Quintanilla de Tres Barrios rememora San Isidro y la bendición de los campos
El arraigo a la pertenencia y el labrantío del campo supuran la huella del pasado y Quintanilla de Tres Barrios ha manifestado el 15 de mayo el fervor y la devoción al santo al que han estado vinculados a lo largo del pasado, aunque se haya diluido en la actualidad.
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Crónica y fotografías: Leopoldo Torre

Doble celebración, la del patrón de los labradores y la bendición de los campos, que décadas atrás acontecía el tres de mayo, día de la Cruz.
En una tarde un tanto fresca y ventosa comenzó la ceremonia invocando a la figura del santo protector para dar paso a la procesión de la bendición de campos, comitiva acompañada por la imagen del patrón y encabezada por el pendón, el estandarte y la cruz, desplazándose a extramuros al paraje de La Cruz de la Veleta. En el trayecto se entonaron canciones y coplillas alusivas al momento y en especial a la figura de San Isidro.
Sirve de gloria para el labriego, tener un santo que es labrador, forja su alma de temple en temple, con la maceta y el azadón. ¡Oh San Isidro por los labriegos de Quintanilla, rogad a Dios!
En el enclave de La Cruz de la Veleta se procede a bendecir los cuatro puntos cardinales, perfectamente visibles, para pedir con fe y devoción protección para los cultivos y especialmente lluvia para los campos, por si lo necesitan alguna vez, dice la canción. Hisopo e incienso en mano, el párroco alaba al santo dirigiéndose hacia cada uno de los espacios del término pidiendo la preservación de las cosechas.
En la cruz de madera había cinceladas cuatro crucecitas, una en cada cara, en las que antiguamente se colocaban cruces de cera de cuarterón, como amuletos para la protección. Al regresar la comitiva al pueblo, las velitas bendecidas desaparecían sin demora.
Tal era el protectorado que emanaban. Simbolismos que quizá estuvieran divulgados por otros pueblos de la provincia. Es el caso de Portelrubio que colocaban cuatro cruces de cera sobre un monolito grabado, orientados a cada uno de los puntos cardinales.
De regreso a la iglesia “los pastores acudían prestos a recoger las cruces de cera que luego mostraban y guardaban como trofeos o reliquias”, a tenor del testimonio recogido del lugareño Vidal Hernández.
De vuelta al pueblo en la plaza se procedió a la típica "siembra" de caramelos, para pequeños y mayores, rememorando la ancestral costumbre en la que el Jefe de la Hermandad de Labradores y Ganaderos, provisto de las alforjas, iba lanzando confites y caramelos por las calles en el transcurso de la procesión.
En el pasado, los miembros de la Hermandad celebraban San Isidro con la merienda en comunidad en el salón del pueblo. E
l vino lo aportaba gratuitamente el común municipal, otrora conocido como "dar un refresco" (que también lo daban los profesionales contratados por el municipio el día del cobro anual).
Ayer también se celebró una merienda-cena para todos aquellos que quisieran asistir, como viene ocurriendo en las tradiciones del la población. Igualmente en la mañana se tomarían la copa de orujo y las pastas.
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