Carolina Riera presenta en Soria "El diario de Leonor"
La tercera mesa de las II Jornadas Leonor Izquierdo Cuevas, patrocinadas y organizadas por el Ayuntamiento de Soria y la Fundación Española Antonio Machado (FAM), se celebrará en la tarde de mañana miércoles. En esta mesa, se presentará "El diario de Leonor", (Editorial Balàfia Postals de Ibiza), en versión bilingüe, español-francés, de la escritora y profesora ibicenca Carolina Riera,

El diario de Leonor
No leer libros es como estar desnudos
Una primera aproximación a la figura histórica de Leonor Izquierdo Cuevas —una ciudadana de Soria que murió apenas cumplidos los dieciocho años— podría parecer tarea fácil, ya que, al tratarse de la mujer del poeta sevillano Antonio Machado, su figura humana y poética aparece destacada en cada uno de los estudios críticos dedicados al poeta simbolista. En ese contexto, los cinco años de experiencia literaria y humana en Soria podríamos resumirlos en dos realidades: Campos de Castilla —su obra cumbre— y Leonor —su esposa—.
Si la hermeneútica en torno a Campos de Castilla es necesariamente extensa y, a la vez, minuciosa, no puede afirmarse lo mismo de las investigaciones en torno a la figura de Leonor, un apéndice emocional en la vida del poeta. Menuda, enfermiza, nerviosa, viva, de familia humilde, con unos ojos profundos y oscuros, bella, austera, sencilla, ingenua y tímida son algunos de los apelativos que siempre la acompañan. También hallamos precisión y exactitud a la hora de describir su efímera vida: nacimiento (Almenar, 1894), boda (Soria, 1909), disfrute de la beca de la JAE (París, 1911) y muerte (Soria, 1912). Algunos documentos personales completan su corta biografía: las fotografías del día de su boda, que nos permiten observar su talle y sobre todo su rostro, una postal escrita por ella misma desde Fuenterrabía (1909), unas breves líneas caligráficas en una postal enviada por Antonio Machado a la abuela de Leonor desde París (1911) y una carta sencilla y sincera remitida por Leonor a su suegra y a su cuñada el 20 de octubre de 1911, a su regreso de la capital francesa.
El Diario de Leonor, Le Journal de Leonor, en versión bilingüe, que presentaremos el día 22 de abril en las II Jornadas Leonor Izquierdo, patrocinadas por el Ayuntamiento de Soria y la Fundación Española Antonio Machado, nace de la necesidad de atribuirle el mérito que merece la firme personalidad de Leonor Izquierdo Cuevas y del impacto que su presencia produjo desde el primer instante en el profesor de francés, Antonio Machado, poeta insigne e intelectual consecuente, que, nunca mejor que hoy, debe ser recordado como ejemplo de integridad ética y democrática.
Mi intención al escribirlo se enmarca en la urgencia por manifestar con absoluta contundencia que, a los quince años, una mujer —antes, ahora y siempre— puede albergar un extraordinario sedimento vital. En ese sentido, Leonor había experimentado ya una vivencia itinerante siguiendo los destinos de su padre (Almenar, Agreda. Ciria, Monteagudo de las Vicarías, Gómara y Soria), había sufrido la pérdida de su hermano Eugenio Gregorio y, como queda apuntado en El Díario, padecía verdadero terror por los crímenes que se iban sucediendo por la provincia de Soria (Venta de la Laguna, Duruelo, etc.). No cabe duda de que Leonor fue una mujer de una gran sensibilidad, a la que tampoco le pasó por alto la profunda generosidad de ese profesor de francés que residía en la pensión que regentaban sus padres.
Como escenario para este Diario elegí París por todo lo que significaba: un lugar lejano donde su pensamiento aprendería a volar con total libertad. Recorrí palmo a palmo, como si de una “Maga” más se tratase, todas las huellas que dejó esta ciudad en ella. Habían pasado muchos años, por supuesto, desde aquella estancia de siete meses en el París de 1911, pero al recorrer sin prisa las calles Perronet y Saints-Pères, los Jardines de Luxemburgo, el Sena y la Maison Municipale de Santé, sentí que sería capaz de moldear su voz al escribir este Diario; de reproducir sus dudas; de describir sus impresiones y de recoger sus proyectos y sus anhelos. Es el día a día de Leonor, por supuesto, pero también el de tantas mujeres parisinas de principios de siglo, que hallaron en un cuaderno y en unas páginas en blanco el cálido refugio en el que anotar su íntima y silenciosa experiencia.
Por último, mi intención al escribir este Diario fue siempre la de acercar a cuantas personas lean este libro la vivencia parisina de Leonor Izquierdo Cuevas, una mujer honorable, respetuosa, autónoma, curiosa, detallista y valiente. He querido dejar constancia de aquello que pudo haber sido. Al fin y al cabo, Leonor fue la interlocutora fundamental del gran humanista y poeta universal Antonio Machado, su esposo.
Fdo: Carolina Riera