Desfilando, que es gerundio

Por Mario González
Abogado Maútiko Abogados
Mario González incide en este artículo de opinión, de la mano de la celebración del Día de la Hispanidad, de la pérdida de autonomía, cuando no de soberanía, de España en el mundo, por más que repitan desde la política que sí lo somos.
Como quien dice

Desfilando, que es gerundio
Ayer celebrábamos el Día de la Hispanidad, Fiesta Nacional de España, por aquel 12.10.1492 en que Colón puso pie en América. Allí creamos una Nueva España y lo volvimos a hacer en innumerables territorios a lo largo y ancho del planeta Tierra. Todos mantienen indeleble su raíz española –que no latina– conformando una comunidad global de lengua, cultura y sentimientos afines que se mantienen hasta nuestros días. Sin embargo, con la que está cayendo en Ceuta, los militares y el muñegote coronado tuvieron ayer la desfachatez de desfilar en Madrid, reproduciendo dicho desfile a distinta escala por toda la geografía nacional, con tipos cargadísimos de chapas de todos los colores a pesar de que las fuerzas armadas españolas no han entrado en combate desde 1943. ¡Otro bulo de la PPSOE!
Vale que otros años luzcan palmito, a pesar de que todos sabemos, en nuestro fuero interno, que hace tiempo perdimos nuestra soberanía. Pero ayer, con lo de Ceuta, el desfile no tenía ningún sentido. España dejó de ser soberana tras el Desastre del 98. Después, dos desastres más, el de Annual y la Marcha Verde, confirmarían nuestro nuevo estatus de colonia al cuadrado, porque lo somos tanto del Tío Sam como de la UE, que no deja de ser una colonia de los yanquis desde la IIGM. Una cosa son los discursos engolados y otra muy distinta permitir lo que está ocurriendo en Ceuta. Y va para tres meses. Nos jugamos volver a perder territorio. Una situación penosa a la que nos han traído las constantes mentiras del Régimen de la PPSOE. Su franquismo con chaqueta de pana –que se parece a una democracia lo mismo que un huevo a una castaña– no da para más.
La soberanía se tiene o no se tiene. No hace falta declararla. Es el poder político supremo que corresponde a un Estado independiente (RAE dixit). ¿España es independiente? Claro que no. Dependemos para todo de otras potencias que, lógicamente, se cobran dicha tutela. Económicamente, dependemos de una UE que compra nuestra deuda pública para que el gran tiovivo de la PPSOE siga dando vueltas. Sin su respaldo, estaríamos quebrados antes de las elecciones generales del 29-N. Energéticamente, ¡50 años después del General!, seguimos dependiendo al 70 por ciento de los combustibles fósiles. El montaje de las renovables, tontorrón, solo ha servido para que los imperantes y su séquito se lo lleven crudo, mientras tú pagas la energía a millón, eso sí te dejan enganchar.
Militarmente, a pesar de contar con Leonor –qué pinta tenía ayer la pobre– que tan pronto corre como vuela y navega, lo de Ceuta demuestra bien a las claras que no somos capaces de defender nuestra frontera. Hasta un país títere como Marruecos, que no se cantea con Argelia, se atreve a molestarnos continuamente. ¿Eso es soberanía? Claro que no. Somos dependientes y tenemos que chupar rueda y pagar el precio de no ser soberanos. Todo lo más, alguna salida de pata de banco para conseguir un rédito político ocasional que luego pagamos todos. ¡Hasta ahí llega nuestra soberanía! Lo peor de todo es la creciente dependencia tecnológica que nos seguirá empobreciendo más durante este siglo XXI. Este es el balance real de la PPSOE: ¡50 años tirados a la basura!
Por no saber, ni siquiera han sabido sacarle partido a la Hispanidad. No hemos sido capaces de integrarnos y liderar al Mundo Hispano que sigue en manos de los yanquis. Ítem más, la PPSOE alimenta la división interna, a base de prebendas para las comunidades tribales, con el único objeto de utilizarlas después para mantenerse en el poder. Y luego nos hablan de igualdad y de unidad de España. ¡Un poquito de por favor! España pierde fuelle aceleradamente con la PPSOE y cada vez está más fragmentada. Reglas e impuestos diferentes en cada Comunidad Autónoma abundan en esta división interna. No obstante, es una enfermedad que sí tiene cura.
El 29-N tienes una nueva oportunidad de ponerle freno a la enfermedad de la PPSOE. Con la palanca del voto –lo único que queda de democracia en este país– todavía puedes cambiar las cosas. En el BOE se publicarán decenas de candidaturas válidas. No obstante, si sigues votando a la PPSOE seguirás malito. Podemos curarnos a base de democracia, separación de poderes, representación del ciudadano –no de los partidos– voto directo, igualdad de oportunidades, reglas claras, conocimiento y tecnología, ahorro, inversión e impuestos bajos, libre mercado, control y eficiencia en el gasto público… y de llamar a las cosas por su nombre. Busca quién defienda tus postulados y vótales. Al resto, sobre todo a la PPSOE, diles tranquilamente: desfilando, que es gerundio.