La exposición de Maximino Peña supera los 5.400 visitantes en primer mes en El Burgo de Osma
La exposición “Retrato de la costumbre”, de Maximino Peña, ha recibido en el primer mes de apertura en el centro cultural San Agustín, en El Burgo de Osma, más de 5.400 visitantes.
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La exposición ha sido organizada por el Ayuntamiento de El Burgo de Osma-Ciudad de Osma junto con la Diputación Provincial de Soria, con la colaboración de la Junta de Castilla y León, forma parte de la programación de los cursos de verano Santa Catalina y abrió sus puertas el pasado 17 de julio, su clausura tendrá lugar el 18 de octubre, puede visitarse de martes a sábado, de 10:00 a 13:30 y de 17:00 a 20:00 horas, y los domingos, de 10:00 a 13:30 horas. Los lunes permanece cerrada.
La muestra, “Retrato de la costumbre” comisariada por Enrique Borobio, con la colaboración de Roberto Peña está dedicada al artista de Salduero, Maxímino Peña, una de las personalidades más relevantes de la pintura española de finales del siglo XIX y comienzos del XX y uno de los más importantes pastelistas de este país.
Su dominio de esta técnica fue ampliamente valorada por la crítica y por sus contemporáneos, que destacaron la finura de su dibujo, la suavidad de sus carnaciones y la elegancia de sus retratos femeninos e infantiles.
Gracias a ello alcanzó una notable precisión y una extraordinaria capacidad para captar la psicología de sus modelos, convirtiéndose en uno de los retratistas más apreciados de su época. Sus retratos de la sociedad soriana de finales del siglo XIX y principios del XX constituyen, sin duda, uno de los mejores testimonios para conocer la realidad histórica, social, política y económica de aquel momento.
La exposición reúne cerca de cincuenta pinturas procedentes de diferentes colecciones.
Entre ellas figuran obras de la Casa Museo de Maximino Peña, en Salduero; piezas pertenecientes a la colección de la Diputación Provincial de Soria —incluidas las que el pintor remitió como contraprestación por la beca que recibió para completar su formación en Roma— tres cuadros procedentes del legado de Víctor Manuel Ayllón Casado, además de obras de colecciones privadas.
El conjunto ofrece una visión amplia y representativa del patrimonio artístico vinculado a Maximino Peña.
Maximino Peña Muñoz nació en Salduero en 1863. Fue el mayor de los cinco hijos de Martín Peña, zapatero de profesión, y de Dominica Muñoz.
Con apenas trece años fue enviado a Buenos Aires para trabajar en el negocio de su tío Felipe Muñoz. Allí despertó su verdadera vocación artística copiando los dibujos publicados en la revista El Mosquito.
Su talento llamó la atención de su tío, quien decidió matricularlo en sus primeras clases de pintura con el profesor Blanco Aguirre.
Menos de tres años después regresó a España decidido a dedicarse por completo al arte.
En 1879 ingresó en la Escuela Superior de Pintura, Escultura y Grabado de Madrid. Más tarde completó su formación en el Círculo de Bellas Artes y en el estudio de Casto Plasencia, a quien siempre consideró su verdadero maestro. Gracias a una beca concedida por la Diputación Provincial de Soria pudo continuar sus estudios en Roma.
Antes de partir hacia Italia celebró, en 1883, su primera exposición individual en los salones de la Diputación Provincial de Soria. Aquella muestra le permitió obtener la beca con la que cumpliría el sueño de ampliar estudios en Roma. Como muestra de agradecimiento, el pintor enviaba cada año una obra a la Diputación, varias de las cuales pueden contemplarse en esta exposición, algunas de ellas firmadas y fechadas en la propia ciudad de Roma.
A su regreso, Maximino Peña se integró plenamente en el ambiente artístico madrileño y se relacionó con figuras como Sorolla, Mariano Benlliure o José Francés.
También formó parte, desde sus inicios, de la colonia artística de Muros, una experiencia decisiva para la consolidación de su personalidad artística. De esa etapa surgió una de sus obras más reconocidas, La carta del hijo ausente, presentada en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1887, donde fue galardonada con una medalla.
La exposición se articula en torno a cuatro grandes aspectos de su producción artística.
El primero es el retrato, una de las facetas más destacadas de su carrera.
En este apartado se presentan retratos familiares, como el de su tío Felipe Muñoz, cuya ayuda fue decisiva para que pudiera iniciar su formación artística, junto a retratos de destacados personajes de la sociedad soriana. Entre ellos sobresale el retrato de Ramón Benito Aceña, acompañado por José Ruiz, suegro del pintor, además de otros retratos de personajes aún sin identificar.
El segundo eje está dedicado a la pintura costumbrista. En ella se distinguen dos vertientes claramente diferenciadas: por un lado, las
escenas realizadas en su estudio madrileño, concebidas en buena medida para el mercado artístico; por otro, las obras nacidas durante sus estancias en Salduero, donde el artista retrató con enorme sensibilidad la vida cotidiana, las tradiciones y los paisajes de su tierra.
Es probablemente en estas pinturas donde se encuentra al Maximino Peña más personal y auténtico. Obras como Pelando la pava, Niños en el puente de Salduero o sus retratos de pastores sorianos constituyen magníficos ejemplos de ello.
El tercer apartado está dedicado a su faceta como paisajista, menos conocida, pero igualmente relevante. Influido por los pintores de la Colonia de Muros y por Aureliano de Beruete, Maximino Peña pintó del natural los paisajes de la comarca pinariega, mostrando un extraordinario dominio de la luz y una depurada técnica para plasmar la riqueza cromática del paisaje castellano.
La exposición concluye con una pequeña selección de bodegones, una faceta quizá menos conocida, pero que completa la visión de un pintor extraordinariamente versátil.
Esta muestra ofrece una excelente oportunidad para redescubrir la figura de Maximino Peña y valorar el importante legado que dejó a la historia del arte español. Su obra, profundamente ligada a su tierra, convirtió las costumbres, las personas y la vida cotidiana en pinturas de gran calidad artística y de un notable valor documental.
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