Naturalización del terror
Juana Largo reflexiona en este artículo de opinión sobre la proliferación de noticias sobre los conflictos bélicos en el mundo, que ensombrece la realidad de lo que vive la provincia en su día a día.
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Naturalización del terror
Lo que nos faltaba en Soria, como en muchas otras partes semejantes, es que ya nos llegara esa forma de terrorismo que es el de algunos mass-media que no hacen otra cosa en el mundo de las publicaciones, que sembrar miedo, como pasa ahora en casi todas partes con la proliferación de informaciones y expansión de esas publicaciones a tenor de las guerras que se están dando ahora pongamos en el Oriente Medio.
Como la información ahora es global, no nos dejan ni respirar ni en Soria, y, ojo, no es porque en Soria la geografía de los conflictos esté cerca, que es que está relativamente lejos y que no nos debería aplastar esas noticias de esa realidad.
Lo de quién es antes, si la gallina o el huevo se puede dilucidar diciendo que, en Soria, como en el resto de España, las noticias bélicas no deberían involucrarnos, aunque solo sea porque nuestro Gobierno actual no esté a favor de la guerra, sino tampoco hacernos ver en el horizonte las llamas de esa fogarada y esas explosiones que perturban esa mirada al horizonte como para hacérnoslo ver como un paisaje del cual sale humo de los bombardeos y del fuego en alto, de tal manera que, al atribulado soriano nos vengan con conflictos que no tratan de nuestra propia desgracia de la despoblación, de lo mal que va la economía y de esas listas de excluidos del mapa laboral que se tienen que estar yendo –como desde hace un par de siglos, de la falta de vida en Soria y teniendo que recurrir a la emigración- por vivir –igual que antaño- por un mapa que nos desmerece cuando Soria, siglos ha, era una de las madres de las instancias demográficas del país de las que más daban o aportaban al hecho de que nuestra Soria tenía que aportar a los movimientos poblacionales porque aquí, et nunc, la gente se tenía que ir para ganarse el coscurro cuando aquí ya no se podía hacer otra cosa para ganarse el coscurro que emigrar.
De la vida del jardín de Fray Luis de León a la vida de la actualidad hay una gran distancia, sobre todo cuando aquí no es que hayamos tomado la “descansada vida” de un vergel o de algo que hayamos escogido nosotros; aquí no hemos escogido esto, sino que nos viene impuesto por las políticas industriales en que las máquinas se aliaban en quitarnos gobernabilidad de las sorianas y los sorianos en pro del desarrollo de otras tierras de España y de otros lugares por el mundo.
Por entonces era Soria una provincia más rica, hasta que luego, sucesivamente las máquinas industriales del Estado, nos fueron quitando la autonomía moral como provincia para para pasarla al nivel de gobierno del Estado para dejarnos en mangas de camisa.
Esto es lo que pasa también hoy, que Soria está en mangas de camisa dispuesta a trabajar y viéndose sin duda como un territorio provincial y capitalino que ahora no solo ha quitado autonomía a Soria con su Castilla la Vieja que, habiendo dado al país tanto antes, ahora sigue teniendo que darlo, e incluso soportando esas cortinas de humo que son los horizontes donde hay guerras, llegando los mass-media a la novedad de hacernos partícipes de las guerras globales como son las que hay ahora por otras tierras en las cuales la lucha es enconada.
Aunque esto debe formar parte de los fenómenos sociales de un denominado progreso tecnológico en el cual nos hacen sentirnos mal no solo a los países de fuego en alto, sino al resto de la gente de otras partes.
Ahora vemos que el mundo está cerca y que las guerras están cerca, que nos afecta el Oriente Medio y el Caribe igual que si se tratara que Barcelona o, por ejemplo, Torre Pacheco. Las guerras están cerca y ya decimos por qué. Nos afecta tanto ese Oriente Medio como antaño nos afectaba lo que pudiera pasar en Almazán o Beratón, con las pandas de delincuentes con el crimen.
Es decir, que el crimen y el terror se nos están haciendo más familiares. Y lo vemos todos los días como si estuviera a la vuelta de la esquina.
Esto es de lo peor: que viendo que la guerra está cerca, veamos que la tenemos en nuestras pantallas, y de tal modo que se nos termine haciendo no extraordinaria sino natural, como que todas las noches tengamos que cenar no solo con nuestra condición de provincia precaria, sino que, además los grandes mass-media nos proporcionen la hostia diaria de las guerras y terminen por que sea el mundo en general partidario de la guerra o “guerrista” y no de forma esporádica, sino natural. Tomándonos como receptores de una realidad que no corresponde a la del propio lugar, pero sí al de otros. Cuando se naturaliza la guerra es que estamos perdidos. La guerra es lo extraño, no es lo natural.
Esto es como cuando hablamos, las que hablamos, que de otras no se sabe, de las mujeres… “Que han sido así las mujeres de toda la vida y no hace falta que se mueva del tablero del ajedrez nada”, como si dijéramos, las mujeres siempre han sido igual, y no tienen por qué dejar su papel secundario… “Las mujeres atrás, siempre atrás, nunca delante, porque no saben”…
Fdo: Juana Largo