, de momento, se ha salvado de las delirantes podas de sus congéneres en la Dehesa).

Para evitar desastres tipo Espolón lo acertado sería convocar, con amplia difusión, un concurso de ideas para el conjunto del parque, que sirviera de base para la redacción de un Plan Director o un anteproyecto al que debería ajustarse cualquier futura actuación. Conservando en todo caso, como condición previa, el actual carácter del Parque, espacio único para el paseo en el mismo cuerpo de la ciudad.

Sin embargo, no estará de más llamar la atención sobre algunos aspectos que creo reclaman actuaciones, si no inmediatas, sí prontas en el tiempo. Por ejemplo, continuar la acera pavimentada, separada de la calzada, que arranca en El Espino y termina junto al primitivo depósito de agua, hasta enlazar con la acera del paseo de Fortún López; operación reclamada por la mayoría de paseantes asiduos que gustamos de “subir al Castillo”.

 Y, albricias,  para esa mayoría desatendida parece prevista por el Ayuntamiento la hora de su inesperada dicha: nada más y nada menos que ¡un ascensor de conexión de la Plaza Mayor con el Castillo! ¡Con pasarela panorámica hasta el Sagrado Corazón!  Como en Soria parece que no hay ninguna otra necesidad, se lanza una estrambótica propuesta, calificada de “estratégica”, valorada en casi un millón y medio de euros, y alumbrada como actuación en el “Área de influencia del Barrio del Calaverón” (hace falta imaginación).

¿Para eso reclamamos ayuda económica a Europa? ¿Para cargarse las hermosas vistas actuales desde el parque con un mamotreto pensado únicamente para captar turistas perezosos y que supondría la destrucción del actual carácter bucólico-natural del Parque? Si el modelo es el ascensor que se está construyendo en Valladolid para la conexión de dos barrios, ya pueden ir abandonando el proyecto y dedicar ese esfuerzo a mejorar el itinerario que ya existe desde las antiguas cocheras de Gonzalo Ruiz.

Y vamos con la circulación de vehículos.  No sé de quién habrá sido la estulta ocurrencia de cambiar el sentido de la circulación en el anillo del alto del parque. Sí sabemos los sorianos que es una solemne tontería que no beneficia a nadie y una fuente de incomodidades y conflictos. Seguro que no ha habido ni una sola queja en los muchos años que ha reinado la anterior ordenación.  Al autor del invento no se le habrá pasado por la imaginación preguntarse el porqué de la ordenación dextrógira de todas las rotondas existentes en los países con circulación por la derecha (excepto la original de nuestro Castillo, que funciona como una rotonda del revés); es, sencillamente, porque así se evitan conflictos en los giros a la izquierda  de entrada y salida (con un leve esfuerzo de imaginación lo comprenderá), o sea, por razones de funcionalidad y seguridad que el artista, y sus acólitos municipales, han ignorado.

 Con la nueva ordenación artística (¿) se han logrado cinco “éxitos”: a)crear tres puntos de posible conflicto -antes inexistentes-, b) despistar a muchos conductores (con el consiguiente riesgo de accidente o/y multa), c) obligar a un inútil recorrido adicional para aparcar en el paseo de Fortún López, o para dirigirse al Duero, o para aparcar los viajeros que acceden al Parador con vehículo y equipaje, d) obligar a un endemoniado giro para acceder al aparcamiento del Parador, y e) dificultar sin necesidad los giros de autocares. ¡Bravo!

¿Y qué ventajas ha aportado tan doloroso parto de los montes? ¿Alguien puede exponerlas? Tan escaso es el entusiasmo puesto en el cambio, que la anterior  información para los conductores se mantiene apta sólo para quienes circulen en dirección prohibida, con las señales a la espera del regreso a la anterior ordenación.

Y ya, de paso, podría renovarse el alumbrado del Parque, con lámparas más adecuadas a ese espacio verde, con luz blanca y no amarilla, que anula la riqueza de los colores naturales, y con luminarias que eviten la contaminación lumínica. Se han invertido unos buenos dineros en iluminar un tramo de la base de la muralla reconstruida  (y forrada con muy poco acierto) próxima a la tapia del cementerio, que nadie va a poder disfrutar.

 Unos apuntes sobre la “reconstruida” muralla EXIN Castillos. Está bien que se hayan desenterrado los restos perdidos tras la muralla. El resultado ha sorprendido al arqueólogo director de las obras con la aparición de restos de edificaciones, sorprendentemente ignorados en el proyecto, y parece que de difícil datación y uso. Tan difícil que aún no se han colocado unos mínimos paneles en los que se exponga a qué y a qué época corresponden los restos sacados a la luz del sol y a la oscuridad de la información. Digo yo que ya habrán alumbrado alguna tesis sobre el asunto. Da igual, ya se ha anunciado un futuro Centro de Interpretación de la muralla que, con abundancia de información tangencial, permitirá disimular la falta de conclusiones sobre los restos visibles. ¿Se explicará por qué no se protegió la sequoya que destrozaron con las obras de la muralla y que finalmente taló el Ayuntamiento?

Pero, por Zeus, ¿quién ha definido el infantil y falso aparejo de los nuevos paños de mampostería visibles? Infantil si el proyecto era lo finalmente construido, y algo peor si el resultado visible es producto de decisión del contratista ejecutor de los trabajos. La comparación de los pocos paños originales aún en pie con los nuevos modelo EXIN evidencia la práctica falta en los primeros de mortero entre mampuestos y sí de abundantes ripios para rellenar espacios vacíos, y, en los segundos, el exceso de mortero de cemento entre mampuestos (impropio de una muralla tan modesta como la redescubierta) y la falsedad de los pretendidos ripios, lo que le da ese sello de juguete infantil. Es probable un ahorro de piezas del orden del 20 %, igual que en los pequeños adoquines (músicos) del pavimento en la “monumental” entrada al Parador (ese tipo de adoquines se deben colocar, para su estabilidad, prácticamente a hueso).

Además, con la brusca supresión de las aceras justamente en la curva de acceso al Parador, se obliga a los paseantes a caminar vigilando para no ser atropellados por algún alocado vehículo en lugar de facilitar el acceso contemplando la “recién” descubierta muralla con lo que parece sea su particular “Puerta de los Leones” (¿o habremos de llamarla  del arqueólogo?) Si la finalidad del cambio de ordenación del tráfico fuera la contemplación desde los vehículos de la “histórica” entrada al castillo, me parece un craso error: no se debe distraer a los conductores, y  menos por algo tan simple como un boquete artificial.

Y a propósito de ocurrencias. ¿Quién ha sido el zoquete que ha ordenado o consentido la “reparación” del primer tramo y la rotonda del paseo peatonal de Fernán González con la simple extensión de una grava gruesa que hace odioso caminar sobre ella? ¿No conocen los técnicos municipales la existencia de zahorras compactadas? Y, dicho sea de paso, el tal zoquete se ha dedicado en los últimos años a destrozar con esa “técnica” (sin olvidar la extensión de polvo blanco de caliza) la mayoría de los paseos peatonales en el Duero y la ciudad. Por favor, que algún responsable municipal tome cartas en el asunto para desfacer tales entuertos.

Confiemos en que el Ayuntamiento se tome en serio la definición de futuras actuaciones en el segundo parque de lujo soriano. Que antes de actuar se encomiende a profesionales en ese campo y no a las ocurrencias de algún que otro aficionado, sea concejal, arquitecto o alcalde. Que así sea.

Fdo: Regino Páramo

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