En elecciones no sin reciprocidad
Saturio Hernández reflexiona en este artículo de opinión sobre los resultados electorales en las autonómicas en Soria y conceptos como la humanización y la moralización.
El presidente y el alcalde, con humor después de las elecciones

En elecciones no sin reciprocidad
El do ut des, y expresiones similares, es una concepción efectiva que es la que funciona entre las relaciones de la sociedad y de sus componentes individuales.
Eso lo ha entendido muy bien el alcalde, que ha obtenido dos procuradores, sobre todos los demás en las autonómicas, con su partido, con unos contrarios, -salvo uno que ha obtenido un procurador sin tener previamente a nadie-, que como no se renueven caminan con paso firme a la irrelevancia: eso es claro, y no pongo, ni me parece.
Y eso de la humanización, la denominada “moralización” o esa denominada “remoralización”, (concepto vacío y sin sentido y sin contenido social que algunos dicen para creerse, sin haber elaborado alguna vez, que son superiores de los demás, y que quieren ir al Congreso, y es de esperar que no sea efectivo ese hecho), sin retroacción de efectos en relación a las personas a las que se pide la actividad, sin resultados, genera que mientras no haya correlación de unas cosas y otras, es decir, mientras no se produzca el que da lo que tiene, no está obligado a más, principio provecto -maduro principio- de nuestro derecho romano y evolución del mismo, y la correlación de efectos de directas personas a las que afecta, pero también éstas que deben y han de recibir lo que se dice que tienen que dar. Esa es la correlación recíproca precisa a ineludible, pues en otro supuesto, no funcionan las cosas y no producen efectos.
Y lo que resulta es una función negativa que afecta a la parte de la sociedad, de las personas, que pueden admitir esa “humanización”, pero que no reciben la parte que les corresponde, en beneficios y en tranquilidad; esa correspondencia en todas las esferas de las relaciones sociales es principio básico de las cosas. Y si eso no se produjera, quiebra todo, y se revuelve con lo falso.
Es por ello que mucha travesía “humana”, eso dicen, eso puede gustar, peo la pregunta es si seguirá esa opinión cuando las calles, las travesías tengan baches, no se arregle, o se mantengan, y no se mantengan porque no haya dinero de conservación, (y eso no es un futuro, será presente sin excesiva tardanza), pues la falta de dinero del Ayuntamiento es recurrente, y más con esas obligaciones de la cesión. Y que nos diga, en otro caso, el Ayuntamiento no que no es eso cierto, si no que prevea un plan de mantenimiento y de su coste, y no con más impuestos.
Así, pues, si eso se llegara a producir, entonces creeremos en los beneficios y la venida de los ángeles a la tierra.
Por ello, la humanización y la solidaridad son dos conceptos o concepciones que deberán y deberían de funcionar coetáneamente, no separados, por precisar que alguien dé una repuesta correspondiendo a una anterior o simultanea actitud y aptitud de efectividad de lo que se da, o se puede dar, y de lo que se recibe o puede recibir.
La inteligencia artificial nos dice, buscando o buceando en los conceptos “La humanización y la solidaridad son valores fundamentales que contribuyen a la construcción de una sociedad más justa y empática. / La humanización implica reconocer la dignidad de cada persona, fomentando el respeto y la comprensión en nuestras relaciones cotidianas. Por otro lado, la solidaridad se manifiesta cuando actuamos en beneficio de los demás, apoyando a quienes lo necesitan y promoviendo el bienestar común. / En el ámbito social, ambos principios impulsan iniciativas colaborativas y generan un entorno donde la ayuda mutua es la base del desarrollo. La práctica de la solidaridad y la humanización favorece la integración, reduce desigualdades y fortalece el tejido comunitario. En definitiva, apostar por estos valores nos acerca a una convivencia más armoniosa y respetuosa entre todos”.
Pero eso, es así, parece incuestionable, si esa humanización y solidaridad es recíproca, no en otro caso, porque esa reciprocidad es consecuencia del cumplimiento de los conceptos y de lo que la sociedad y lo mismo el individuo pretenden o lleguen a pretender.
Esa solidaridad y la correlativa humanización es ineludible, como algo mutuamente efectivo -no de otra manera- para las dos partes en situación diferente que debe, o debería de unificarse para que los conceptos sean efectivos para todos y no unidireccionales, que es lo que se pretenden por un “buenismo” ineficaz.
La “humanización es un concepto que quiere ser holístico”, igual que el de la solidaridad, pero esos y otros similares no son tales y no serán útiles, y no lo son en cuanto se desgajen del tronco común de la persona y de sus conductas interrelacionadas, que no serán útiles, ni efectivas si se les quiere hacer funcionar aisladamente, pues el aislamiento del día a día de la persona hace a la conducta y sus resultados precisas concepciones que no sirven si no tienen correspondencia del otro.
Otra cuestión es, me parece, exigir a los demás una conducta que no es correspondida.
No es suficiente ir por la calle y tratar de saludar a todos, explicando lo que dicen van a hacer para mantener el “chollo” de cobrar, sin hacer nada eso es lo que parece y se cuestiona. Y eso no es humanizar, ni nada de recibo.
Fdo.: Saturio Hernández