Los empresarios de Soria inician año con más pesimismo y menos expectativas
La Encuesta de Confianza Empresaria realizada por la Federación de Organizaciones Empresariales Sorianas (FOES) en el inicio de este 2026 y en el marco del IV Acuerdo Marco para la Competitividad e Innovación Empresarial de Castilla y León 2021-2027 revela un incremento del pesimismo entre el empresariado soriano, que afronta 2026 con moderación y cautela ante el contexto actual.
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La incertidumbre enfría el impulso y reduce la confianza en el crecimiento futuro, de modo que los empresarios moderan las expectativas más optimistas que tenían hace unos meses y se centran en mantener la estabilidad financiera y sus plantillas.
A pesar de que tres de cada cuatro empresas sorianas lograron mantener e incluso aumentar la facturación en 2025 respecto de 2024, el dato se resiente respecto del observatorio anterior.
Además, este resultado no se vio reflejado en los beneficios y, de cada diez negocios, tan solo uno logró mejorar sus márgenes comerciales/de rentabilidad el pasado año, un dato que se ha reducido de forma significativa respecto de la situación registrada un año antes, cuando el 20% de las empresas manifestó haber cerrado el ejercicio con márgenes positivos.
Como resultado de esta situación, la confianza en el crecimiento futuro se ha visto reducida a la mitad, mostrando moderación frente a las expectativas más optimistas del año pasado. Apenas dos de cada diez empresarios prevé que su facturación crezca este año, frente al 41,7% que esperaba mejorar en 2025.
Esta cautela sobre el crecimiento coincide con la preocupación por el contexto nacional e internacional.
Tres de cada cuatro empresarios considera que la economía española empeorará en 2026 (frente al 52,8% de 2025), y más del 97% creen que se verán afectados por el actual contexto internacional. Las tensiones geopolíticas y conflictos como la guerra en Oriente Medio se perciben ya como factor determinante para la evolución de la actividad económica este 2026 y los empresarios prevén un aumento de los costes energéticos y de las materias primas, así como una reducción de la demanda y problemas de aprovisionamiento por culpa de esta situación.
Además, el empresariado soriano se muestra preocupado por la escasez de mano de obra y la falta de talento, que se consolidan como uno de los mayores desafíos estructurales para las empresas sorianas.
Tres de cada cuatro señalan dificultades para cubrir determinados puestos, desde personal no cualificado hasta perfiles especializados como soldadores, ingenieros, cocineros o conductores.
A esto se suman factores como el absentismo laboral, que afecta significativamente a la operativa, consolidándose como uno de los retos más citados por los empresarios. De cada cien empresas, 65 lo sufren de forma significativa (31,1%) o moderada (35,1%).
A pesar de esta situación, el tejido empresarial resiste y la planificación para este ejercicio refleja estabilidad en el empleo: el 66% prevé mantener su plantilla.
No obstante, la proporción de quienes esperan aumentar personal se reduce del 19,2% de 2025 al 14,9% de este año, reflejando una estrategia de contención frente a la incertidumbre económica y la dificultad de atraer y retener talento.
En este contexto, la intención de invertir de la empresa soriana se mantiene relativamente estable.
El 44,6% de los encuestados planea realizar inversiones este 2026, frente al 45% de 2025. La prioridad, no obstante, sigue siendo gestionar costes y mantener la competitividad, más que expandirse rápidamente.
La competitividad de Soria depende de que las empresas puedan centrarse en crecer, invertir y generar empleo.
Por ello, el mensaje del tejido empresarial soriano es claro: necesitan apoyos estructurales y flexibilidad normativa para poder mantener la competitividad y afrontar los desafíos del ejercicio.
En este escenario, el empresariado soriano reclama de forma mayoritaria un entorno más favorable para la actividad económica, basado en una reducción de la presión fiscal y de los costes laborales, así como en una simplificación real de la burocracia y mayor agilidad en los trámites administrativos.
Entre sus principales demandas destacan también una revisión del sistema de bajas laborales y permisos retribuidos para evitar abusos y reducir el impacto en las pequeñas empresas, mayor flexibilidad en la gestión de plantillas, y un refuerzo de los mecanismos de control del absentismo.
Asimismo, solicitan más apoyo efectivo a la inversión -con ayudas menos limitadas y mejor diseñadas-, facilidades de acceso a financiación, medidas para abaratar los costes energéticos y políticas específicas que contribuyan a fijar población en la provincia.
El 70,3% reclama una mejora de las ayudas de funcionamiento y que se incremente el porcentaje hasta el máximo permitido por Europa. En conjunto, piden a las administraciones más diálogo, acompañamiento y sensibilidad hacia la realidad de las pymes.
Sobre la encuesta
En la encuesta han participado 74 empresas de las que el 59,5% están situadas en la provincia y el 40,5% tiene su domicilio en la capital.
Por sectores, el 32,4% pertenece a Industria, el 25,7% a Servicios, el 17,6% al sector Agroalimentario, el 9,5% a Comercio, el 8,1% a Construcción y un 6,8% de los encuestados pertenece al sector de la Hostelería.
El 48,6% de las encuestadas tiene entre 0 y 10 trabajadores, un 40,5% emplea de 11 a 50 personas, el 8,1% supera los 51 trabajadores y un 2,7% son autónomos sin trabajadores.
El 33,8% de las participantes factura por debajo de los 500.000 euros, el 16,2% menos de un millón, el 24,3% entre 1 y 3 millones anuales y un 25,7% más de 3 millones de euros.