Piden apoyo para cambiar pliegos de comedores escolares y facilitar acceso a pequeñas empresas
Representantes de Mesas que nutren y entidades agrarias participantes de la iniciativa (COAG, CAECYL, Unión de Campesinos y Bioproeza) han mantenido una reunión con Mercedes Berciano y Jesús Pardinas, directora y coordinador del Área de la Dirección General de Industria y Cadena Agroalimentaria de la Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural de la Junta de Castilla y León para trasladar sus propuestas de mejora de los futuros pliegos de contratación de los servicios de comedor escolar.
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El encuentro se enmarca en el trabajo que está desarrollando Mesas que nutren, una iniciativa que reúne a organizaciones del sector primario y agroalimentario, el ámbito educativo, las familias, organizaciones sindicales y profesionales de la nutrición, con el objetivo de que los comedores escolares puedan convertirse en una palanca para mejorar la alimentación y, al mismo tiempo, fortalecer los sistemas alimentarios locales.
Durante la reunión, Mesas que nutren ha planteado la necesidad de que, desde la Consejería de Agricultura, se promueva que los próximos pliegos de contratación incorporen condiciones que faciliten la participación de pequeñas empresas, productores y productoras y otros operadores alimentarios de menor escala, evitando que el tamaño y la estructura de los contratos constituyan una barrera de acceso a la contratación pública.
En este sentido, una de las principales propuestas trasladadas ha sido la división de los contratos en lotes adecuados, teniendo en cuenta factores como el tamaño de los centros, la distribución territorial, los sistemas de elaboración y transporte de los alimentos y la capacidad real de las empresas que pueden concurrir a la licitación. La actual concentración de los contratos en lotes de gran tamaño puede dificultar el acceso de empresas locales y familiares y propone utilizar la división en lotes como una herramienta para ampliar las oportunidades de participación.
Asimismo, Mesas que nutren ha solicitado que los nuevos pliegos prioricen los alimentos frescos y de temporada, la producción ecológica y los canales cortos de comercialización, incorporando objetivos concretos y verificables. Entre las propuestas figura que, por encima de los mínimos establecidos por la normativa estatal, se plantee que al menos el 30 % de los proveedores se sitúen en un radio de 150 kilómetros de la cocina donde se elabore la comida, además de favorecer la incorporación de productos de calidad diferenciada de Castilla y León.
La iniciativa también ha defendido la importancia de mejorar la trazabilidad de los alimentos y favorecer relaciones más estables entre productores, transformadores, distribuidores y comedores escolares, evitando intermediaciones innecesarias sin establecer barreras que puedan limitar la concurrencia.
Otro de los aspectos abordados ha sido la viabilidad económica de los contratos. Mesas que nutren considera necesario que los futuros pliegos partan de estudios de costes realistas que contemplen materias primas, personal, transporte y el resto de elementos necesarios para garantizar la correcta prestación del servicio. El documento propone, además, utilizar los mecanismos previstos en la normativa de contratación pública para detectar y analizar las ofertas anormalmente bajas que puedan comprometer la calidad o la ejecución del contrato.
“Queremos que la contratación pública deje de ser una barrera para las pequeñas explotaciones, empresas y operadores alimentarios y pueda convertirse en una oportunidad para el sector agroalimentario de Castilla y León”, señala desde Mesas que nutren.
“Los comedores escolares pueden generar una demanda estable de alimentos de temporada y de proximidad y contribuir a fortalecer las relaciones entre producción y consumo dentro del territorio.”
La situación de los comedores
Desde Mesas que nutren se realizó un diagnóstico de la situación de los comedores que arroja los siguientes datos: una evolución del modelo de gestión hacia el catering en línea fría, que ha reducido y precarizado las condiciones laborales en un sector altamente feminizado, centralizando el empleo en las ciudades donde se sitúan las cocinas centrales (Valladolid, Burgos y Zaragoza); una estructura de licitación organizada en grandes lotes (1 o 2 dos por provincia) y exigencias de solvencias técnicas y económicas muy elevadas que dificulta la participación de PYMES, así como el seguimiento cercano de la gestión e incidencias y donde sigue primando el criterio económico frente a criterios sociales y ambientales; una falta de integración del sector primario y del producto de proximidad y circuito corto así como una insuficiente incorporación y exigencia de criterios de tipología y calidad de los alimentos, etc.
En 2008 en Castilla y León había 216 centros con cocina in situ y 192 con el modelo de catering en línea fría. En 2022, los centros con cocina in situ pasaron a 185 y con catering en línea fría a 300. En 2008 los lotes tenían entre 11 y 38 comedores por lote, en 2022 los lotes pasaron a tener entre 20 y 48 comedores por lote.