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El enólogo Álvaro Palacios resalta los tres valores de los viñedos en Soria

 La asociación Viñas Viejas de Soria ha celebrado este sábado en el Mercado Municipal de la capital soriana su octavo encuentro con la presencia de catorce bodegas de la asociación y la participación del enólogo Álvaro Palacios, gracias a la colaboración con el Ayuntamiento de la capital.

 

Hasta las diez de la noche se ha podido disfrutar de las catas y conocer, de primera mano, el trabajo de unos vitivinicultores y bodegueros que ponen en valor la Ribera del Duero soriana, donde la altitud, la bajas temperaturas, las pequeñas parcelas y las cepas centenarias prefiloxéricas dan un valor añadido a cada copa.

En esta edición, el enólogo Álvaro Palacios fue el encargado de abrir el octavo encuentro en una mesa redonda junto al presidente de Viñas Viejas de Soria, Bertrand Sourdais.

Palacios destacó tres valores que tienen los viñedos como son la tradición la familia y la cultura, que están muy presentes en los viñedos sorianos y aseguró que, desde su prisma, “el vino representa el más alto nivel de vida en mi mundo espiritual”, afirmando que se trata “del último cabo de la soga para encontrar la espiritualidad”.

El prestigioso enólogo que puso en valor el Priorat hizo un repaso a la historia del viñedo y del vino desde época griega a nuestros días y destacó la importancia del Viejo Mundo “como cuna de los grandes vinos”, poniendo como ejemplo el caso concreto de España, por su clima y el cultivo seco. Entre sus referentes están el mundo de las cooperativas de la propia Ribera del Duero o el fenómeno de Atauta de cuidar las cepas centenarias, mientras en otros lugares se estaban arrancando viñedos, algo que calificó de “tragedia”.

Palacios recordó la llegada de las grandes emprendedores construyendo grandes bodegas, pero sin olvidar que “la viña son flechazos”, haciendo memoria de su historia en el sector enológico donde primero descubrió la tierra y después se formó en enología, pero sin olvidar la importancia de la pasión por este oficio porque “donde hay viñas hay amor”.

En su repaso por las distintas denominaciones de origen hizo referencia a Borgoña, Rioja o la llegada de Alejandro Fernández a Ribera del Duero, creando un vino que nace “del respeto, de pertenencia a este mundo”. Por eso insistió en la importancia de poder explicar en cada botella el nombre del municipio y la parcela, apostando por vinos de “tipicidad”, que contrasta con la ley de etiquetados de la Unión Europea. Hacer referencia al terroir “no nos desvía de donde estamos”, sino que, además es destacar esos nombres históricos que “nos merecen un respeto” y recordando que no se puede perder esta parte “de nuestra cultura”. Además apeló a la importancia del campo en el mundo rural y agradeciendo a las familias el trabajo que han realizado para que ahora se esté en este mercado. “Debemos creernos lo que tenemos”, afirmó Palacios, quien recordó que “no hay que tener miedo a presumir de tu pueblo”.

Por su parte, Sourdais, quiso agradecer a la Junta de Castilla y León por haber facilitado el catastro del viñedo, a la Diputación Provincial de Soria por el apoyo al sector bodeguero y al Ayuntamiento de Soria por seguir apoyando, un año más, este evento.

Bertrand Sourdais recordó que el vino de las viñas viejas de Soria es una captura del suelo, el paisaje y sus gentes, alto que se puede sentir en cada copa, porque cada viñedo se ha adaptado al terroir soriano y eso se absorbe en un vino que “sabe a Soria”, mientras recordó que se están haciendo bien las cosas en las 20 bodegas que conforman la asociación y que muestran un gran respeto por el producto desde la viña hasta la comercialización.

Por parte del Ayuntamiento de Soria, su concejala Teresa Valdenebro, insistió en seguir pidiendo Ribera del Duero de Soria como muestra de compromiso con esta España Vaciada y el valor del terruño, asegurando que el mundo rural se plasma en el estos vinos de Soria que reflejan la tradición, la cultura y el desarrollo de nuestra tierra. Por eso, desde el Consistorio soriano, apostaron por seguir brindando su apoyo a esta asociación que se caracteriza por su manera de hacer las cosas, algo que se plasma en cada copa donde “hay un elixir de un patrimonio y entusiasmo”.

Este sábado, las Viñas Viejas de Soria han vuelto a llegar a Soria para mostrar el trabajo que se realiza en la asociación de que ha sabido hacer de retos como la altitud, las bajas temperaturas, las cepas de baja producción histórica y sus pequeñas parcelas, una seña de identidad que les ha convertido en un referente en los vinos de calidad, realizados con profesionalidad.

Esta es la oportunidad para conocer el trabajo de estos viticultores y bodegueros que miman sus producciones logrando marcar un sello de autenticidad en cada botella, en la que se puede apreciar las cepas prefiloxéricas, la historia del terroir y el carácter que imprimen el frío y la altura de la Ribera del Duero soriana.

En esta cita han estado presentes las bodegas Agoris, Antídoto, Rudeles, Castillejo de Robledo, Dominio de Atauta. Dominio de Es, Galia Soriana, Lunas de Castromoro, La Quinta Vendimia, Los Imposibles,  Pagos de Saro Niño, Taruguín., Terraesteban, y DO5Hispanobodegas.

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