Veintisiete de 40 países ofrecen menos retorno a sus ciudadanos que hace una década
El Wealth of Nations Index 2026, elaborado por el Warsaw Enterprise Institute junto con 20 think tanks de todo el mundo, muestra que la calidad del gasto público se está deteriorando incluso mientras los gobiernos son cada vez más grandes y costosos.
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Estados Unidos, Noruega y Suiza vuelven a encabezar la clasificación, mientras que Rumanía, Croacia, Grecia y Bulgaria destacan como los grandes avances de la última década.
Irlanda y la República Checa registran, por su parte, las caídas más pronunciadas de este año.
El Wealth of Nations Index (WNI), que alcanza ya su sexta edición, es la respuesta del Warsaw Enterprise Institute al PIB como medida de prosperidad.
Elaborado este año junto con 20 think tanks internacionales, el índice analiza 40 economías —principalmente miembros de la Unión Europea y la OCDE, además de Ucrania—.
Frente al PIB, que trata cada unidad de gasto como si tuviera el mismo valor, el WNI introduce una exigencia adicional: compara el tamaño de la economía privada con una medición separada de lo que los ciudadanos reciben realmente del Estado en siete áreas: defensa, seguridad interior, infraestructuras, medio ambiente, sanidad, educación escolar y educación superior.
La premisa es sencilla, pero decisiva: el gasto público no es una virtud en sí mismo; sólo lo son sus resultados.
Por ello, el índice no recompensa a un gobierno por gastar más, sino por aquello que los ciudadanos pueden constatar después: calles más seguras, hospitales que funcionan, escuelas de calidad, infraestructuras útiles y servicios públicos eficaces.
La edición de este año es la más internacional en la historia del proyecto y permite, además, que los lectores reajusten el peso de las siete áreas según sus propias prioridades.
Principales conclusiones
• El gasto público ofrece peores resultados: en 27 de los 40 países analizados, el Estado aporta hoy menos valor por el dinero de los contribuyentes que en 2015.
• El deterioro es un fenómeno posterior a la pandemia: la calidad del gasto público mejoró de forma general hasta 2021, pero desde entonces ha retrocedido en buena parte de la muestra.
• El crecimiento del sector privado se ha reducido aproximadamente a la mitad y ha pasado a terreno negativo en más de una docena de economías.
• El podio permanece sin cambios: Estados Unidos, Noruega y Suiza lideran la clasificación, mientras que México, Colombia y Ucrania ocupan las últimas posiciones.
• Europa del Este se consolida como motor de avance: Rumanía es el país que más progresa a largo plazo, seguida de Croacia, Bulgaria y Grecia.
• El índice ha sido elaborado por el Warsaw Enterprise Institute junto con 20 think tanks asociados de todo el mundo.
Quién lidera y por qué
Los tres países que encabezan el índice presentan modelos institucionales muy distintos, pero comparten un rasgo esencial: una economía privada potente respaldada por un Estado que, en términos generales, funciona.
El liderazgo de Estados Unidos se explica casi por completo por la fortaleza de su riqueza privada más que por la excelencia de sus servicios públicos, ámbito en el que queda por detrás de buena parte de Europa. Noruega y Suiza, en cambio, combinan prosperidad privada con infraestructuras de alta calidad, entornos limpios y, en el caso suizo, universidades de referencia mundial.
Quién avanza y quién retrocede
Los ganadores más claros a largo plazo son las economías en convergencia de Europa Central y del Este, impulsadas más por sus sectores privados que por sus Estados. En el último año, Grecia y Croacia son los países que más han avanzado, mientras que Irlanda y la República Checa han sufrido las mayores caídas.
El informe también deja una advertencia de fondo: en buena parte de la muestra, el crecimiento se apoya más en el consumo que en la inversión, una base débil para sostener la prosperidad futura.
El panorama general resulta poco favorable.
En 27 de los 40 países analizados, los ciudadanos reciben en 2026 menos valor por su dinero público que hace una década.
Los presupuestos han aumentado, pero los resultados no han avanzado al mismo ritmo.
El deterioro comenzó tras la pandemia. Después de una mejora general hasta 2021, la calidad del gasto público ha entrado en retroceso en buena parte de la muestra, al mismo tiempo que el crecimiento del sector privado se ha reducido aproximadamente a la mitad y se ha vuelto negativo en más de una docena de economías.
El mensaje de fondo de los autores resulta familiar para un instituto defensor de la economía de mercado: una economía libre no implica la ausencia del Estado, sino un Estado limitado y eficaz.
La riqueza de las naciones se construye, ante todo, sobre el capital privado, la empresa y la capacidad de inversión, no sobre el simple aumento de la redistribución.
“Nuestra riqueza se crea fundamentalmente en el sector privado. Pero para que ese sector funcione, determinados bienes públicos deben ser proporcionados por el sector público. Nuestro objetivo es examinar si el sector público está haciendo bien su trabajo”, afirma Sebastian Stodolak, vicepresidente del Warsaw Enterprise Institute.
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