El olvido de la Historia
Juana Largo reflexiona en este artículo de opinión sobre los olvidos y el revisionismo de la Historia. Califica de blasfemia plantear hacer resorts en Gaza, donde ya han muerto 70.000 palestinos en los ataques del ejército de Israel.
Que no son cerdos, que no son cutos
El olvido de la Historia
Tampoco es que haya que ser muy fino de oído para escuchar el fenómeno de la creciente ola actual sobre el revisionismo que quiere, en la memoria, no solo personal, sino histórica, cambiar la historia para que con presuntos detalles nuevos que se filtran y expanden en el orbe de la aldea global, se llegue a la revisión de un hecho, antes dado por válido y propio de eso, del recuerdo.
El recuerdo de la memoria colectiva, lo que acaso nos haga los seres más altos de la naturaleza, mientras que, como sabemos, sin revisión (hablamos del revisionismo de los grupos y gobiernos que aplican porque sus integrantes son bastante reaccionarios y obligan a las direcciones de los partidos y grupos interesados en el tema a revisar la historia).
En realidad, como dicen los especialistas, lo que se trata de hacer por este tipo de revisionismo, tanto a nivel personal como político, es tratar de encontrar un espacio en el cual, al aplicar el revisionismo histórico, la gente quiera ser más feliz no teniendo en cuenta relatos de sufrimiento para ponernos delante películas de “felicidad” o aun de placer, como que el bien supremo de todo fueran la felicidad de este tipo y el placer de este tipo que se toma la historia como quiere, no como es, y moldea las mentes en la amnesia a la verdad, que es en lo que debería fijarse la historia.
Aunque todo esto se hace con un fin: la instauración de los gobiernos autoritarios en los países y en las poblaciones, eso que se ha puesto tanto de moda que es el neofascismo y que su único fin es la jefatura de unos pocos sobre toda la población para sus fines de intolerancia, no libertad y de consecución de bienes personales para los oligarcas y que el pueblo (contra todo lo que se piensa ahora a este respecto de “libertad” y de “patria” no mire ni vea en el horizonte otra dimensión que la tortura y la esclavitud, y si es que queremos que en nuestra tierra de España no suceda tal evento, será preciso también el no querer que suceda en ninguna otra parte).
Ante el padecer se terminan por olvidar las cosas y buscamos que nos cuenten cuentos de personajes y de protagonistas que nos hablen de que la risa, la risa ante todo, es la mayor facultad humana. No hay que recordar más que la tesis de Bergson de que “el hombre es el animal que ríe” y de lo cual se pudiera deducir que todo está permitido mientras se deje reír a la gente, aunque en ese espacio al cual nos hemos referido, se instale toda una feria de divertimentos y de fiestas y de bulla y de chanza que parece que nos merecemos.
Cuando se instala todo lo contrario, el reino de la oscuridad y de la ceguera para la sensibilidad y conciencia humanas y el llevar una vida acorde con las restricciones y las prohibiciones que hasta se podrían cargar instituciones liberales actuales, pero todo, todo por el vil metal para que los pocos sigan teniendo lo de los muchos. La jugada ya es vieja en la historia, tan vieja que se puede descubrir con solo darle un vistazo.
No solo en Soria, que ha empezado el acontecimiento hace muy pocos años, porque el asunto lleva más tiempo en el resto de España: el asunto de que, en el día de Todos los Santos, se celebren marchas fúnebres solo por desembarazarnos de un supuesto fastidio de recordar a los que se fueron y ahora correspondiera, sobre ese mismo suelo de los que se fueron, celebrar verdaderas fiestas dionisíacas, como que el dolor no nos permitiera disfrutar de la vida y hacer teatro o hacer gala de disfraces y de gestos que solo invitan a que las personas participantes, lleguen a confundir tanto el pasado que ya no nos importara, como si la juerga nos fuera necesaria siempre y no hubiera de hacerse caso a las voces que, en ese pasado, tuvieron su causa en personas vivas que ahora se pueden ver desplazadas por las risotadas y bailes y danzas de los que siguen en la cuerda del tiempo. También, la verdad sea dicha, la idea no es mala.
Al menos nos hace ser capaces de hacerle una higa a la muerte, y eso nos puede gustar a todos, no solo a los gamberrotes. Pero en Soria esta fiesta no es que tenga mucha tradición que digamos. Cuando en Soria el Día de las Ánimas ha sido desde hace mucho tiempo respetado y digno de homenaje, porque ahí iba la tradicional austeridad soriana, al menos la religiosa. Pero, ya lo hemos insinuado, esto va de broma, y además sin daño –excepto el que lleve en la conciencia cada uno y sepa o no torearlo- y, por lo tanto, al disfrazarnos, lo que hacemos es tirar la casa por la ventana, y lo que pasa es que, en realidad, lo que desempeñamos en tal caso, es una ironía sobre la muerte y la vida, cuando realmente, visto con ojos de médico, nos curamos del mal sabor de la muerte y tratamos, aunque de forma fingida, de apartarla de nosotros. Pero en el fondo, la amamos, amamos el mundo de los muertos que casi nos da envidia.
Con lo que entramos en materia a tener en cuenta ahora: lo de Gaza, lo de los más de sesenta o setenta mil muertos que hasta el ejército de Israel, ha reconocido que han sido las bajas por parte de los palestinos. Y como nos muestran hasta las viñetas del humor de los periódicos con el dibujo de las calaveras mientras, sobre ellas, encima – y esto ya no es de humor- se construyen resorts…, todo esto, como lo anterior de Todos los Santos, muy americano al parecer.
Pero también sabemos que las creencias y las religiones que empleaban esas creencias, las del respeto a los muertos, han sido principalísimas y constitutivas del respeto de los seres humanos para con todos sus antecesores, la de que los muertos merecían el respeto. Y ahora se quiere hacer acabar con esa creencia o con ese miramiento a la muerte que parece querer cambiar el curso de la historia para hacernos ahora “nuevas y desembarazadas personas” con respecto a uno de los instintos que el humán tenía en su ser constitutivo hasta en su biología. Cualquiera sabe que reírse de la postración y de la pena es algo que muestra muy mala educación.
Por ello que imaginarnos, tan solo imaginarnos la blasfemia de hacer resorts en Gaza es algo que podemos tomar como una no solo blasfemia, sino burla a todos aquellos que ya han muerto en estos ataques del ejército de Israel. ¿Podrán vivir, saltar, comer, tomar el sol, bostezar, bailar, escuchar a Wagner o a quien sea… instalados en esos resorts en los que se conforma el máximo grado de placer material, cuanto más material, mejor, mientras abajo, en los cimientos, quedan las calaveras? ¿Las calaveras de personas que han sido sacrificadas por un ideal de destrucción no de una guerra, sino de una masacre a todas luces injusta y llena de la mayor animalidad humana incluso retransmitida por los medios de comunicación?... ¿Sabrán lo que es la conciencia?... ¿Sabes lo que has hecho, Netanyahu?...
Fdo. Juana Largo