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Nueve errores habituales que pueden disparar el consumo de calefacción en los hogares

Con el otoño y el descenso drástico de los termómetros, el uso de la calefacción vuelve a ganar protagonismo en los hogares españoles. Compatibilizar el confort en casa con una factura energética asequible económicamente sigue siendo un desafío para el bolsillo de muchas familias. Hay nueve errores habituales que pueden disparar el consumo de calefacción.

Nueve errores habituales que pueden disparar el consumo de calefacción en los hogares

Este gasto adquiere especial relevancia si se tiene en cuenta el peso que tiene esta partida en el consumo energético de los hogares. Según el Instituto para la Diversificación y el Ahorro de Energía (IDAE), este indicador representa entre el 47% y el 60% del consumo doméstico.

Un peso en el consumo que se refleja también en el bolsillo de las familias, que destinan una media de 640 euros al año a calentar sus viviendas, tal y como recoge la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU). Además, el encarecimiento de la energía podría añadir presión al presupuesto de las familias este otoño.

De acuerdo con los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), el precio de la electricidad aumentó un 11,4% interanual en septiembre, mientras que los combustibles líquidos, entre los que se encuentra el gasóleo de calefacción, registraron una subida del 46,4% interanual en agosto. Esta evolución refuerza la importancia de evitar consumos innecesarios para contener la factura energética. 

Ante esta realidad, y con motivo del Día Mundial del Ahorro Energético, que se celebra cada 21 de octubre, los expertos de Sto Ibérica, compañía especializada en la fabricación y comercialización de productos y sistemas de construcción, identifican nueve errores habituales que aumentan el consumo de calefacción en los hogares:

1. Subir excesivamente el termostato. Ajustar el termostato a una temperatura muy elevada con la intención de calentar antes la vivienda es un error habitual. En los sistemas convencionales, seleccionar más grados no acelera el calentamiento, ya que el dispositivo regula cuándo se activa y se detiene la calefacción en función de la temperatura deseada. Por el contrario, fijar una temperatura superior a la necesaria puede prolongar su funcionamiento e incrementar el gasto energético. Para evitarlo, el IDAE recomienda mantener el termostato entre los 20 °C y los 21 °C, ya que cada grado adicional puede aumentar el consumo alrededor de un 7 %.

2. Mantener la calefacción encendida cuando no es necesaria. Mantener la calefacción en funcionamiento cuando la vivienda está vacía o durante toda la noche genera un consumo innecesario, ya que parte del calor se pierde hacia el exterior sin aportar confort a nadie. Aunque existe la creencia de que apagar la calefacción y volver a encenderla exige un gasto energético mucho mayor para recuperar la temperatura, la energía necesaria para calentar de nuevo la vivienda suele ser inferior a la que se consume manteniéndola caliente durante horas en las que no se necesita.

3. Prolongar demasiado la ventilación de la vivienda. Renovar el aire es fundamental para mantener un ambiente interior saludable, aunque conviene hacerlo durante el tiempo necesario para evitar pérdidas de calor que incrementen el consumo energético. Si las ventanas permanecen abiertas demasiado tiempo, el frío también alcanza las paredes, los suelos y los muebles, que pierden parte del calor acumulado y requieren energía adicional para recuperar la temperatura de confort. Por ello, en invierno basta con ventilar entre 5 y 10 minutos para renovar el aire sin enfriar en exceso la vivienda.

4. Obstaculizar la difusión del calor de los radiadores. Colocar muebles o cortinas delante de los radiadores, cubrirlos con cubreradiadores o utilizarlos para secar ropa húmeda recién salida de la lavadora dificulta la circulación del aire caliente por la estancia. Al distribuirse peor el calor, el sistema necesita funcionar durante más tiempo para alcanzar la temperatura deseada, lo que incrementa el consumo energético. Para evitarlo, es importante mantener despejada la parte frontal y dejar al menos cinco centímetros libres por encima del radiador.

5. No purgar el circuito de calefacción. Cuando se acumula aire en el circuito, el agua caliente circula con más dificultad y el calor se distribuye de forma irregular, lo que reduce la eficiencia del sistema y puede incrementar el consumo energético. Por ello, conviene purgar los radiadores periódicamente, siempre con la calefacción apagada y en frío, abriendo la válvula hasta que deje de salir aire y comience a salir agua de forma continua.

6. Dejar pasar las corrientes de aire. Las pequeñas rendijas en puertas y ventanas, junto con las cajas de las persianas mal selladas, facilitan la entrada de aire frío y la pérdida de calor hacia el exterior. Estas corrientes dificultan mantener una temperatura confortable y hacen que el sistema tenga que trabajar durante más tiempo para compensar el calor perdido. Revisar los burletes y sellar las juntas ayuda a mejorar el aislamiento de la vivienda y a contener el gasto energético.

7. Ignorar los puentes térmicos. Estas zonas, habituales en pilares, fachadas y encuentros con las ventanas, facilitan la pérdida de calor hacia el exterior y dificultan mantener una temperatura estable en la vivienda. De hecho, los puentes térmicos pueden ser responsables de hasta el 30-40% de las pérdidas energéticas en edificios sin aislamiento continuo. Para reducirlas, conviene comprobar si hay zonas de las paredes especialmente frías y, si el problema persiste, valorar una mejora del aislamiento con asesoramiento profesional. Soluciones como los sistemas de aislamiento térmico por el exterior (SATE) permiten reducir estos puntos débiles y mejorar la eficiencia energética de la vivienda.

8. No aprovechar la zonificación de la calefacción. Calentar toda la vivienda por igual, independientemente del uso de cada estancia, puede aumentar el consumo energético. La cocina, por ejemplo, recibe calor de los electrodomésticos, mientras que los dormitorios suelen requerir una temperatura más baja y las habitaciones vacías no necesitan calentarse durante horas. La zonificación permite adaptar la temperatura de cada espacio a sus necesidades mediante válvulas termostáticas en los radiadores o termostatos independientes, evitando gastar energía en estancias que no lo necesitan.

9. No hacer el mantenimiento preventivo de la caldera. La falta de mantenimiento puede reducir la eficiencia de la caldera y hacer que consuma más energía para alcanzar la temperatura deseada, con el consiguiente aumento de la factura. Además, el desgaste y los posibles fallos que pasan inadvertidos pueden comprometer la seguridad de la instalación. Las revisiones periódicas permiten detectar estos problemas a tiempo y mantener el equipo en condiciones óptimas de funcionamiento.

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