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TRIBUNA / Ay! Valonsadero

Luis Giménez se hace eco del malestar de los sorianos que están en contra de las actuaciones que se están realizando en el monte Valonsadero. 

TRIBUNA / Ay! Valonsadero

TRIBUNA / Ay! Valonsadero

La gestión de nuestro monte de Valonsadero por parte de la Junta de Castilla y León y del Ayuntamiento de Soria nunca ha sido ejemplar, pero en los últimos tiempos lleva camino de convertir este lugar de esparcimiento de los sorianos en un espacio poco apetecible de frecuentar.

Valonsadero está declarado por la Junta de Castilla y León como Zona Natural de Esparcimiento, en una parte también como Bien de Interés Cultural, las riberas del Duero en su paso por él están declaradas como Lugar de Interés Comunitario; el Plan General de Ordenación Urbanística de Soria califica sus suelos como Suelo Rústico con Protección Natural por sus valores forestales, paisajísticos y culturales, y el uso ganadero está regulado por los pliegos técnico y de cláusulas administrativas de adjudicación del aprovechamiento de los pastos, condiciones que son de obligado cumplimiento para los ganaderos. Todo ello conlleva una serie de normas y de reglas protectoras que teóricamente  no permiten que se hagan actuaciones sobre él que ataquen o deformen los valores por los cuales han obtenido están declaraciones oficiales.

Pero, desgraciadamente, también está declarado como Monte de Utilidad Pública (MUP) y ello conlleva que su gestión esté en manos de la Junta de Castilla y León y no de sus propietarios, que no es otro que el ayuntamiento de Soria.

Como MUP son los ingenier@s de la Junta los que deciden las actuaciones que hay que llevar a cabo en él y por tanto son los que han programado y decidido las últimas, desde luego polémicas y hay quien opinamos que nefastas actuaciones llevadas a cabo en este Monte.

Bien es verdad, que tan culpable es el que las planifica y lleva a cabo como el que las permite estando en sus manos el impedirlas, es decir el Ayuntamiento de Soria y en particular su alcalde, su concejala encargada de Valonsadero.

Se han cortado todas las choperas existentes en el Monte, incluidas las de alrededor de la Casa del guarda, dejando “pelada” una zona que proporcionaba sombra y paisaje en este entorno. Estas choperas fueron plantadas en 1967 y aunque estaban formadas por chopos no autóctonos habían llegado a crear un paisaje al que estábamos habituados. No vale como excusa para su corta el que el arbolado podía suponer un peligro por la caída de sus ramas y menos aún que dada su edad había llegado la hora de sustituirlos. Si hubiera sido necesario hacer esta sustitución, ello debería haberse hecho de un modo gradual durante varios años y sustituyéndolos  por arbolado autóctono (chopo negro, fresnos, sauces etc.) a medida que se hubieran cortado, pero nunca tal y como se ha hecho, es decir a matarrasa, no dejando ni un solo árbol de los existentes, produciendo un impacto visual al que difícilmente podemos acostumbrarnos.

En los bordes de la carretera, caminos, carril bici, sendas y veredas, se ha cortado toda la vegetación existente, incluyendo los árboles y zarzales que habían brotado naturalmente, alejando con ello la posibilidad de tener unos recorridos sombreados y naturalizados.

En las orillas del Duero se ha cortado en algunos tramos toda la vegetación de ribera, al parecer para facilitar a los pescadores el acceso al río, sin tener en cuenta que este deporte siempre ha requerido un esfuerzo físico para su práctica.

Llevan varios años cortando en todo el Monte todos aquellos árboles que por su edad o debido a las condiciones climáticas se han secado en todo o en parte de su copa, sin pensar que los árboles muertos de forma natural forman parte del ciclo de su vida y son necesarios para el mantenimiento de la fauna.

Junto a la Junta de Los Ríos, al otro lado del Duero, la Junta ha instalado una empresa de producción eléctrica de biomasa que produce un fuerte impacto sonoro, rompiendo el silencio de este paraje. Como si la provincia no tuviera otros espacios en donde instalar las industrias, nada mas que junto a espacios naturales de esparcimiento.

Y, ahora, la última actuación oficial es la pretensión, que ya ha comenzado, de cortar arbolado en el Pinarcillo, primero junto al carril bici y después dentro del bosque. No solamente cortan lo que no es necesario, sino que además lo hacen en la época en la que el suelo está mas empapado por las recientes lluvias y ello conlleva la aparición de rodadas de la maquinaria con la aparición de nuevos caminos y la desaparición de la hierba natural que cubre el suelo de este bosque.

Por si las actuaciones oficiales no bastaran para degradar la naturaleza de este Monte Público, hay que añadir además las actuaciones privadas con ánimo de lucro. Me refiero a la explotación ganadera de los pastos , que al parecer también tutela (en teoría) la Junta de Castilla y León y que también en teoría vigilan su guardería junto a la del ayuntamiento de Soria

Y sin embargo la guardería no controla el paso de los vehículos ganaderos por cualquier pradera a pesar de estar prohibido, no se controla el número de vacas existente que es mucho mayor del permitido, no se controla ni sanciona el paso de vehículos a motor a través del monte  prohibido por la normativa, no se controla el furtivismo de la fauna cuya caza esta prohibida por ser vedado de caza y un largo etcétera.

Las diversas calificaciones protectoras que tiene Valonsadero como espacio natural, parece que debieran llevar a que las actuaciones sobre él tuvieran como consecuencia, precisamente conservar esa Naturalidad y ello supone realizar en él un mínimo de actuaciones, solamente aquellas necesarias para garantizar su uso público, tal vez no en toda la superficie del Monte, pero sí al menos en las zonas más accesibles y de mayor éxito para el ocio.

No puede mirarse Valonsadero con ojos de ingeniero forestal, que solo vean en él un monte en el que hay que sacar un rendimiento ganadero y forestal. Un espacio natural debe tener zarzas, árboles viejos y jóvenes, árboles caídos o con sus troncos carcomidos, animales salvajes que recorran sus praderas, bosques y roquedos…. Los que amamos Valonsadero como espacio natural, no lo visitamos para encontrarnos con un jardín con pistas o caminos asfaltados o con un pavimento impecable, bosques con árboles uniformes en su tamaño y edad o praderas sin zarzas ni pedregales. Este escenario, tan poco natural “periurbano”, tal vez tiene también su propio sitio en Valonsadero, pero acotado a esas zonas accesibles al tráfico rodado.  

Pero los que visitamos estos parajes para encontrarnos con la naturaleza queremos encontrarla en todo su esplendor y siendo conscientes de las incomodidades y a veces riesgos que conllevan caminos embarrados por la lluvia, árboles viejos o caídos, zarzales repletos de espinas o animales salvajes que siguen sus propias reglas de vida.

Por todo ello y a través de este escrito, en mi nombre y en el de muchos sorianos que piensan como yo, quiero pedir a los gestores de este Monte que lo dejen en paz y permitan que siga siendo en su conjunto un espacio natural.  Si ha llegado hasta hoy tal y como está, es porque no hubo en tiempos históricos ni ingenieros ni políticos que metieran sus manos en él.

Fdo: Luis Giménez

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