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Totalitarismos

Domingo, 25 Enero 2026 08:51

Juana Largo reflexiona en este artículo de opinión sobre las democracias occidentales y las formas de gobernar en ellas, en un mundo que camina cada día hacia el totalitarismo.

Estúpido antes que brutal

Totalitarismos

En las democracias que tan orgullosamente llamamos “nuestras y occidentales”, aunque se mantengan los tipos de las formas y todo el equipo de mecanismos y toda la arquitectura propios de ellas, nos deberíamos fijar, alguna vez, en las depravaciones a las que pueden conducir estas democracias comúnmente entendidas como “liberales” (por supuesto no es lo mismo liberal que libertario). Esto se suele dar cuando se pierden las costumbres de la libertad -piedra fundacional de estas convenciones democráticas –del mismo modo que hay no solo democracia liberal, sino otras-.

Por “democracia” se puede entender un gran número de comunidades, todas las que impliquen que el pueblo gobierna. Puede ser desde la Atenas de Pericles hasta el Reino Unido de Churchill hasta incluso y por los pelos la democracia de Aznar, por poner solo unos ejemplos. En todas ellas gobierna el pueblo, pero de una manera o de otra. El socialismo real también tenía democracia, la democracia popular, llamada así por los instauradores de este sistema.

En España ahora es Democracia Social, el caso es que todo esto no indica nada sobre el cierto funcionamiento de la democracia, que puede ser muy distinto al del espíritu de la letra de las leyes que se dé esa comunidad, pues son las comunidades, o los colectivos los que se dan las leyes y el régimen político. Generalmente son los hechos históricos que llevan a la reglamentación, por influencia de los paradigmas que influyan en la geografía humana; a veces son los mismos colectivos; otras veces son las comunidades (término ambiguo).  Lo que sucede es que no por llamarme Serafín soy un angelito.

Estos nombres pueden ser perfectamente impuestos o convencionales. Se puede gobernar en no-democracia y llamar al régimen democracia. Y a la inversa.

Lo que queríamos en definitiva decir es del peligro. El peligro de lo que puede llegar a ser un movimiento de población, una geografía humana en el ámbito de unas leyes. Las dictaduras siempre se dan, en casi todo tipo de conducta política. Y puede darse una dictadura de una sociedad, pero también de un individuo, o de una clase, o de un grupo o lo que sea, pero dictadura no deja de ser. Lo que queríamos decir pues, es que los totalitarismos también se pueden dar, tanto en un gobierno de uno como en un gobierno de otros o un gobierno de una sociedad. El totalitarismo ya es la exacerbación de los poderes políticos. Y se da cuando no se tienen en cuenta tanto los motivos de la mayoría como los de minoría. Ni lo uno ni lo otro pues, no hay reglas más que procedimentales en cuanto a una determinada relación de gobierno.

¿Qué es la idea del hombre?  ¿La sociedad o el individuo? … ¡Las dos cosas! Y se debe tener en cuenta que puede haber hasta una dictadura –y un totalitarismo, si se llega a ello- del individuo –bien lo sabemos en España-, como de la sociedad.  Cuando existen leyes que permiten los cambios de gobiernos con los votos, cuando existen leyes que permiten elegir electoralmente, hay libertad de elección, y se puede vivir de una manera o de otra, no es un totalitarismo.  En España, en la actualidad, se puede elegir entre unos gobernantes u otros.

