Pilar de la Viña, in memoriam
Mario González traza este perfil humano de Pilar de la Viña, fallecida en Soria tras una valiente lucha contra el cáncer.

Pilar de la Viña, in memoriam
Tras una valiente lucha contra el cáncer, ha fallecido Pilar de la Viña Guzmán (Valladolid 1949 - Soria 2026). No traté con ella profesionalmente, aunque uno con la edad va perdiendo algún que otro tornillo. La conocí cuando su esposo, Jesús de Lózar, trataba de implantar aquí, en esta provincia de Soria, el partido político Ciudadanos. Ambos lo consiguieron. En su casa mantuvimos algunas reuniones y no pocas discusiones en las que descubrí porque dicen eso de que ‘de casta le viene al galgo’: cuando algunos nos acercábamos a la política por amistad personal, Pilar estaba ahíta de torear en la arena política. Ella empezó, allá por el 76, en el Frente de Liberación de la Mujer, en Madrid, para luego ser candidata por dicha circunscripción, en el 77, dentro de la coalición electoral denominada Frente Democrático de Izquierdas. Casi nada. Protejámonos dignamente unidos, o nos sepultamos solos
Semana de la indecencia
En Soria, Pilar ha sido estandarte del feminismo y de la lucha contra la llamada ‘violencia de género’, siendo presidenta de la Asociación Antígona desde 2019. Ha tenido una destacada presencia activa tanto en la sociedad civil como en los medios de comunicación.
Creía en la revolución desde la vida cotidiana, en la revolución que consigue cambiar costumbres y modos poco a poco. Hablaba siempre de equidad, de tener los mismos derechos a pesar de que hombres y mujeres son diferentes per se. Una diferencia que no significa que uno sea mejor que el otro. Hombre y mujer, a fuer de diferentes, pueden ser iguales. Asimismo, creía que el igualitarismo, ese ser iguales en maneras de ser y de actuar, estaba menoscabando el mundo femenino, un mundo que no se puede soslayar ni olvidar.
Aunque rechazaba el feminismo radical, por acabar en planteamientos falaces que dejan a la mujer sin un lugar en el que ser ella misma, Pilar defendió a ultranza la Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género cayendo en posiciones maximalistas que le llevaron a declarar públicamente que “los hombres frustrados y resentidos han encontrado una ideología que les autoriza y les da alas en sus delirios de dominio y poder” sobre las mujeres. Extremos en los que sigo sin estar de acuerdo y contra los que ya escribí, en este Mirón de Soria, una carta abierta allá por el 2023. Me quedo con sus posiciones clínicas. Pilar denunciaba la idealización de la mujer porque conducía a una exigencia excesiva y constante. En su lugar, reivindicaba a la ‘mujer peatonal’, esa que puede equivocarse como los demás sin que pase nada, esa que no tiene que demostrar nada a nadie ni hacerlo todo perfecto.
En definitiva, me quedo con esa Pilar imperfecta y luchadora por los derechos de los demás, por el bienestar de los demás. Me quedo con esa generosidad que ella combinaba de forma muy particular con su rigurosidad. Era de Valladolid. Era suave al tacto, pero su carácter era granuloso, diríase que ella no era toda de algodón, como Platero, sino algo más parecido a un soldado de los Tercios Viejos de Flandes. Pilar era una mujer dura. Lo fue hasta el final. Nunca se rindió. Una condición que, sin embargo, no la impidió tener una vida personal plena, dejándonos en usufructo una familia estupenda y hasta un nieto que puede ser un futuro baluarte de nuestro querido Club de Rugby Ingenieros de Soria.
Despedimos a una persona con mayúsculas de la que podemos sentirnos orgullosos. Algo que, lamentablemente, no podemos decir de muchas personas. Pilar de la Viña, in memoriam.
Fdo: Mario González Casado. Abogado. Maútiko Abogados.