"La Historia en Bicicleta" descubre parte del desconocido arte románico rural de Soria
La Historia en Bicicleta” recorre, en esta ocasión, una parte del arte románico desconocido de la provincia de Soria. Se detiene en las localidades de Fuentepinilla, Osona, La Seca, Ventosa de Fuentepinilla, La Barbolla, La Revilla de Calatañazor, Nafría la Llana y Fuentelárbol.
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Carolina Muñoz y Carlos Rubio, los miembros de este canal de youtube, nos muestran las características y peculiaridades que esconde este arte en cada una de las iglesias que forman parte del paisaje de estas localidades, después de más de 800 años edificadas.
Y además aprovechan una tradición local para contarnos lo que hay detrás de las conocidas espadas del Cid Campeador, Tizona y Colada. Este nuevo vídeo titulado “Románico rural de Soria” se puede en el enlace: https://www.youtube.com/watch?v=SZiNISTOzgI&t=929s
La primera parada de este recorrido por la historia de Soria en bicicleta la hacen, Carolina y Carlos, en Fuentepinilla. Aquí, visitan su iglesia de San Juan Bautista que conserva románica su portada como testimonio de su pasado, pero también nos hablan de la historia de esta localidad y de cómo pasó de ser una aldea para convertirse en la cabecera del alfoz de Andaluz en el siglo XIV, gracias a su privilegiada posición geográfica.
Fuentepinilla además ostenta el título de villa que le concedió el rey Juan II de Castilla en la primera mitad del siglo XV.
El segundo destino es Osona y su iglesia de la Cátedra de San Pedro de Antioquía.
Destacan de ella su portada realizada de buena sillería y además se detienen en sus capiteles y en el posible mensaje, de uno de ellos, en el que aparecen esculpidos dos leones con las cabezas unidas.
De nuevo subidos en sus bicicletas Carolina y Carlos hacen un alto en su recorrido para contarnos la leyenda o tradición de Osonilla. Según parece, en el siglo XIII el rey de Castilla y León, Sancho IV, entregó esta localidad al por entonces alcalde de Soria, Pedro Martínez, en agradecimiento por haberle regalado éste la espada “Colada” que había pertenecido al Cid Campeador y al rey de Aragón.
Basándose en esta historia, Carolina y Carlos nos aportan unos argumentos para aclarar la confusión que hay entre las espadas del Cid, Colada y Tizona, para llegar a la conclusión de que, en realidad, son la misma.
La siguiente parada es en La Seca junto a su edificio más notable, la iglesia dedicada Santo Tomás Apóstol. Su portada conserva su original estilo románico aunque algo deteriorado. En los capiteles vemos figuras humanas y animales cuya simbología no es fácil descifrar. Y de La Seca a Ventosa de Fuentepinilla y su visita a la iglesia consagrada a San Juan Degollado. Lo más curioso de este templo es el enorme parecido que tienen los capiteles de su portada, lisos con una pequeña voluta en las esquinas, con los capiteles de la iglesia de Jodra del Pinar en la provincia de Guadalajara.
A continuación nuestros dos ciclistas se detienen en La Barbolla, una localidad que sufrió los rigores de la borrasca Filomena aceptando de forma considerable la ya maltrecha estructura de su iglesia de San Bartolomé pero que todavía sigue en pie . A pesar de su grave deterioro podemos recrearnos viendo su portada decorada con varios capiteles, uno de ellos con formas de hojas de helecho, y los canecillos del alero del ábside.
Otra población que también ha sido castigada por el paso del tiempo es La Revilla de Calatañazor y su gigantesca iglesia de la Natividad.
Este pueblo fue, prácticamente, abandonado, debido a un tremendo incendio originado, el 21 de marzo de 1967, que destruyó numerosas casas y su escuela. Aunque cuesta creerlo Carolina y Carlos nos cuentan que en los años 60 del siglo XX era el segundo pueblo más importante de los 18 que había en el antiguo alfoz de Calatañazor.
Y las dos últimas localidades de este recorrido son Nafría la Llana y Fuentelárbol.
Nafría, al pie de la Sierra de Hinodejo y antiguo camino que llevaba, en dirección norte, a Calatañazor y a la tierra de Cameros, fue un pueblo próspero lo que le permitió levantar la iglesia de Nuestra Señora de la Natividad con uno de los ábsides más bellos de la provincia de Soria, formado por tres curiosos y bonitos ventanales.
Además destaca la puerta de entrada decorada con un alfiz achaflanado y unos arquillos en la parte superior.
En Fuentelárbol, junto a la robusta torre adosada a la nave de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, Carolina y Carlos se despiden no sin antes recordarnos que, a pesar de que el románico de esta zona de Soria se asienta con desigual fortuna, a día de hoy todavía podemos seguir admirando su belleza y preguntándonos por toda su simbología un tanto enigmática para nosotros.