El accidente ferroviario de Adamuz, el primero con víctimas mortales en tren de Alta Velocidad
El descarrilamiento de dos trenes de alta velocidad ocurrido este domingo en el término municipal de Adamuz (Córdoba) es el primero con víctimas mortales que afecta directamente a un tren de Alta Velocidad.
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El más grave de las últimas décadas ocurrió en julio de 2013, cuando descarriló un tren, en aquel caso de velocidad alta, y fallecieron 79 personas.
Hasta ahora, los grandes accidentes ferroviarios del siglo XXI en España se habían concentrado en choques en vía única, descarrilamientos de trenes convencionales, siniestros en pasos a nivel y, especialmente, el accidente de Angrois (Santiago de Compostela, 2013), protagonizado por un Alvia (no un AVE).
El accidente de Adamuz se suma a una lista dolorosa: al menos 156 personas han muerto en accidentes de tren en España en lo que va de siglo.
79 de estos fallecimientos se produjeron en uno de los siniestros más graves que ha vivido España, cuando un tren Alvia que cubría la ruta Madrid-Ferrol, descarriló en la curva de A Grandeira, a unos 2 kilómetros de la estación de Santiago de Compostela. Tras una investigación que duró años se concluyó que el exceso de velocidad fue la causa del accidente.
Sin embargo, este no ha sido el único accidente. En enero de 2001 fallecieron doce personas al arrollar un tren a una furgoneta en el municipio murciano de Lorca. Dos años después, en junio de 2003, hubo 19 muertos y 38 heridos al colisionar frontalmente un Talgo y un tren de mercancías en Chinchilla (Albacete).
En 2004 murieron otras cinco personas al ser arrollado un vehículo en Hellín (Albacete) y en 2006 otros siete fallecidos al descarrilar un Intercity que cubría la línea La Coruña-Hendaya, en la localidad de Villada (Palencia).
El peor accidente ferroviario en España se registró el 3 de enero de 1944, cuando un tren que partió desde Madrid en dirección a Galicia chocó contra una locomotora en obras en el túnel número 20 de la línea Palencia-La Coruña, en el que fallecieron alrededor de 500 personas.
En 1972, el 21 de julio, un ferrobús que unía Cádiz con Sevilla se salió de la vía y chocó frontalmente con el expreso Madrid-Cádiz y como consecuencia de ello murieron 86 personas.
Ya en el siglo XXI, en 2013, un tren Alvia descarriló a dos kilómetros de la estación de Santiago de Compostela dejando 80 muertos y 145 heridos. El tren salió de Madrid con más de 200 pasajeros y descarriló en la curva de A Grandeira, cuando circulaba a 178 kilómetros por hora, en un tramo que estaba limitado a 80.
El 15 de julio de 1980, el Talgo Barcelona-Madrid colisionó frontalmente con un mercancías que estaba parado en la entrada del estación soriana de Torralba del Moral. Murieron 17 personas y hubo 22 heridos.
Ese mismo año, en septiembre, el tren Madrid-Valencia arrolló a un autobús de transporte regular en un paso a nivel, que tenía las barreras levantadas, de la localidad valenciana de Chirivella. Fallecieron 27 personas y 40 resultaron heridas.