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Grafitos políticos

Por Juana Largo

Escritora

Juana Largo defiende el grafitismo como arte, en una sociedad actual donde la política profesional se revuelve para frenar la libertad de expresión.

Grafitos políticos

Hoy en día todavía se llevan de moda los grafitos. Creíamos que estaban pasados de moda, que una persona tuviera una expresión que publicar y que podía acudir a uno de esos periódicos o redes que los permiten, pero todavía se recurre (cuatro chavales con progresismo escatológico, según dicen las fuentes informativas y valorativas) al grafiti y grafito.

Se conoce que el grafito no es cosa de prensa ni de internet, se conoce que, aún, queda ahí, en la genética humana subyace un depósito, grande o pequeño, da igual, pero imprescindible para o bien hacer una figura como las de Altamira o bien una expresión particular de alguien, o “alguienes”, para quien o quienes la pared es una tentación. Llegamos a la conclusión, entonces, de que los medios avanzados de expresión que tenemos no recogen el hondo sentimiento con su forma de flores de las nuevas generaciones en su completud.

A los niños siempre les tira una pared para exponer “mocos” o “caca” o cosas así, y en el lenguaje que se tercie.

Los padres se lo pueden reprochar, pero se deberían de dar cuenta los padres de que igual, su hijo, de mayor, tiene la atracción por las paredes y la pintura mural y nos puede hacer un bisonte de lo más estilizado y bonito que haya en el mundo neo-arqueológico del mundo entero. O puede hacer el Guernica o, sin embargo, puede hacer un mural de Banksy… No debemos aquietar o desbancar o condenar esta acción. El progreso humano, ya decimos, puede ir por ahí. No solamente de poner tapas a los botes de aceitunas en una fábrica, sino lo que nos haga no solo disfrutar sino y, ya de paso, poder ganar dinero si la obra es buena y ya sabemos que, de jóvenes en las Academias y Escuelas de Arte, el aprendizaje se puede depreciar y no atender al impulso natural de tu hijo o de tu hija.

Y es que una pintada se siente en el alma, no solo en bote de pintura ni en tu corazón sino en el alma entera.

Cuando se hace una pintada es que algo importante queremos decir y que nos lleva a mostrarla cara al público. No hablamos de pinturas como las que maldicen a las fuerzas de orden o las de aquellos que llaman “bobo” a un gran personaje público, que de todo hay en esta profesión. Y es que el grafitismo es un arte, o puede serlo, y puede serlo porque, por ejemplo, que un amigo tuyo se dedique a hacer una protesta grafitera en una pared, y teniendo sesenta años de edad, no pega muy bien en el barómetro del equilibrio mental humano. A esta edad hay otros vehículos que nos conducen a otro tipo de expresión, no al de ir con el espray por las calles y callejas diciendo lo que queramos. La industria del grafitismo debería cuidarse un poco por las administraciones y empezar a edad temprana con el asunto, que no empezar a los setenta años. Esto es de cajón y de libro… A los setenta años se recurre, para poner a parir a alguien, a un abogado y a una querella criminal, si no te acusan de “crío” y eso no vale en los juzgados de guardia… 

Y es que, en el mundo de la política profesional, igual no nos suelen dejar libres para expresar nuestra opinión, igual que los grafiteros están medio prohibidos o medio hundidos. 

En España, creo que muchas personas que votan -gente digamos que supuestamente “formal”-, que han estado mucho tiempo pendiente de lo que se dice o se ha dicho sobre el anterior régimen político, y que, este gentío es convencido de que hay una especie de Cruzada contra lo que dice esa gente: “España está invadida” por migrantes, pues son un conjunto a comprender… 

Y hay que darles a estas personas que tan multitudinarias son en sus manifestaciones de Madrid, un cierto toque, pues puede haber libertad, al menos de expresión y de voto, y hay una Constitución, pero España puede estar invadida por dentro y luego, sin embargo, aunque todos hayamos probado las reglas democráticas, ahora esas multitudes se estén exhibiendo públicamente en alguna prensa y algunos medios “profesalmente” partidarios del anterior Caudillo. 

Y parece que la marea es alta, estamos en pleamar de echar abajo las libertades y derechos que el poder legislativo, junto con el ejecutivo (sin mencionar el miedo a la libertad del judicial), nos dan y vemos que nos gobiernan, y que, para los partidarios del pasado régimen, es algo así monstruoso eso de que Sánchez esté tanto tiempo en la Presidencia y quieren los susodichos que reviente el sistema porque no les agrada gran cosa la libertad que un país ha ganado y que ese otro país, la cruz del reverso de la moneda, prefiere cosas horrendas que, para un individuo, pongamos, de esa oscura España, es algo crucial “porque España siempre ha sido de derechas y de obediencia en los símbolos de la autoridad”, nos podrían decir. 

Aunque aquí y ahora nos debamos a considerar el sentido auténtico de la libertad. Parecen venir estos votantes que llenan las papeletas de Feijoo, bastantes reservados y retraídos con la consideración que, esa libertad, cabe en la vanguardia del dominio socialista y afines que, está demostrado, que no nos deshumanizan, sino que dejan hablar a los que nos suprimirían telediarios, medios de expresión de verdad, no de la de los mundos que funciona en la prensa y en internet. Cuando “hic et nunc”, se vive en esas condiciones que, por supuesto se debe a que los socialistas y afines van contra España y las libertades. 

Los juicios de los de la oposición no son diferentes a los de los que siempre han hablado de “tradición”, patria y orden. Es muy fácil mirar la vida con anteojos de gigantismo de los defectos de los ciudadanos… Como venía a decir hace tiempo un amigo: “la miseria es un inevitable factor en la raza humana” …

Total, que ahora existen más de lo que era antaño, grafitismos en redes sociales y en alguna prensa. Por eso es tan importante esta actividad. Por eso era una encomienda antaño, cuando se decía, escrito en una pared de un cementerio, que “La tierra para quien se la trabaja” Y podemos, decir que también podemos hacer otras pintadas como cuando se dice: “La vida es una barca. Firmado: Calderón de la Mierda”.

Y ahora es importante hablar de este grafitismo institucional y político cuando se considera la recogida de protestas que tienen los seguidores de Ayuso (muy aficionada a expresiones dignas de un grafitismo cutre que, por lo visto, les toca aguantar a los madrileños), cuando en cada aparición en titulares expone muchos bulos y ofensas como si fuera una muchachita empollona de los estudios y sus lobbies, y que ahora vendrá con “el bulo del culo de…”. 

¿Podemos decir que la “bella chulapa” de Madrid lleva mucho tiempo siendo una señora con toda una exquisitez del lenguaje altamente jactancioso y persuasivo?

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