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TRIBUNA / ¡Manda güevos, alcalde!

Regino Páramo incide en este artículo de opinión en las sorpresas que le deparó el ultimo pleno del Ayuntamiento de Soria. Con negra ironía, critica la falta de contestación del alcalde a las preguntas que le formularon dos sorianos asistentes al pleno sobre el expediente urbanístico del Cerro de los Moros. A su juicio, el asalto urbanístico entra en un nuevo y definitivo capítulo.

TRIBUNA / ¡Manda güevos, alcalde!

TRIBUNA / ¡Manda güevos, alcalde!

Con su ya afamada expresión de populachero leguaje soriano, me veo obligado a repreguntar al Ilmo. Sr. Alcalde de la capital acerca del contencioso que sobre el futuro del Cerro de los Moros mantiene a tres bandas: con la sencilla y noble ciudadanía soriana, con los técnicos ajenos a la plantilla del Ayuntamiento y, aparentemente, con la sociedad inmobiliaria que pretende colocar en ese bendito paisaje un jardín de ochenta y tantos bloques de ladrillos con no se sabe cuantas alturas (según parece para meter allí a todo Ólvega, rediós).

 Y es que a falta de más didáctico entretenimiento – qué horror la polémica sobre los logros del vicepresidente de la Junta, un tal García- tuve la ocurrencia de escuchar las intervenciones en el Pleno del Ayuntamiento del jueves pasado. Lo de Youtube es un gran invento, desde luego. Y lo que más llamó mi atención, aparte de las disquisiciones sin resultado sobre el aumento del precio del agua santa que bebemos, fueron dos preguntas que desde el coro del público se hicieron al alcalde. Y sobre todo las respuestas del eterno regidor. Pues eso, manda güevos, alcalde.

 La primera pregunta era un aviso al alcalde por si se hubiera despistado: ojo, que el día siete de marzo se le acaba el plazo para salvar el Cerro del ataque de los que mal nos quieren. Sólo le quedan seis semanas, corra, dese prisa, que no tengan oportunidad de pedir refuerzos a la OTAN, digo a la Junta. La pregunta era muy sencilla: ¿A qué pleno del Ayuntamiento va a llevar la negativa a aprobar el proyecto de urbanizarnos el Cerro de los Moros?

 Y yo pensé que la respuesta también lo sería. Después de tantos meses con el asunto en la mesa, el alcalde  ya tendría una inmediata y fácil respuesta. Ah, pero no fue así. A mí, que he seguido con interés la evolución del asunto, las palabras del alcalde me sonaban como un villancico en chino. No entendía nada, pero la musiquilla me sonaba; eso ya lo había oído antes. Bueno, pensé, será una amena introducción a la brillante y definitiva respuesta. Pero no, porque la respuesta que yo escuché y traduje al castellano con la impagable ayuda de internet, se resume en las consignas habituales: “estamos pendientes de los informes de los servicios jurídicos, estamos preocupados por las posibles reclamaciones económicas, y no se preocupen ustedes, que estaremos vigilantes para que no se nos despiste ningún plazo. No daremos ninguna baza al promotor”.

 Manda güevos, alcalde. ¡Eso y nada es lo mismo! En resumen, lo que en esencia contestó el Ilmo. Sr. Alcalde fue lo de siempre: los culpables de que no sepamos o no queramos hacer absolutamente nada son dos, la falta de tiempo para estudiar un asunto tan complejo (pobres funcionarios, siempre son los responsables) y los derechos de los unos y etc. etc. etc. ¡Con lo sencilla que era la pregunta! Infeliz de mí, que llegué a pensar que tendríamos una respuesta definitiva para resolver el problema. En chino: una tomadula de pelo. Y en castellano: ¿nos toma por idiotas?

 La segunda pregunta, más técnica, inquiría si los servicios técnicos y jurídicos han informado ya las alegaciones que algunas asociaciones presentaron en la información pública del proyecto. Aquí no es que el alcalde se fuera por las nubes, no. Sencillamente se fue. Se fue sin decir una sola palabra para infundirnos la vana ilusión de que realmente están considerando el contenido de aquellas alegaciones. Manda güevos, alcalde.

 En la prensa hemos podido leer las opiniones de expertos que aseguran que esas alegaciones contienen sesudos argumentos técnicos y jurídicos más que suficientes para denegar la aprobación del proyecto. Ojo, sin que ello acarree gasto económico para el Ayuntamiento. Pero hasta ahora el Ayuntamiento no se ha pronunciado ni técnica, ni jurídica, ni políticamente. Le acompaña el silencio como sombra permanente. Un silencio que permite sospechar cualquier cosa. Por ejemplo, como se insinuaba en la primera pregunta, que su estrategia consista en mantener ese silencio y dejar pasar el plazo del siete de marzo sin decidir nada y que así el asunto pase a la Junta, al parecer proclive a la aprobación del disparate. Esto último también lo dejó caer el alcalde. ¿Con qué fin? Sería una decisión política con una clara finalidad calculada. No sé si se atreverían a culpar también a la falta de medios y tiempo para el estudio del tema. Si así fuera, confío en que en las próximas elecciones la ciudadanía le diera mayoritariamente una patada en el trasero al eterno alcalde.

 De modo que, como creo que tengo el derecho de repetirlas como un eco y el alcalde la obligación de responder con claridad a las preguntas que se fumó en el Pleno, se las reitero en mi nombre y en el de quienes luchan por la salvación del Cerro de los Moros:

PRIMERA PREGUNTA: ¿A qué pleno, ordinario o extraordinario, ha previsto someter la aprobación de la prometida resolución denegatoria de la aprobación provisional de la modificación puntual MP-27 del PGOU en el Cerro de los Moros?

SEGUNDA PREGUNTA: ¿Se han informado ya por los Servicios técnicos y jurídicos del Ayuntamiento las alegaciones presentadas por la ciudadanía  a la propuesta de modificación puntual MP-27 del PGOU en el Sector del Cerro de los Moros?

 Conteste, por favor. ¿Tendrá la valentía de soltarse las misteriosas ataduras que le impiden actuar como verdadero alcalde de todos los sorianos?

 Como ven, el entretenimiento fue perverso. Esperaba unas gratificantes decisiones del pleno municipal y me encontré con dos pedruscos: una subida injustificada y mal estudiada del precio del agua y un par de jarros de agua helada sobre mi querido Cerro de los Moros. Así que decidí regresar a la lectura de mi última adquisición literaria: “La Patria en la cartera. Pasado y presente de la corrupción en España”, escrita por un respetable y respetuoso juez, D. Joaquín Bosch. Siempre queda algo por descubrir. Se la recomiendo. Ayuda a entender cómo son las cosas, que diría mi abuela.

Fdo: Regino Páramo

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