Democracia sentada
Juana Largo denuncia el genocidio que se está produciendo en Gaza, ante una sociedad española, y soriana, que permanece impasible, fruto de su espíritu burgués.
Un golpe de Estado por hitos y consolidado

Democracia asentada
No creo que sea ignorante decir que la UE, en sus diferentes comisarios, lleva una carga enorme y llena ya de peste de lo mucho que trasciende su silencio sobre el tema. ¿Que cuál es el tema?...
El tema es muy sencillo: el reciente genocidio de Gaza que lleva unido a él el intento de consumación total con los ataques a Líbano.
En efecto, se han dado algunas gesticulaciones, algún amago, pero nunca se ha ejecutado una afirmación rotunda por parte de los jefes de la UE que diga, por ejemplo: lo de Gaza ha sido terrible, ha superado con creces la obstinación en una guerra para llegar a una masacre genocida de la población (¡y qué población!) y no se puede ignorar que los soldados con Netanyahu han demostrado una incurable bestialidad y una saña que sobrepasa los entendimientos humanos en el conocimiento de la vesania y también el hecho de que hasta hace poco, los israelitas de Netanyahu se nos exhibían en los telediarios nocturnos, exhibiendo crueldad, demencia y sobre todo creencia en que otros países, como los del “supercrítico” occidente de la Unión Europea, no iban a hacer nada ante tal holocausto actual.
Pero esto ha sido el novamás de silencio por parte de la UE aun en los momentos más candentes. Y lo que se quiere decir aquí es que, los dirigentes de la UE, aparte de ser bastante anormales en la historia que narrará este caso, llevan, aunque les pese, la espalda cargada de este asunto tan atroz y del cual no podemos dejar de decir también que, ahora tenemos que callarnos como si lo pasado, pasado estuviera, cuando ello no es cierto.
La cuestión es que, sin embargo, en la UE y en España, nos podemos sentar en las terrazas como si no pasara nada, y el alma tranquila a tomar una cañita. Las terrazas, ahora, dan una impresión bastante adversa de lo que es la sociedad en España.
Porque se da el caso de que las terrazas las llenan muchas personas que dicen descansar y que se encuentran satisfechas ante el panorama político bélico pasado y que ellos no tienen la culpa de nada y que, incluso, se tiene tal derecho a sentarse porque siempre, para la sociedad, son necesarios momentos de sacrificio para que podamos usar esas terrazas.
Lo que se ve es que la UE no tiene nada que esconder y que justifica esta sociedad de las terrazas con el convencimiento de que el espíritu burgués tiene derecho a sentarse, en una democracia sentada que solo hubiera aspirado a ser burguesa para tomar tales asientos y, luego, la Justicia ya se ocupará de lo que tenga que ocuparse, pero que “nosotros vamos a lo que vamos, lo nuestro, descansar de lo que nos da la vida como trabajo –lo cual en gran medida es cierto-, aunque no sea exactamente así como habría que verlo. Porque nos sugiera una sociedad, en primer lugar, como si fuera la única sociedad que tenemos y que existe en la cual el ideal fuera el ser burgueses y que, el que meta la pata, que pague y el que no llegue al estatus de tomar terraza, que se aguante. Parece ser éste el gran logro de la civilización y que ser burgués ya es un estado en el que acaban todos los problemas. Y porque creemos que este estado se puede superar, es por lo que hacemos, por ejemplo, esta tribuna.
Claro está que la sociedad no está ya establecida y que no son todos problemas burgueses, en contra del –por llamarlo de alguna manera- “espíritu” burgués. Que hayamos llegado a esto es indicativo del sentido burgués de la historia que, por ejemplo, jamás querría llegar a un estado socialista por ejemplo, y que en todo caso, y como reacción, querría llegar a un estado reaccionario, y teniendo en cuenta el que tal error han de aprenderlo los niños en la escuela y, claro está, no como un error sino como la evolución natural de la sociedad en occidente.
“¿Para esto habéis nacido?”, os diría Antonin Artaud.
Los que piensan que para esto han nacido pues son capaces de expulsar de esta sociedad (que no es la única) a aquellos que les llaman “hipócritas” y que la hipocresía forma parte de las virtudes ciudadanas aunque sea cruel o perversa. Y es que hasta existen argumentos para mantener esa hipocresía como virtud social: que los únicos que no son hipócritas son los niños y que, con la virtud de la hipocresía se pueden construir hasta imperios con sus colonias y su población sacrificado en pos de la carrera de la avaricia del dinero y como si éste fuera además el verdadero fin de la vida a perseguir. Mientras sabemos, pero no nos atrevemos a confesar al cura, que los pecados burgueses son lo más denigrante.
Hay mucho que ver en la vida, aparte de una terraza; a los obreros se les está dando una fea imagen de la vida, como se les está dando a los que defienden a los obreros. Casi todos sabemos que el burguesismo no es el final del progreso y que el mundo es mucho más amplio incluso que, además de estar sentados a una terraza, estemos manejando un móvil. En el futuro habrá que desminar no solo los campos de minas, sino también los que nos han dejado los burgueses. Recordemos que el capitalismo y, con ello, su clase estrella, produce guerras incluso mayores en horror que las que hay, entonces los burgueses ven su fracaso.
Fdo: Juana Largo