El reino de lo marcial
Juana Largo defiende en este artículo de opinión una reconciliación entre las personas, hombres y mujeres, en un mundo tensionado y en crisis acelerada.
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El reino de lo marcial
Aunque veamos, por la tele, por ejemplo, aunque también por otros medios, que actualmente está el mundo, gran parte de él, como corrupto, pues se podría decir que sea por un motivo u otro, vivimos como marionetas atadas con cuerda y con el que los poderes nos mantienen quietos en la mata…
Y el reino de lo marcial no va a ser necesario, creemos, en un mundo inestable, pero también se puede hablar bien de los hombres, y no son todos capitalistas o explotadores…
Hace tiempo que no escribía un artículo, o una tribuna de este medio digital de comunicación, sobre los hombres porque a ellos también les cuesta aguantar la vida de otra forma que las mujeres. Tampoco es cuestión de comunicación, aunque sí es cuestión del tema de llevar la vida acelerada, aunque estuviéramos sobre los pertinentes extremos.
Lo que queremos decir es que a mí y a otras mujeres nos da por preguntarnos no en relación con las preguntas de la publicidad de internet, que tiene mucha. Nos preguntamos ya sobre los hombres y su fuerza en relación con las mujeres, y sabemos que, en teoría, pero también en los Juegos Olímpicos, las mujeres son bastante más bajas por un sistema en el cual los varones tienen el mando y si no, se lo regalan o lo arrebatan…
Es injusto no ocuparnos de los hombres, al menos mentarlos, no solo por los de fuera de Soria, sino también por los de Soria. Y eso quiere decir que tanto varones como mujeres, en nuestra pequeña ciudad, no siempre llevamos el mismo camino.
Aunque hace tanto tiempo lo que sucedió en la prehistoria, que no es digno de tener en cuenta, es el machismo como el radicalismo femenino lo que priva en algunas crónicas de sucesos en el Antropoceno.
Los hombres también sufren y lloran, y esto no es de cobardes, aunque en general hagan bastante en el mundo ellos.
A ellos, cuando vamos por cualquier calle o estemos en cualquier interior, también se les puede entristecer, como a las mujeres en general, y podemos incluso pensar que más sufren las mujeres solo con su condición, pero los hombres también padecen.
Ahora llevamos ya una larga temporada que no hay manifestaciones con pancartas en las cuales exponer nuestras demandas con un Estado que lo parecía todo, y unas ciudadanas y unos ciudadanos que tanto monta, como monta tanto, y unos ciudadanos en general, que se tienen que buscar la alubia en cualquier parte, no precisamente de la misma forma que las mujeres.
Por el imaginarium de las mujeres pueden pasar infinidad de cosas y ellas ahora son las que más se instruyen, a pesar de que el panorama avance tormenta. Y, sin embargo, aunque exista el machismo, pueden existir “hombres”, mejor “varones” que pueden ser provocados y llegar a tener problemas y ahora parece que los grandes medios de comunicación, ahora lo que hacen es que se suelten los cabos que tienen atado al toro y luego dejarlo libre. Dejar aparentemente libre el mundo.
Ya sabemos que el símbolo de las mujeres es el espejo de la diosa Venus y el de los hombres el de la recta que va para arriba y que denota que el que lo posee pues es un habitante de Marte, y a pesar de eso podemos, en un mundo discordante en todo, podemos casarnos con un habitante marcial o de Marte. Lo que está pasando sobre todo en Europa y en el resto de continentes, es que se da una crisis que parece acercarse como un vendaval, que pudiéramos tener para despejar los horizontes, y que no se nos enrarezcan. No por ser hombre se es más, ni mucho menos más que una mujer, y es que resulta que el ambiente machista de algunos establecimientos y de muchos hogares, predomina y ahora parece ser que muchas mujeres, han callado, dejándonos por inercia el mundo de los hombres con su signo marciano.
Lo que pasa es que, al parecer, en Alemania quieren restaurar la mili obligatoria, algo que visto desde el sur nos hace pensar en que los partidarios de Merz ven muchas dificultades en sus caminos y que el mundo se les quiere imponer, y que en Spain también estamos todas y todos hartos, muchas y muchos ya no sabemos de qué, y otras personas se callan, como si no pasara nada, cuando por dentro la combustión va que chuta.
Queremos pensar en que hay hombres buenos, aunque porten el signo de Marte y que no quieren ninguna guerra. Las mujeres, sin embargo, no se toman el trago del vaso con agua y tomando vitaminas, parece que no hay motivo general de protesta en grado mayúsculo. Y de los hombres no nos podemos olvidar, ahora que se habla de guerras y de desastres y las mujeres tuvieran que pertenecer a ese desastre, para que los hombres puedan vivir. Somos optimistas y este enfado general entre hombres y mujeres, esta desconfianza nerviosa –la de estos años en España- que empezó hace todavía poco, habrá de ser superada y tendremos que reconciliarnos.
Fdo: Juana Largo