Expertos en nutrición advierten del descenso en consumo de legumbres
Cada día se consumen menos lentejas, garbanzos, alubias o judías cuando han estado presentes en la nuestra cocina durante generaciones. Con motivo del Día Mundial de las Legumbres, los expertos han recordado que estos alimentos, básicos en la Dieta Mediterránea, siguen siendo una opción sencilla, completa y accesible para cuidar la alimentación diaria.
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Las legumbres aportan proteínas de origen vegetal, fibra, vitaminas y minerales, además de hidratos de carbono de absorción lenta.
Esta combinación favorece una energía más sostenida a lo largo del día y contribuye al buen funcionamiento del sistema digestivo.
Diferentes estudios han señalado, además, su papel en la prevención del estreñimiento y en la protección frente a determinadas enfermedades del colon.
A pesar de sus beneficios, su consumo ha caído de forma notable.
Jesús Román Martínez, presidente del Comité Científico de la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (SEDCA), ha señalado en un comunicado que “los datos disponibles indican que el consumo de legumbres en España ha disminuido cerca de un 70 % en las últimas décadas”.
Un descenso llamativo si se tiene en cuenta que se trata de un alimento recomendado para personas de todas las edades, desde la infancia hasta la edad adulta.
Consumidas de forma habitual dentro de la Dieta Mediterránea, las legumbres contribuyen a mantener un estilo de vida equilibrado.
Su alto contenido en fibra favorece el tránsito intestinal, aumenta la sensación de saciedad y ayuda a controlar la acumulación de grasa.
En este sentido, Román Martínez recuerda que “no existe un alimento milagro” y que los posibles beneficios sobre la microbiota intestinal dependen de la continuidad de los hábitos: “Los cambios que se producen en la microbiota solo se mantienen si el patrón alimentario equilibrado se sostiene en el tiempo”.
La Dieta Mediterránea se basa en el consumo cotidiano de frutas, verduras, legumbres, cereales, frutos secos y aceite de oliva, y contempla también huevos y lácteos.
En este contexto, y siempre en adultos sanos, este patrón de vida incluye de forma opcional el consumo moderado de bebidas fermentadas, como la cerveza, entendida como parte de la tradición gastronómica mediterránea y de los momentos de encuentro en torno a la mesa.
El presidente del Comité Científico de la SEDCA ha recordado que este consumo debe ser siempre moderado y realizado junto a los alimentos, respetando las cantidades máximas recomendadas: entre 200 y 300 ml al día en mujeres adultas sanas y entre 400 y 600 ml al día en hombres adultos sanos.