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TRIBUNA / BIC, BIC, BIC

Ángel Coronado reflexiona en este artículo de opinión sobre el expediente para declarar BIC, con categoría de monumento, a la ermita de San Saturio. Y al hilo de la reflexión, reivindica protección para su entorno.

TRIBUNA / BIC, BIC, BIC.

Mas vale poco que nada. Ante la nada, el poco es mucho. Bien por el BIC a la ermita de San Saturio. Y bien merece la cosa un comentario.

Me voy a ir por los cerros con unas estacas. Y allí donde pierda de vista al futuro BIC, donde la empiece a perder clavo una. La pintaré de rojo y será grande. Luego en su color, color madera, y más pequeñas, iré clavando otras. Cuando de vuelta encuentre la primera, habré clavado la última.

Después, desde allí o desde cualquiera de las estacas, me iré tan derecho como pueda hasta la misma ermita. Y ya en ella, lo sé, estaré en el único punto de todo un territorio en el que la ermita de San Saturio, por estar en ella, no se ve o se ve muy mal. Y con esto ya está dicho casi todo lo que importa de la ermita. Repetir con San Polo y con San Juan de Duero, hecho lo cual, y aunque de poca importancia pueda quedar mucho, queda poco y encima seré breve.

Me vuelvo a ir por los cerros, ya sin estacas. Por los de Úbeda. Cuando un pequeño trozo de cerámica encontrado por el arqueólogo en una excavación puede dar un vuelco a la historia, hemos llegado al punto preciso de interés. Esa cerámica, en sí, nada vale, pero no es el barro de la misma lo que buscamos. El arqueólogo quiere dar un vuelco a la historia con él. Cuando un antropólogo encuentra un diente fósil que puede dar un vuelco a la evolución del ser humano, no es el diente lo que busca, apenas diferente a cualquiera de los suyos. Es el vuelco a la historia de la evolución lo que busca, no nos engañemos. Y como en Úbeda se puede ir a más cerros, me voy a otro para decir desde allí que hay cosas que valen en sí pero no valen más que para eso (una pepita de oro, una ermita como la de San Baudelio, única en el mundo excepto algunos pedazos que andan por ahí dispersos, un cuadro como cualquiera de los de El Bosco (me quedo con el Jardín de las Delicias), un verso (y que cada uno elija el que quiera), pero hay otras cosas, en extremo diferentes y opuestas a las citadas, que son, cómo decirlo, como más generosas, vertidas a todo lo demás en olvido de sí mismas. El ejemplo inconfundible, el modelo definitivo de todas ellas es el mirador en sí, el punto exacto en el que te sitúas para ver, o sin irnos tan lejos, el barro de la cerámica, el esmalte del diente, o el propio ojo de uno mismo contemplando el paisaje. La ermita en sí es el punto ciego de todo ese territorio de las estacas. Desde la ermita de San Saturio no veo la ermita de San Saturio, como desde mis propios ojos no los veo tampoco.

No nos engañemos. Tampoco digamos que la ermita de San Saturio en sí valga menos que un pimiento. Nunca le negaría valor alguno de los que tenga, pero no nos engañemos. Entre la gruta que buscase Saturio para lo que fuere, supongo que para orar, entre las ánimas de un monte que vagasen por allí para vagar, entre aquello que fuere que llamase la atención de un señor llamado Gustavo y Adolfo paseando por allí, entre lo mismo que le ocurriese a Don Antonio viendo el río y las cárdenas roquedas y el Castillo y el Cerro de los Moros y todo eso a un lado y otro del río, y entre lo que todos los sorianos vemos también paseando por entre todas estas cosas y muchísimas otras más imposibles de describir ni contar ahora, ni la ermita en sí, ni el tiesto de barro roto, ni el diente fosilizado, ni el mirador, todo ello junto, vale lo que vale un territorio al que voy a delimitar con unas cuantas estacas, la primera grande y roja y corrientes las demás.

Bienvenido sea el bautizo de la ermita como BIC en categoría de monumento, aunque lo mismo equivalga a marcar una frontera. La frontera es ésta:: desde estos mismos cimientos, y a partir de los mismos, oigan ustedes, ancha es Castilla. Eso no. Eso nunca. Eso sería perverso. Eso sería un delito. Alguien, en plan castizo y puesto en guardia diría, parece que lo estoy oyendo: ¡que te veo, Timoteo!

Entiendo la ermita como una roca más, apenas más que una roca, una roca más de las muchas que hay en ese territorio que quiero delimitar con estacas. Nunca entendería que a una roca o poco más se declarase BIC en categoría de monumento.

¿A qué viene lo de “Monumento” entonces? ¿Qué experto en arquitectura avala la excepcionalidad de la ermita? Repasemos bibliografía o que venga quien lo haga. ¿No se habrán trasvasando a la misma valores ajenos? Oiga usted, Timoteo, ¿no estarás trazando esa frontera temible por los mismos cimientos de la ermita, cuyo mérito mayor es carecer de vértigo, asomada desde su nacimiento al abismo?

Bueno, que se declare monumento BIC a la ermita de San Saturio. Qué le vamos a hacer, pero me gustaría también que se declarase monumento BIC al diente Neandertal de Atapuerca o si no, como en Atapuerca en todos los alrededores de sus huesos y sus dientes, que alrededor de San Saturio se declarase lo que se debiera declarar para que un territorio, el delimitado con ese rigor que merece, quedase protegido como debería protegerse.  

Fdo: Ángel Coronado

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