Comunas
Juana Largo aboga en este artículo de opinión por la construcción de un nuevo orden mundial, no marcado por el capitalismo sino dominado por gobiernos igualitarios que trabajen por el bien común.

Comunas
Ya es que nos cabrean… Me parece que, con la “política” que se está dando ahora en Usa, se están favoreciendo, para una primavera mejor todavía que esta que tenemos, acaso demasiado cálida, se están favoreciendo las ideas del resto del planeta. Cuando se haya limpiado de basura la Casa Blanca y algunas otras casas de los USA, las ideas que germinaron tanto en USA como en el resto del mundo, como en España, podrían llegar a un nivel de atención que en la historia jamás había existido, de tal modo que será una revolución nueva en la cual no volver al estilo antiguo más que para hacer justicia sino para reparar en aquellas construcciones que los humanos hicimos desde la fundación de los Estados Masculinos que llevamos en Occidente desde la Antigua Grecia.
Aprendida la historia, y huyendo de iluminaciones e iluminados, comenzaremos a vivir acordes con un orden que ya no sería, en primer lugar, el del conocido liberalismo con su compañía del neoliberalismo, con su cohorte del fascio-sub-normalismo, sin el gravamen del dictador único que se originó en el pasado siglo en Europa por estas fechas, algo que atrajo, poderosamente las facultades cognitivas partidarias de aquel y que ha arrastrado, en sus facultades olfativas, como un macho porculento tras las hembras en celo del monte o de las cortes antiguas en las cuales los sorianos somos expertos celebrando nuestros sanmartines.
Ya no sería cuestión de mero hedor de macho, sino de algo más hondo, a la vez que autónomo de querer hacer nuestra vida independiente de centros de la Aldea Global con sus consecuencias de IA y de tecnoligarcas, así como de leyes abismales en la injusticia como las europeas y las de su apéndice yanki y de ese vicio de pensar en el Mundo como un objeto único en el cual pensar para gobernar de tal modo que todo sea uniforme y en el cual se dé muy bien el Paso de la Oca para gloria de los jerarcas que ven el universo enteramente suyo. Sí ,se impondrá lo que todos hemos pensado siempre, y sobre todo no un estricto marxismo en el cual no caer en su burocracia.
Tenemos a Cuba como ejemplo. La destrucción de Cuba, una isla de nueve millones de habitantes y que quiere guardar su autonomía y que es lo menos peligroso del orbe entero, la destrucción de Cuba, por mucho que quieran los rabiosos de Miami, no tendrá lugar nunca, y, aunque, poniéndonos en lo malo, da como resultado de la ecuación que se fomenten esas ideas de las que hablábamos al principio aireadas por no reacción, sino fundamento racional, y en las cuales ahora estamos pensando, germinando con una adecuada primavera, muchas personas del mundo al buscarle alternativa al capitalismo, que no pide una solución global, sino particular de la existencia. No que gobiernen los individuos sobre la masa, sino los individuos en grupos reducidos en los cuales se dé la adecuada conexión entre los pobladores en un equipo común.
Aparte de lo de la Comuna de París del 1871, de la cual se enamoró Karl Marx, y en la cual se inspiró para su gran teoría (recordemos que el marxismo ha sido estudiado tanto por los movimientos proletarios y de protesta, como por los grupos capitalistas de las derechas, que son más marxistas que su tía), aparte de esta gloriosa Comuna de París, ejecutada por los señoritos del mayo del 68, y que, como Cuba le da a la idea del gobierno del antiliberalismo, los demás podríamos perfectamente, estudiando un poco el tema, hacer que cambien las tornas en los gobiernos actuales que tiene el mundo, para hacer unos gobiernos horizontales y cohesionados. E igualitarios, no solo igualitarios en primer lugar con las mujeres, sino con todos aquellos de buena fe que aprendan a trabajar por el Bien Común.
Claro que, ahora muchas lectoras y lectores, pensarían en que España siguiera existiendo, como USA o como Francia, etc., pero hay un ligero matiz marxiano en todo esto: que la Comuna de París fue la que inspiró al fundador del marxismo. No la de Francia.
Y, como en Soria, tenemos la costumbre de no tener una cierta cohesión y de ser dependientes de órganos como el Estado, como la Junta o como lo que sea, y tomamos el espíritu de Soria Ya y de la reconstrucción de la España Vaciada y Vacilada, entonces nos vendría, como todos sabemos, realizar la Comuna de Soria (ahora bien, eso sí, con los lazos fraternales de comunas que se instalaran alrededor y aun lejos), nos vendría como anillo al dedo el poder ser autónomos y libres. Al menos que, si tan enamorados estamos de Numancia y su independencia, poder ser consecuentes con nuestros sueños. Porque, si no todo es falso y esta tierra es la de un patatal enorme.
Fdo: Juana Largo