¡Aquí España! La hora de Europa
Juana Largo defiende en este artículo de opinión una Europa unida, en defensa de valores universales, contra las amenazas y desafíos de potencias como Estados Unidos.
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¡Aquí España! La hora de Europa
Hay que tener, al menos, unas pocas palabras para Europa. Y vamos a seguir seis puntos.
1º El rechazo de Europa no se puede dar, menos desde un sitio como es España, metida en el organigrama multilateral en el cual ahora predomina un agresor, no solamente contra el resto de Europa sino en concreto frente a España. Ahora mismo, con la que está cayendo, con la que vendrá después, no puede vivir sola España, ni ningún país de la Unión Europea, este mapa se hizo para algo, y ese algo, entre muchas otras cosas y entre muchas razones, es imprescindible para tener no solo un espacio común de convivencia, sino entre otros caracteres, el de la Defensa común frente a cualquier otro asaltador que proceda de otro mapa y que se autodenomine como el dueño del mundo. Sería suicida el que un país europeo actual, rechazara a Europa, porque se consumiría en el silencio de una geografía insular en la cual no podría mantenerse. Sería un lujo que nadie se puede consentir. Acaso Orban, o acaso los gobernantes de la Rumanía actual, podrían desafiar a Europa y vivir ellos solos aisladamente, y esto es algo totalmente complicado y, como buenos mamíferos humanos auto-organizados y ensamblados, no solo no tendrían ni un gramo de discernimiento, sino de autolesión. Menos ahora se podría tener ese papel de separarse, cuando el gran Mammon, enseña los dientes y tiene las zarpas preparadas, y por eso forma parte de nuestra cultura el estar reunidos en un proyecto común, del cual se van tomando conciencias que no nos despojen de la historia común, ahora que no importa si se procede de un país postfranquista o postfascista o postcomunista, el origen no importa, lo que importa es el arrimar todos juntos el hombro ante esa asechanza que viene de fuera de nuestras fronteras.
2º Ahora que forma parte de nuestra identidad el adoptar esta actitud de asociación, ha de cumplirse con los programas de asociación, no conviene el irse cada uno por su lado. El Gran Otro ha despertado y no conviene olvidar un aspecto como sería el tener en cuenta en ese afán organizativo de comunidades afines y con un objetivo común, el deshacernos de esa gran ilusión que fue la Unión Europea en sus principios, cuando se nos engrandeció el corazón de que en esos momentos era oneroso el resistirse al afán de unidad. En España la Unión no se podía tomar más que de esa forma, con la ilusión que acompañó a todas las españolas y a todos los españoles en un grupo de países además tolerantes y pluralistas.
3º Las amenazas nos deberían traer al pairo, pero teniendo en cuenta el empirismo radical del anglo-americanismo, aun así, nosotros que pertenecemos en nuestros centros culturales al racionalismo, no podemos permitirnos el lujo de abjurar de una colección de países que tiene un pensamiento común y cohesionado. No fue, a este respecto, sin sentido, el sacrificio que se dio en la Segunda Guerra Mundial. Al contrario, se dieron convencimientos profundos y que llevaron al sacrificio millones de pobladores. Las cosas se hacen haciéndolas, y Europa, aun en este momento de crisis, se hace haciéndola. Precisamente por ser una crisis, lo que dure, nos sirve de coartada o de trampolín a un mayor desarrollo de nuestros principios e incluso a la salvación. Ya decía el poeta alemán Hölderlin que “en el peligro está lo que nos salva”. El enemigo no eran los pueblos que querían y quieren integrarse en la Unión; no eran ellos el Otro, sino el que se nos ha hecho ajeno a fuerza de su propia voluntad cabezoneril.
4º Ahora nos viene el recuerdo de aquel poeta que se llamaba Ezra Pound (del cual tenemos monumento en un pueblo de nuestra Soria), que se rebelaba contra su América natal y que defendía, aunque erróneamente, el unilateralismo del Duce, pero que era, en la completud de su mente, un abanderado de Europa, frente a lo que suponía esa barbarie de su país. La inercia en el tedio. Europa también puede ser comprendida en sus poemas.
5º Cuba es nuestra hermana pequeña. Por decir que “no deberíamos” no tenemos la oración lingüística completa, porque no deberíamos olvidar que, en el 98 del siglo XIX, nos la quitaron –y con trampas, no con lucha noble- los yanquis. Aparte de ideologías y de comunismos, Cuba significa mucho para los españoles y para los europeos, no se puede entregar un país a la carnalidad del vicio.
6º Bueno, pues Cuba, pues Europa, y su ilusión, ante el hecho de mantener su ilusión, su alegría y su optimismo, no pueden prescindir de ese gran actor en la política europea que es Pedro Sánchez, quien más se ha decantado por la defensa de los valores de esta extensión de tierra que llamamos Unión Europea, y dentro del pluralismo. Ante la quita de cinco mil soldados de USA en Alemania, tenemos que sentir algo que puede ser incierto pero óptimo, ante el riesgo y que se llama “miedo a la libertad” por eso podemos entusiasmarnos con los nuevos vientos que soplan a estos tiempos en los que nos definimos por la más alta conciencia y por la libertad, donde construir una casa más grande frente a la infamia y sin olvidar nuestro orgullo, ya decimos, en Europa. Ahora mismo España con nuestro dirigente Sánchez, que parece ser el mejor capitán.
Fdo: Juana Largo