Claro que la cosa del asunto es que se dé menos o más facilidad para los cambios. Sobre este tema se puede pontificar y estudiar todavía. Cuanto más claros haga a los gobernantes una España, más se podrá ver quiénes son y votar en consecuencia. Para esto despliegan los medios de comunicación su poder. Si es una comunidad que habla de libertad, los medios tendrán libertad y podrán servir a la Opinión Pública –lo que reivindicaba Pereira en “Sostiene Pereira” el libro de Antonio Tabucchi, hace años- en lo que pueda considerarse. Las personas vienen dadas de la fábrica de nacimientos que pide un Estado. Estad seguros que, si un Estado no pide nacimientos, será así… Muchas y muchos de nosotros están, aunque algunas estén radicalmente mal o enfermas, personalmente, abiertos al diálogo y al estudio. No sé los demás. [Este escrito anterior es un extracto de un artículo de la revista digital de Asovica en el año 2015, cuando gobernaba Rajoy]

¿Qué se puede decir ahora, en enero de 2026, de la democracia y la autoridad o de la libertad en un país como el nuestro relacionándonos con vecinos y lejanos países?

Un verdadero desastre. La vuelta en la involución del mundo. Efectivamente, el totalitarismo nos ha debido parecer hasta hace poco algo abandonado en los archivos de la historia, cuando la realidad es que ahora estamos en un movimiento totalitario del Estado o de los Estados. Y ese movimiento, comenzando en la Rusia de Putin o en el MAGA de los Usa, ahora se ha terminado en volver peligroso. ¡Primera pregunta!:

¿Se puede atacar a la gente que hay en un país proveniente y constructor del país de destino final –un país cuya tradición ha sido de migrantes- y ahora, de repente, abandonando todas las facultades intelectuales humanas, salir tiroteando y asesinando a una poeta o deteniendo a un niño de cinco años de edad, etc.? Es un ejemplo. No es extraño ahora el miedo y el terror entre la población que ha promocionado a un Estado terrorista.

Esta serie de países que ha sufrido una variación en su puesto político y que ahora se muestran como “ultras”, que se basan en el chantaje y en la bronca (entre ellos, hermosas damas diciendo cosas de demonios en el Congreso), que se piensan, como si la historia fuera cíclica, que en el siglo anterior o XX desenfundaron contra muchas personas que no querían y que incluso se las cepillaban en cuanto podían, y que ahora quieren hacer lo mismo o peor. Los que sobrevivieron del Holocausto igual hasta se pensaban que eso que sucedió tras el año 36, ya era el máximum de acontecimiento históricos degradantes y ahora parece que esos movimientos de los ultras quieren convertir el mundo en su casa particular llena de mayordomos y de sirvientes.

El panorama era y es totalmente atroz y luego la gente que ve la tele y las redes, pues estamos cansados. ¿Cuándo se acabará la guerra de Ucrania? ¿Cuándo se acabará la guerra del genocidio de Gaza? ¿Cuándo van a encerrar a los ice en manicomios llenos de trofeos conseguidos por su deporte nacional que es la cacería de migrantes? ¿Cuándo se le podrá indicar (con suma firmeza y seguridad) al jefe de los Usa que Groenlandia no es suya?, etc. ¡Por favor!... ¿esto es una locura engendrada no solo por los consejos de los amigos del presidente, sino asimismo por la tara genética de algunos votantes que votan sin pensar en consecuencias trágicas, sin reflexión y sin responsabilidad, y que luego hacen que todo el país, todo el mundo, se encuentre situado en el Terror?

Lo que se puede decir en el 2026 en vez del 2015 es que en la gente sencilla se esté dando el pavor o el terror sin que los responsables sean juzgados. Es que, en el 2026, la gente está achantada y cogiendo depresiones por el mal funcionamiento hasta del fenómeno del clima acrecentado por una política que no respeta la dignidad humana. Desde USA hasta esta parte del charco y más lejos, estamos diariamente viendo esta violencia y lo que es peor, en Europa, que ahora con lo del encuentro en Davos, aunque se logró frenar un tanto al representante de Usa, ahora sigue la guerra.

En definitiva, desde el 2015 hasta ahora han cambiado mucho las cosas, desde que los que se autodenominan “patriotas” –sin serlo-, sigan los criterios militares del Gran Mandamás extranjero, o desde que se puede ver impotente la gente con estos temas y no dejarle vivir en paz, que es lo básico y lo primero.

Fdo: Juana Largo

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