Quinta planta: continúa el escándalo
Ricardo Mínguez, doctor ingeniero de Caminos y Urbanista, apunta en este artículo de opinión que, aunque el problema de la famosa quinta planta en Pajaritos II ya está resuelto con la anunciada terminación de su demolición, sin embargo, alguien, el promotor en solitario o de acuerdo con el Ayuntamiento, no está cumpliendo la sentencia que originó la orden de demolición, tal como se pone de manifiesto en el texto del artículo que adjunta para su publicación.
Sentirse familia; para percibirse humano

Quinta planta: continúa el escándalo (carta abierta al alcalde entrante y a su concejal de Urbanismo)
Publicaban hace unas semanas los medios sorianos información sobre la terminación del proceso de demolición de la ya famosa “quinta planta” de Pajaritos II. Prácticamente finalizadas las obras, decían. Pero si ustedes se dan una vueltecita por la zona verán que sí, que las desgraciadas obras de demolición, producto de la osadía del promotor y, para los mal pensados, del consentimiento municipal, han limpiado de ladrillos lo que era el alzado de las previstas viviendas de la quinta planta y han dado por terminada la operación.
Pero verán también que la que era cuarta planta (destinada a áticos en la licencia de obras) se apresura a incumplir la sentencia que obliga a limitar la construcción a lo incluido en la licencia de obras, esto es, los proyectos básico y de ejecución aprobados por el Ayuntamiento. ¿Con consentimiento municipal? Otra cosa se antoja impensable en un promotor embarcado en tan nefasto negocio.
En efecto, los proyectos básico y de ejecución en que se basa la licencia de obras contemplan, de acuerdo a lo autorizado en el Plan General de Urbanismo (PGOU), la construcción de áticos en la 4ª planta. Para ello deben tener una terraza de fondo 3,60 metros sin ningún tipo de cubierta fija. Sin embargo, con la demolición realizada (y teóricamente finalizada) se mantiene el forjado del suelo de las terrazas de los que habrían sido los ilegales áticos de la 5ª planta; y eso impide la consideración de áticos de las viviendas construidas en la 4ª planta, que ahora tienen terrazas con fondo de 3,60 metros, pero cubiertas en su totalidad por el forjado de fábrica no demolido.
Es decir, falta por ejecutar la demolición del forjado que habría sido el suelo de las terrazas de la quinta planta.
Sin la demolición de ese forjado no se cumple la licencia de obras ni, por tanto, la sentencia del TSJ. Pero, claro, con el tiempo, vista la absoluta falta de iluminación natural en esas viviendas, y visto el furibundo control que realiza el Ayuntamiento (es broma), esos falsos áticos podrían ampliar, ilegalmente, la superficie habilitada para piezas de vivienda, trasladando su cerramiento frontal al plano de la fachada principal del edificio. ¿Están de vacaciones los servicios técnicos municipales?
De hecho, si aprovechan ese paseíto, verán que algunos avezados propietarios de ático ya se han apresurado a cerrar con materiales ligeros la superficie de “su” terraza cubierta. Tampoco se sabe para qué han dejado unas estructuras de pilares y vigas de hormigón, a modo de pérgolas, en los casetones de ascensores de la nueva cubierta, que, según Ordenanzas, sólo puede albergar elementos de servicios del edificio ¿Se tratará de algún nuevo acuerdo creativo del concejal de Urbanismo para el futuro?
Pero también, y como resultado de tan ilustrativa visita, observarán que ya hay viviendas ocupadas por los desgraciados compradores en tan maltratado edificio.
Obviamente, por lo antedicho, sin que las obras del edificio estén terminadas. Y las preguntas saltan solas: ¿qué osado arquitecto habrá firmado el acta de Fin de Obra necesaria para que un osado promotor haya firmado la Declaración Responsable de Primera Ocupación (que sustituye a la anterior licencia de primera ocupación) con la que habrá acudido al notario para firmar las escrituras de compraventa? Claro, que se trata de un promotor que se ya se aventuró a construir una planta de más sin ninguna clase de licencia escrita. ¿Son conscientes los compradores de vivienda de la situación jurídica del edificio? ¿O, sencillamente, se trata de una ocupación ilegal - consentida- de las viviendas? ¿O son modestas compensaciones municipales a un confiado promotor que hizo lo que luego ha tenido que deshacer?
Pues bien, perenne concejal de Urbanismo, sírvale este panfleto como denuncia de tales irregularidades, y dicte las oportunas instrucciones para que se complete la demolición ordenada por los Tribunales. De no hacerlo, su negligencia creativa podría ir acompañada de una nueva orden judicial de ejecución de sentencia y de su visita a los Tribunales como responsable de lo que sería el último capítulo del sainete “La quinta planta de Pajaritos II”. O eso o una nota explicativa en los medios.
Mala suerte para el nuevo alcalde, comenzar su nuevo trabajo con este embrollo, obra de su incombustible concejal de Urbanismo; quizás debiera comenzar su dedicación al municipio por una limpieza de la cocina del Urbanismo y la contratación de buenos profesionales menos “creativos”.
Fdo: Ricardo Mínguez Izaguirre, Dr. Ingeniero de Caminos. Urbanista