Alfredo Jimeno o la pasión de investigar y comunicar el pasado
Gonzalo Ruiz Zapatero, catedrático de Prehistoria jubilado y presidente de la Asociación de Amigos del Museo Arqueológico Nacional, resalta el interés de Alfredo Jimeno por contar narrativas para estimular la visión de los lectores, visitantes y espectadores sobre el patrimonio, logrando al mismo tiempo conocimiento sobre el pasado, respeto sobre el propio patrimonio arqueológico e interés por seguir conociendo la historia.
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Alfredo Jimeno o la pasión de investigar y comunicar el pasado
La Prehistoria como ha dicho el británico Chris Gosden es la historia primera a la que se han arrancado todas las palabras. Antes de aparición de la escritura – alrededor del 3.300 a.C. en Mesopotamia y más tarde según las regiones del mundo – las sociedades humanas solo pueden ser historiadas a través de los restos materiales que dejaron. La arqueología es la ciencia de la “basura” y las ruinas del pasado. La moderna arqueología exige instrumentos y métodos analíticos científicos y teorías sociales que ayuden a interpretar los desarrollos culturales.
Las investigaciones del profesor Alfredo Jimeno sobre las Edades del Bronce (2000 -. 750 a.C.) y del Hierro (750 a.C. – cambio de era) en Soria combinaron esas dos estrategias. Pero además tuvo siempre muy presente que la historia de las gentes del pasado tiene que servir a las gentes del presente. Y eso solo es posible haciendo buena investigación y esforzándose para que mucha gente, cuanta más mejor, reciba información y conocimientos claros y asequibles. Difundir el pasado material para contar historias supone hacerlo con rigor, de forma atractiva y utilizar una gama de recursos variada. Formas de presentar el pasado en sitios arqueológicos y en museos, y además emplear nuevos formatos de comunicación: imágenes, animaciones, entornos sensoriales - con visualizaciones reales de espacios, olores, luces, tacto de materiales - porque uno se puede aproximar al pasado mirando, percibiendo y sintiendo.
Contar narrativas para estimular la visión de los lectores, visitantes y espectadores, logrando al mismo tiempo conocimiento sobre el pasado, respeto sobre el patrimonio arqueológico e interés por seguir conociendo la historia. Todo eso es lo que Alfredo Jimeno y su equipo han logrado en Numancia. Visualizando estructuras, reconstruyendo fidedignamente casas celtibéricas y romanas, puertas de la ciudad y tramos de murallas. Alfredo lo resumía muy bien: “ver para creer”. Y audiovisuales cuidados como ventanas al pasado de la ciudad celtibérica. En sus trabajos las imágenes y reconstrucciones gráficas eran fundamentales porque, aunque muchos arqueólogos y arqueólogas son “afantásicos” (carecen de la imaginación para ver y contar con imágenes) Alfredo tenía un gran ojo en su mente para ver y representar gráficamente cosas reales o ideales. Y es que la arqueología es una disciplina profundamente visual aunque no de forma explícita, como como bien nos mostró la arqueóloga australiana Stephanie Moser (Ancestral Images, 1998). Las visitas que realizaba Alfredo en Numancia transmitían pasión, vida e inmersión en la atmósfera del pasado. Las historias cotidianas y las vidas y tareas de los celtíberos aparecían con claridad ante los ojos de quienes escuchaban.
Conocer la historia de Numancia, es conocer las raíces de la cultura tradicional del mundo rural que solo empezó a diluirse con la revolución del Seiscientos y la televisión en los años 1960. Es conocer la tierra, “la tierra que pisamos” como dice el escritor Jesús Carrasco en su novela con ese título (2016). De alguna manera Numancia y el paisaje circundante son inspiración para sentir la historia, la tierra y la cadena de generaciones que nos unen a ese pasado. Y conocer nuestra historia puede ayudar a comprender la naturaleza humana y conocernos un poco más a nosotros mismos.
Conocer el pasado sirve para entender mejor el presente y, de alguna forma, preparar el futuro. Porque la arqueología, paradójicamente, es una disciplina cargada de futuro y transmitirla como hizo Alfredo Jimeno una habilidad solo al alcance de unos pocos.
Fdo. Gonzalo Ruiz Zapatero. Catedrático de Prehistoria jubilado (Universidad Complutense). Presidente de la Asociación de Amigos del Museo Arqueológico Nacional
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